DESDE LOS BALCONES DE LA UAQ

¡VIVAN LOS JOVENES  DE LA  UAQ!

Tuve el gusto y el privilegio, en Querétaro, de asistir a la toma de protesta del nuevo Rector de la UAQ, el doctor Gilberto Herrera Ruiz, acto que se desarrollara con la asistencia del Gobernador Constitucional del Estado, Lic. José Calzada Rovirosa, hijo de aquel hombre que conocí hace más de cuarenta años, en ocasión de conmemorarse los diez años de vigencia del IMSS, en Querétaro y cuyo delegado era el arquitecto, don Antonio Calzada Urquiza.
Igualmente, tuve la ocasión de saludar de mano al gobernador, a quien experimenté serio y cálido a la vez, atento y formal como él es, no muy diferente a su padre e igual se sencillo y amable.
Pero lo que más me impresionó gratamente, fue la asistencia de una centena o más de jóvenes de la UAQ, muchachos resueltos, decididos, optimistas y compactamente celebrantes del ascenso del nuevo Rector a quien se según se estima, lo ven como un miembro más de todos ellos; de tal modo, su espontaneidad celebrativa en cuanto al anuncio de algunos cambios que se proponen para la UAQ, le dio un toque social juvenil de popularidad con que toda autoridad debe revestirse y hacer lo que haya que hacer, pero que el ánimo y la subjetividad juvenil se mantenga fresca y solidaria a más no poder con su máxima casa de estudios.
Busqué y salude a un joven de nombre Antonio Pérez, lo mismo que a Roxana González, platiqué brevemente con ellos. Más bien quise conocerlos de cerca, ver su fisonomía personal y su actitud social en el trato informal amistoso.
Los dos jóvenes, con apariencia social distinta, como los hay en todas las universidades del país, la de Antonio Pérez, si mal no recuerdo, proviene del Municipio de Escobedo y su aspecto retraído, de condición modesta, se le nota sin embargo a sus 21 años, ya una madurez política que es la que despertara mi curiosidad por conocerlo.
Los muchachos mismos de la UAQ, a quienes pregunté por él, de inmediato me dieron razón de su ubicación física entre todos los compañeros que se conjuntaron afuera del Centro de Convenciones de la UAQ, en Jurica, donde estaban a la espera de que saliera el nuevo Rector y vitorearlo y aplaudir con entusiasmo y con su saludo al nuevo Rector elegido por ellos.
Antonio Pérez, es como todos los personajes históricos anónimos en la mayoría de los casos, lo mismo que Roxana González, joven guapa y de delicada apariencia física, entiendo que es capitalina de la ciudad de Querétaro, no sé a ciencia cierta, pero la felicité por su determinación de exigir el respeto a la palabra y al compromiso con la UAQ de uno de los maestros que contendieron a la Rectoría de la UAQ, en el proceso reciente ya concluido.
Con Antonio Pérez conversé un poco más, en presencia de tres o cuatro de sus compañeros, que se veía fueron y son solidarios y compactamente unidos con los que hacen en la Universidad y en sus estudios. Todos muy cordiales, curiosos y atentos, accesibles y sin reservas ni prejuicios de ninguna especie, al menos así los aprecié en los momentos que platiqué con todos ellos.
¿Qué me llama la atención de Antonio Pérez? Su coraje social y su lealtad a la comunidad a que pertenece. Se sabe, porque así se publicó y lo saben sus compañeros, que él fue quién se inconformara con pretendido y momentáneo intento de cancelar la candidatura del actual Rector, hecho que motivara una respuesta masiva que podría crecer y agigantarse, generalizada, en el caso de que esto se hubiera consumado.
Antonio Pérez, este joven serio y modesto, de Escobedo, marcó un hito de limpieza universitaria en la vida democrática de la UAQ. A mí, me conmueven episodios como éste, porque es lo que va nutriendo de vida social e histórica a nuestras instituciones, al Estado de Querétaro y estoy cierto que esta generación que junto con Antonio Pérez y Roxana González vivieron estos hechos, los mismos ya son parte de su personalidad social y profesional a quienes yo auguro una vida sobresaliente en lo personal y en la profesión que cada uno ha elegido, Roxana, según recuerdo, en ciencias políticas, Antonio Pérez, como licenciado en derecho.
Llamo a la solidaridad de PLAZA DE ARMAS, para que consignemos estos testimonios pequeños de grandeza moral y ánimo de los todos los jóvenes de la UAQ, hoy se destacan dos en el su horizonte institucional, pero fueron cientos y miles que testimoniaron e intervinieron en el proceso interno de la UAQ, entre todos ellos, los alumnos de Enfermería, ya ni se diga los aguerridos muchachos de ingeniería, los pocos de psicología que desafiaron el cerco de compromisos y el Statu Quo que por inercia permea a cualquier administración que, por otra parte, hay que reconocerle a su anterior Rector Iturralde y a quienes le precedieron en el cargo, su gran contribución al estado avanzado que mantiene, orgullosamente, la UAQ y sus 27 mil inscritos en todo la entidad. ¡Qué estímulo tan grande es tratar con muchachos así! Desde donde me encuentro les doy las gracias por su trata afable y por no escatimar la calidez humana que derrochan a raudales. VIVA LA JUVENTUD DE LA UAQ. Es lo menos que puedo decir en tributo de reconocimiento a estas nuevas generaciones que buscan abrirse camino y lo harán.

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