Carlos Aguirre invita a recorrer su “Zona de riesgo”

NOTIMEX Actualizada 05/07/2015 a las 11:27    
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“Zona de Riesgo. Carlos Aguirre” es un paseo retrospectivo a través de la obra de ese artista conceptual nacido en Acapulco, en 1948, cuya aportación principal a la historia del arte mexicano es la incursión en la instalación. “Precursor de la instalación en este país, hoy expone sus mejores piezas realizadas a lo largo de 30 años”.

En entrevista con Notimex, la investigadora y coordinadora curatorial del Museo de Arte Moderno (MAM), Sofía Neri, señaló que la exposición, abierta ya en ese recinto museográfico, “se divide en siete núcleos con una idea curatorial que deja ver los contenidos conceptuales que han preocupado al artista a lo largo de su carrera”.

Cada uno de esos siete apartados, dijo, son una suerte de reflexiones filosófico-artísticas alrededor de la ecología, la innegable fragilidad de la existencia humana, el narcotráfico, la pederastia y de los símbolos culturales en general. “Siempre trata de utilizar materiales novedosos, por eso es pionero en la utilización de materiales orgánicos humanos”, añadió.

En ese sentido, la entrevistada subrayó que el espectador puede ver piezas que contienen cenizas, huesos, pulmones y hasta un cerebro humano. “Esta característica en su obra se debe, sobre todo, a que él siempre experimenta con materiales, desde naturales, como las ramas de árboles, hasta modernísima gráfica digital”.

A tres décadas de su primera exposición individual en el MAM (1985), Carlos Aguirre vuelve a cobrar presencia en ese recinto con un recorrido temático donde recapitula las ideas recurrentes de su trayectoria, a través de las tres opciones técnicas de las que él es precursor evidente: La tercera dimensión, el gran formato y la obra para sitio específico.

Esta exposición pareciera estar dedicada a todas las personas preocupadas por la actual situación del país y del mundo y eso no implica que se excluya a niños o adolescentes, es para el público en general, y aunque el arte contemporáneo puede considerarse, a veces, complejo o difícil de entender porque está muy cerca de la realidad cotidiana, es claro”.

¿Cómo ver esa claridad? “Leyendo, entendiendo los textos breves de las cédulas que van de la mano de cada pieza. Nos preguntamos por qué una cosa es arte y otra no, pero si nos acercamos a las piezas y vemos los contenidos, el arte moderno sí es muy fácil de comprender, a partir de las letras y los contenidos tanto de la cédula como de las obras”, expresó Neri.

Luego, la licenciada definió a Carlos Aguirre como un personaje agudo, crítico, quien se preocupa mucho por hacer reflexiones que tengan qué ver con la vida cotidiana, el pasado y la historia, y ligarlos a lo que se vive en la actualidad; “es un personaje irónico con una visión muy clara de la situación social y política actual de México y el mundo”, consideró.

Aunque Carlos Aguirre ha tenido a lo largo de toda su trayectoria muchas colaboraciones alrededor de conceptos literarios y homenajes a artistas diversos, y a partir de ahí a veces arma sus piezas in situ, “Zona de riesgo” es una exposición retrospectiva inédita de obras que describen la evolución de su conceptualismo de muy marcada vocación social.

La investigadora y coordinadora curatorial del MAM abundó al decir que la exposición, abierta el pasado 23 de junio, permite conocer de cerca desde las neográficas tempranas de los años 1970 hasta las instalaciones monumentales de la madurez de este artista, entre cristalizaciones, pintura, animación, cajas de luz e instalaciones de sorprendente fachada.

“Por ser una exposición no convencional, despierta en el espectador la exacerbación de la conciencia por la situación actual, y a pesar de que hay piezas tempranas de finales de los años 70, parece que fueron realizadas ayer. Eso obedece a la contundente vigencia de la obra y a que la situación social, política y económica es igual o peor que hace 30 años”.

La curaduría realizada por Pilar García se articuló como un recorrido ajeno a la narración cronológico-biográfica, con la intención de explorar y reflexionar las tensiones político-sociales constantes en la obra Aguirre.

Son 101 piezas entre instalaciones, arte objeto, piezas bidimensionales, neográfica y gráfica digital, y permanecerá abierta hasta el 27 de septiembre.

Destacan trabajos como “Name of dead, 2004-2010”, con mil 139 obituarios recortados durante siete años del periódico “The New York Times”, que refleja la noción de archivo, e “Intervención del autorretrato de José Clemente Orozco de 1946” (2013), que alude a la legitimación del coleccionista privado Alvar Carrillo Gil, quien promovió a Orozco.

Hay una pieza sin título de 1996 en la que se observan palas, madera, tierra, maíz y huesos humanos, con la cual el artista plantea la difícil realidad de muchos campesinos, quienes pueden estar separados por un límite político, pero unidos por el mismo uso que le dan a su pala, y en otras, Aguirre aborda el tema de la impartición de justicia social.

Igualmente destaca y mueve a la reflexión del espectador la pieza sin título que data de 1995 con pulmones humanos, madera, carbono, y cable de acero. Pertenece a la colección del artista y se logró gracias a los pulmones donados por el Departamento de Patología del Hospital General de México “Dr. Eduardo Liceaga”, de la capital del país.

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