MUSEO REGIONAL

Desde el Calvarito

Mario Arturo Ramos Actualizada 03/07/2015 a las 11:20    
Mario Arturo Ramos

Mario Arturo Ramos


Crónicas peregrinas de Garrido del Toral


Así presentó Mario Arturo Ramos el más reciente libro del cronista del estado



Mario Arturo Ramos (izq.), el pasado miércoles en el evento en el que se presentaron las “Crónicas peregrinas” de Andrés Garrido del Toral, cronista del estado y colaborador de PLAZA DE ARMAS, que publica semanalmente en estas páginas “Queretalia” ; al micrófono, Aurelio Olvera


Buenas tardes, me da gusto saludar a la distinguida concurrencia a la presentación del libro de Andrés Garrido del Toral, Crónicas Peregrinas, me da gusto saludar a Aurelio Olvera, músico y compositor queretano del que admiro sinceramente su dedicación y tenacidad para ejercer su oficio de artista sonoro en Querétaro. Quisiera comenzar mi participación señalando que mi hijo mayor, un abogado “culichi”, se llama Dante Séneca Rubén Ramos Franco, su nombre es fácil de explicarlo por mi admiración al poeta florentino Dante de Alighieri, al nicaragüense del cisne como figura estética de la poesía, Rubén Darío y a Rubén Vizcaíno Valencia, poeta, promotor de la cultura, pedagogo, y fundador de la Universidad Autónoma de Baja California, que el pasado 30 de junio cumplió nueve años de haber partido en el viaje sin retorno, y por Séneca el filósofo estoico del que citaré una perla de su pensamiento: “El elogio en pequeñas cantidades es un rico perfume, en grande apesta”. Entonces entenderán la razón de nombrar a mi hijo mayor con tan distinguidos nombres y mi posición en este acto literario.
Pero en fin, venimos a presentar en sociedad un libro escrito para queretanos por un queretano, aunque ahora no sé si les debo decir santiagueños, santiaguinos, o simplemente Santiagos, ¡claro que para este viejo nativo de la ciudad colonial donde nos encontramos en este acto, siguen siendo simplemente queretanos. El libro se llama “Crónicas peregrinas” y en 201 páginas, el autor nos lleva en un recorrido ágil por anécdotas, leyendas locales y del estado, algunas de más allá del Cimatario, vivencias y malquerencias; desde luego frivolidades simpáticas por donde ha peregrinado sin descanso. Les señalo que es una lectura ágil y amena por el estilo en que está redactado, humorístico, irónico, documentado, a partir de la página 165 el volumen tiene a mi juicio sus momentos más brillantes. El capítulo titulado: Una peregrina historia de Querétaro, es un documento que ya forma parte de los trabajos que enriquecen a la historia queretana, en ese sentido, Garrido muestra sapiencia y elude lo epidérmico que en otras hojas del libro campea libremente.
Anoche y esta mañana cuando leí el libro del queretanisimo – para sonar a popular – de cabo a rabo, me felicité de poder estar aquí; siempre he admirado a los autores coterráneos, no conozco a todos, pero a los que admiro les he aprendido la vocación de cronistas, poetas, periodistas, con los que han “peregrinado” para seguir en la tónica del libro que presentamos, en un medio difícil a su tarea, por lo tanto también mi admiración es para Andrés, al que de cariño llamo “querentadón” y con el que comparto páginas de importantes informativos como PLAZA DE ARMAS, que dirige atinadamente mi tocayo Sergio Arturo Venegas Alarcón, y La Voz del Norte, por lo tanto también soy su lector y crítico y ese lazo ha permitido que nuestra amistad sea cada vez más fuerte.
Pero para no cansar a los asistentes y pasar a lo importante de esta tarde noche del 1º de julio, la lectura del autor de algunos de sus textos, compilados en “Crónicas peregrinas”, debo finalizar con lo que debí decir al principio. ¿Cómo presentar un libro donde soy uno de los actores?, lo medité y me puse corbata y saco para hacerlo; en este hermoso recinto, donde hace muchos años, creo que todavía Santiago Apóstol no montaba el cuaco blanco, ni usaba armadura, ni blandía la espada afilada, que son los elementos que lo convirtieron en Santiago Matamoros. A iniciática de mi tocayo Venegas, acepté venir a presentar una velada musical que reuniera a los cantores, compositores y ejecutantes queretanos con obras músico/literarias locales; me acompañaron el guitarrista Claudio Estrada, el periodista y compositor Ramón Inclán, y el extraordinario pianista Alejandro Corona, concertista con las principales Orquestas Sinfónicas del mundo, maestro de la Facultad de Música de la Universidad Veracruzana y de la Escuela de Música de la UNAM; el encuentro estético fue espléndido y desde entonces habita en mi memoria. Y hoy (el miércoles) al entrar al Museo Regional de Querétaro donde nos encontramos, la nostalgia regresó a mi universo y se revitalizó con la presentación que nos convoca.
Quiero agradecerles a los presentes, a Aurelio Olvera, a Andrés Garrido por la invitación al acto. Muchas gracias, y como despedida me pondré una gorra, algunos le llaman cachucha, que me ha acompañado por ciudades mexicanas y más allá de las fronteras, obsequio de Editorial Porrúa, que dice “Burro el que no lea” o más burro el que no lea “Crónicas peregrinas”. Muchas gracias, cedo la palabra al autor para la lectura de sus textos, que los disfruten.

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