Especiales de Domingo

Manuel De la Llata, 103 años de historia

En la Sala de Profundis del Museo Regional se aloja la exposición del ilustre queretano, misma que ofrece imágenes que capturó con su lente a lo largo de su vida

Actualizada 21/09/2014 a las 10:14    
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“La vida de Manuel de la Llata no la podemos mostrar si no es mediante fotografía”. Este personaje, meramente queretano, es conocido probablemente por los viejos de la ciudad, por aquellos más apegados a la época o por quienes recuerdan bien la tradición oral, o simplemente por los estudiosos de la historia, sin embargo Ramiro Valencia, “nieto de Manuel de la Llata”, conoce bien la historia de quien dejó un legado en la ciudad y en México, no sólo como un hombre honesto como bien lo recuerda quien es su nieto de nombre, sino por su acervo fotográfico, escritos y poemas que fueron publicados o simplemente guardados en una servilleta.



La exposición de Manuel De la Llata se despide el 28 de septiembre

Este queretano, que vivió 103 años, se permitió experimentar diferentes facetas, profesiones y quehaceres, abarcando desde la escritura a la fotografía; fue un viajero nacional que conoció 22 estados del país “siempre acompañado de su pluma, papel y cámara fotográfica”, esto de acuerdo a Ramiro Valencia.
Pero ¿quién es Ramiro Valencia? Muchos lo conocen por ser nieto del queretano, sin embargo, parte de la verdadera historia de éste es que nunca tuvo familia pero era tan apegado a su hermana y a su hijo Ramiro, que prácticamente era como propio. Valencia ha seguido un poco la línea familiar y por ello ha colaborado con el Museo Regional, el Museo de Arte de Querétaro, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. Y ha realizado retratos para actores y artistas, y en el 2001 colaboró en el catálogo de obra donada del Museo de Arte y en el libro titulado “Sones y sabores de la Huasteca”.
Al pedirle a Ramiro Valencia que describiera en una sola palabra a Manuel De la Llata él expresó que era “barroco”, ya que fue una persona que estuvo y captó parte del siglo XIX y principios del XX. La larga vida del periodista autodidacta le permitió ver transcurrir el tiempo, la historia y los cambios de gobierno, por ende era capaz de opinar al respecto, de hecho realizaba críticas de los dueños del poder. Por la época y su posición social, Manuel de la Llata era porfirista ya que nació en una familia queretana, muy tradicional y definida como de “abolengo”, y que llevaba 300 años en la entidad.
Pese a que Manuel era porfirista y llegó hablar de las bondades del porfirismo, lo que le provocó que lo vetaran de algunas revistas para las que escribía en los años 80 y 90, criticó la última fase política de Porfirio Díaz y opinó que éste tuvo que haber dejado el poder en su momento.
“Él puntualizaba mucho en las carencias políticas del país, en la corrupción que vio durante décadas y quizás sí soñaba con una sociedad más equitativa”, admitió su nieto.
Los primeros años
Muy joven Manuel De la Llata rompió lazos con su familia y decide partir a la Ciudad de México, para este momento ya le gustaba la fotografía; cuando arribó a la capital buscó diversos medios para sustentarse, compró un tranvía y daba clases de piano, de hecho durante este tiempo, aproximadamente en 1923, publica su primer libro de poesía, es en este momento que Manuel De la Llata comienza a experimentar diferentes quehaceres y “gozar de la vida”, exclama Ramiro Valencia.




Probablemente a la edad de los 15 años fue que el ilustre queretano comenzó a fotografiar, y cuando llegó a la Ciudad de México logró publicar páginas completas de fotografías; en el mismo medio que la italiana Tina Modotti expuso parte de su trabajo. Manuel de la Llata nunca se consideró fotógrafo profesional sino mero aficionado: “la vida de Manuel de la Llata no la podemos mostrar si no es mediante fotografía”.
Mientras residía en la ciudad, consigue un trabajo en la Hemeroteca de la Secretaría de Hacienda de Palacio Nacional, le ofrecen cubrir el puesto sólo por dos meses, aceptó pese a que no era el trabajo que a él le hubiera gustado: “Él no estaba muy convencido de estar ahí porque a él no le gustaban estos trabajos de gobierno, no quería estar empleado”, sin embargo, Manuel De la Llata no tenía previsto que este lugar lo conquistaría y le regalaría años de historia y de documentos que lo trasladarían a otras épocas: “le ofrecen quedarse y él acepta porque se encuentra ante un mundo formidable de información”, fue el hecho de acercarse al pasado que mantuvo al queretano durante 12 años en la Hemeroteca Nacional.
Un problema pulmonar lo aleja de su trabajo en la Hemeroteca, por ende consigue otro como representante de una casa comercial y empieza a viajar por todo México, fue así que consiguió conocer 22 estados de la República “siempre acompañado de su pluma, papel y cámara fotográfica”.
La fotografía de Manuel de la Llata no sólo captura la arquitectura de los lugares que visitaba, -además de que fungió como inspector honorario de monumentos de la República- a él le interesaba mostrar los contrastes sociales que existían y siguen presentes. El archivo fotográfico del queretano abarca de 1874 a 1994, 120 años de historia; posee 4 mil 200 originales, entre negativos y diapositivas que van desde placas de vidrio hasta negativos 35 mm. Ramiro Valencia platica que al final de sus días, Manuel De la Llata consiguió una cámara Polaroid, y siguió documentando.
La poesía es una de las pocas facetas conocidas de Manuel De la Llata, de acuerdo a su nieto, sus letras eran métricas, “muy cuadrada”, pero realmente expresaban lo que sentía. Escribió de todo: de política, del alma, del amor; de hecho era muy romántico y gran admirador de la mujer. Lamentablemente Manuel De la Llata vivió una desventura en el amor, ya que una novia a la que quiso mucho murió, de lo que nunca pudo recuperarse.
¿Cómo era Manuel de la Llata con la familia?
“Era muy metódico, muy querendón”, era minucioso con sus horarios, diariamente a las 9 de la mañana iba a desayunar con su hermana y de inmediato regresaba a laborar. En punto de las 14:15-14:30 horas, Manuel iba a comer en familia y retornaba a cenar a las 20:00 horas.
Un problema pulmonar lo aleja de su trabajo en la Hemeroteca, por ende consigue uno de representante de una casa comercial y empieza a viajar por México

Manuel habitaba en una gran casa familiar, localizada en la Calle del Hospital Real, ahora Madero, poseía varias habitaciones, con pasillos largos, tres patios amplios y una huerta al fondo; la casa aún existe, no como lo que era pero está sobre Madero y seguro usted lector la reconocerá por el famoso nombre del Pasaje de la Llata. En este lugar, el fotógrafo montó su estudio donde trabajó durante cuatro décadas.
La casa familiar fue dividida justo cuando se abrió la Calle de 16 de septiembre y derrumbaron el Cine Goya; con el paso del tiempo y aunque Manuel de la Llata no hubiese querido, la familia decidió ocupar dos de los patios que se tenían para abrir el centro comercial, y que resultó ser de los primeros en la ciudad de Querétaro. Este inmueble tuvo varios giros y residentes.
Querer escribir la vida completa de Manuel De la Llata en este espacio es imposible, ya que tratar de redactar las experiencias de los 103 años de vida de este personaje no es nada sencillo, sin embargo, Ramiro Valencia, quien ha aprendido a ver a su tío como un personaje prácticamente histórico y lo estudia como esto, nos permitió conocer un poco más de él, no sólo como un personaje, sino como un ser humano que vivió amores y desamores, que tenía sus ideales sociales y posiblemente políticos; como alguien que gustaba de los postres, de las mujeres -en el mejor sentido de estas palabras-, de la fotografía, de las letras y de la historia.
La casa familiar de Manuel De la Llata fue dividida justo cuando se abrió la Calle de 16 de septiembre y derrumbaron el Cine Goya

Para poder indagar un poco más en la vida de este personaje, Ramiro Valencia invita a la exposición: “Manuel De la Llata: imágenes de una vida, exposición temporal sobre la vida de un ilustre queretano”, misma que está abierta desde el 24 de julio y esta semana es la última para apreciarla, ya que se retirará el 28 de septiembre. Justamente se inauguró el 24 de julio, en la Sala de Profundis del Museo Regional, ya que fue la fecha en la que el queretano falleció y a la vez porque son vísperas del Señor Santiago y de acuerdo a Valencia, De la Llata fue el primer promotor para que se le regresara el nombre a Santiago de Querétaro, algo que lamentablemente ya no pudo ver en vida.

Diferentes usos de la casa

Casino Español
La rentó Maximiliano de Habsburgo, quien ahí pernoctaba
También fue habitada por el General Zenea, quien fue gobernador del estado; falleció ahí mismo justo cuando iba a dar un Grito de Independencia (el entrevistado Ramiro Valencia, compartió el rumor de que a Zenea le dio un ataque al corazón de una manera natural, sin embargo, existen versiones que dicen que tenía una “movida” (y por ello su ataque).
En esta casa a principios del siglo XX, se hizo la primera proyección de cine por la empresa Morrison y Villagrán.
Fue una central de autobuses, que contaba con ocho transportes que iban a la Ciudad de México en 8 horas.

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