Chespirito fue nuestro Chaplin: Álvaro Cueva

Roberto Gómez Bolaños fue uno de los personajes más importantes de la historia de la televisión mexicana y construyó un sentido del humor universal comparable al de figuras como Walt Disney y Chaplin

MILENIO Actualizada 28/11/2014 a las 16:17    
El de Chespirito era un humor muy transparente y que funcionaba en todo el mundo.  Twitter

El de Chespirito era un humor muy transparente y que funcionaba en todo el mundo. Twitter

Chespirito nos deja una profunda riqueza cultural, fue uno de los hombres que más le han aportado al pueblo desde la perspectiva de los medios audiovisuales. “No es casualidad que hoy los niños se deleiten viendo El Chavo animado y se disfracen como estos personajes que fueron con los que crecimos, incluso algunos de nuestros padres”, asegura Álvaro Cueva, periodista y crítico de televisión.

No es casualidad que usemos las palabras que él escribió y que nos sigamos riendo de lo que él hizo, como sólo pasa en otras partes del mundo con personajes como Walt Disney y Charles Chaplin.

Para Cueva, Roberto Gómez Bolaños fue uno de los hombres más importantes en la historia de la televisión mexicana. “Se trata de un creador impresionante, de programas cómicos, de personajes, de cultura general. Fue un gran escritor, actor y personaje mediático. Un líder en toda la extensión de la palabra”.

“Fue un genio y después de Cantinflas es la gran figura de nuestra industria porque le dio al clavo a muchas cuestiones y se nos metió en la sangre”. Muchas personas utilizan frases escritas por Chespirito hace 30 años y ni siquiera saben de donde viene como la de ‘Fue sin querer queriendo’. Son cosas que están en el uso común y que nacieron de él y no cualquier personaje de la televisión se mete en la cultura popular como lo hizo él.

"Fue un gran escritor, actor y personaje mediático. Un líder en toda la extensión de la palabra”.

De acuerdo con el experto, se trata de uno de los personajes más importantes de la industria desde la perspectiva creativa, a un nivel de Jacobo Zabludovsky, Raúl Velasco y Xavier López “Chabelo”, de aquellos que diseñaron esquemas a través de los cuales la televisión se ha movido durante años. Afirma que es para la comedia un equivalente a lo que fueron para las telenovelas Valentín Pimpstein o Ernesto Alonso.

Gómez Bolaños alcanzó toda esta relevancia porque supo construir un sentido del humor 100% universal, escribiendo para un público mundial. Sus programas fueron grandes éxitos en otros países -lo cual no es muy común tratándose de comedia nacional- porque su humor funciona en todas partes del mundo, ya que es entendible, compatible, global y muy básico. “Llega a la medula de un tipo de comedia que fue la que nutrió a Chespirito en su juventud: la de acrobacias, de películas como las que hacían el Gordo y el Flaco, donde el protagonista caía y se estrellaba con distintos objetos. Todo eso se puede entender y causar risa en Estados Unidos o en Buenos Aires o en Beijing o en Paris”.

Si todo esto no fuera suficiente, los programas se comenzaron a repetir en diferentes partes de la República Mexicana y volvieron a funcionar tanto o más que cuando fueron estrenados. “Esto es un caso insólito, jamás se había visto. Todo esto lo coloca en un lugar muy especial dentro de la industria”, explica Cueva.

Detrás de los personajes de Roberto Gómez Bolaños hay un profundo análisis social. “Si se revisa al Chavo del 8 se ve que es una radiografía de la mexicanidad, en el que cada personaje representa algo y esa vecindad es nuestro país y donde hay mucho que descubrir, mucho que corregir”, dice el también colaborador de MILENIO.

Sobre sus detractores, Álvaro dice que hay muchas personas que juzgan su humor porque lo consideran agresivo, violento e incluso lleno de manifestaciones que pueden vincularse al odio. “Sin embargo hay que entenderlo en su contexto: a él le toca crear comedia en un momento histórico donde no se tenían todos los obstáculos que se tienen ahora, en donde eso era lo común. A él no le tocaba revolucionar la industria en ese sentido, sino aprovechar ese momento para catapultarlo con programas buenos y exitosos, y lo logró. Por supuesto, si hoy el señor tuviera 28 años y estuviera proponiendo esto, nadie lo querría, pero como lo hizo cuando lo hizo, está muy bien”.

"Si se revisa al Chavo del 8 se ve que es una radiografía de la mexicanidad, en el que cada personaje representa algo y esa vecindad es nuestro país y donde hay mucho que descubrir, mucho que corregir”.

Gómez Bolaños supo identificar las tendencias de la comedia nacional e internacional y las aplicó. Diseño un sistema de grabación que hasta el día de hoy nadie más tiene: no utilizaba apuntador; trabajaba de una forma muy parecida al teatro, en la que se ensayaba, se grababan varios programas seguidos; se daban a los actores los capítulos para que se los llevaran a sus casas y llegaran con los personajes trabajados. “Esto no se hace en la actualidad, por eso cuando ves sus programas te encuentras con una figura poco usual en pantalla, con un estilo distinto al de otros de ese entonces, como el de Los Polivoces. Estamos hablando de un hombre muy inteligente”.

“Es un privilegio que sea mexicano y que haya tenido los pantalones, el valor para crear en un sistema donde no es común que la creatividad aflore, donde todo está diseñado para apachurrar al escritor, para negarle la oportunidad de inventar. En ese contexto, él pudo hacerlo y nos puso a soñar. Su obra es eterna y en el futuro habrá generaciones que estudien a México a través de Chespirito y sus personajes, como nosotros lo hacemos a través de grandes escritores del siglo XX”, dice Cueva.

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