Publican antología de “Libros y antilibros”, columna de Efraín Huerta

NOTIMEX Actualizada 29/10/2014 a las 18:02    
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Los últimos años de su vida, de 1975 a 1982, el poeta Efraín Huerta (Guanajuato, 18 de junio de 1914-Ciudad de México, 3 de febrero de 1982) publicó la columna “Libros y antilibros” en el suplemento “El Gallo Ilustrado” del periódico “El Día”, y para su hija, Raquel Huerta-Nava, “esa es su mejor herencia periodística”.

Se trata de una columna que condensó toda su experiencia periodística y su agudeza para discernir entre la buena y la mala literatura, explicó en entrevista realizada esta tarde, en la que recordó que “por ese trabajo le dieron el Premio Nacional de Periodismo en 1978. La última columna que publicó fue el 17 de enero de 1982, dedicada a José Emilio Pacheco”.

A través de esas entregas, abundó la entrevistada, Huerta tomó cotidianamente el pulso a la literatura de su época, de su momento. “Él hacía alusión a los libros que había leído y, así, en sus columnas hay referencias a la Guerra Civil Española, a la Generación del 27, a los amigos que había encontrado en la vida años antes y sobre las letras de ese entonces”.

Comentaba también las revistas que recibía de diversas entidades del país y los libros que le mandaban sus amigos chicanos, españoles y de toda América Latina.

“De tal forma que en este libro el lector hallará al erudito (aunque él se hubiera resistido al calificativo de “erudito” y seguramente le hubiera dado salpullido) y al gran conocedor”, abundó su hija.

Para la compiladora, Efraín Huerta fue un hombre que sabía perfectamente el oficio del periodismo, que también era la escritura. “Consecuentemente, en estas columnas encontramos lo mismo a un periodista maduro y a un crítico fino, agudo y conocedor de poesía, novela, cuento y de todo tipo de publicaciones, pero también al rebelde de las guerrillas de los años 70” del siglo pasado.

Quien escarbe en las columnas que dan forma a esta nueva entrega de y sobre Huerta, va a encontrar a los amigos guerrilleros del periodista, “los cuales fueron desapareciendo y muriendo por parte de las dictaduras del Cono Sur, es decir, también es un volumen que da testimonio importante, periodísticamente hablando, del mundo político de entonces”.

Entre los personajes que desfilan por esas columnas destacan José Martí, Pablo Neruda, Rafael Alberti, Ramón Xirau, los miembros de la generación de la Revista Taller, todos sus contemporáneos y los más jóvenes que lo iban a ver, como Roberto Bolaño, quien fue uno de sus hijos literarios adoptivos, y muchos otros más, en un recuento muy completo, expuso.

Habla profusamente de su época de cine y de Agustín Lara, María Félix y Dolores del Río, con alusiones y referencias a toda clase de artistas, libros y obras.

“También, de las polémicas que se daban en torno al Premio Nobel de Literatura y, en ese sentido, Efraín Huerta siempre tuvo a Octavio Paz como uno de los candidatos fuertes para ganarlo”, aseguró Raquel Huerta-Nava.

Dijo que decidió publicar esta antología porque “se ha reducido mucho la comprensión de la obra de mi padre. Hay quien ve su poesía reunida y piensa que eso fue todo lo que hizo, pero en realidad como periodista escribió el equivalente a 30 volúmenes de la poesía reunida; vivió del periodismo, la poesía nunca le dio para poder vivir”, acotó.

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