La Guelaguetza, vuelve puntual a Oaxaca, con desfile de delegaciones

NOTIMEX Actualizada 04/07/2015 a las 19:30    
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Juegos artificiales iluminaron el cielo, los actores de la puesta en escena centraban toda su energía en los bailes, porque la noche del 3 de julio llegaba a su fin, anunciando el inicio del desfile de delegaciones de la Fiesta del Cerro.
Muy temprano habían iniciado el festejo, en la Cruz de Piedra, el corazón del Barrio de Xochimilco, donde llegó la primera delegación, la de chinas oaxaqueñas con sus trajes y canastas de flores, representaciones del Rey David, de la Virgen de la Soledad, de la tierra, de la fertilidad y del Sagrado Corazón de Jesús.

Los hombres, con su calzón y camisa de manta, las marmotas y faroles, dieron la bienvenida a La Guelaguetza.

David García Hernández, organizador de la delegación de las Chinas Oaxaqueñas de los Valles Centrales, comentó que la Guelaguetza -máxima fiesta de las y los oaxaqueños que se lleva a cabo en julio- es la celebración de la hermandad para las ocho regiones de Oaxaca que vienen a mostrar, con sus bailes, sus tradiciones.

La fuerte lluvia que cayó en el lugar, con truenos y relámpagos que cimbraban la tierra, no desanimó a participantes y turistas. Los arcos del antiguo acueducto, fueron el refugio de las frías gotas que caían.

Mientras, muchas Chinas aprovechaban el momento para acomodar sus mascadas, aretes y largos collares dorados. La lluvia fue cediendo poco poco, y con ello la oportunidad de seguir una tradición que año con año se festeja.

En palabras del propio David, la importancia de su participación radica en preservar costumbres y tradiciones, ya que Oaxaca es un lugar cultural por naturaleza.

“Hay muchas cosas que se tienen que rescatar, por ejemplo, en nuestra delegación de Chinas Oaxaqueñas, se rescatan alhajas que ya no usan las mujeres en este tiempo, trajes para hombres, de los que debemos recobrar su significado. Por eso lo hacemos en calendas para mostrarlas a toda la gente”, dijo.

El lugar, la explanada de Santo Domingo, cuadras más abajo. Por su paso en las calles de García Vigil, más y más gente se iba uniendo a la celebración no importando la constante llovizna.

Enfrente del templo de los Dominicos, la gente aguardaba el momento en que los tambores, trombones y trompetas empezaran a sonar.

Los hombres encabezaban el contingente, llevando las marmotas en sus brazos, representando al mundo y los continentes. La música, el espectáculo visual lleno de colores, el estruendo de los cuetes o el mezcal que se regalaba en “jicaritas” y en vasos de carrizo, hacían entrar en ambiente de fiesta y tradición a las y los espectadores.

La comitiva avanzaba hacia la Alameda del León, mientras que el cielo se iluminaba con fuegos artifíciales que anunciaban la llegada al clímax de la celebración.

La noche del 3 de julio llegó a su fin y con ella el inicio del mes de la Fiesta del Cerro. Este 4, 10 y 11 de julio, habitantes y extranjeros podrán apreciar nuevamente este convite que parte de la Cruz de Piedra a las 18 horas y que invita a preservar las tradiciones oaxaqueñas y llevarlo a todo el mundo.

Las presentaciones de La Guelaguetza serán los lunes 20 y 27 de julio.

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