Luis Núñez Salinas

Los santos y las profesiones

LA APUESTA DE ECALA 29/08/2014 a las 06:30    
Hoy en día, amable lector, muchas de las actividades que realizamos tienen el Amor de Dios manifestado con el ejemplo de vida, ya sea de un Santo o una Santa.
Por ejemplo, los médicos tienen a San Lucas, el evangelista, que siendo médico, decide seguir a Jesús, pero de una manera académica.
Su evangelio fue el resultado de las entrevistas con los Apóstoles y tal vez a María Santísima misma, debido a que el evangelio de San Lucas fue escrito de una manera exquisita, si desde la redacción del griego nos referimos.
Los Abogados cuentan con la intercesión del Santo Tomás Moro, abogado nacido durante el siglo XV, en Londres. Fue un Teólogo, Político y Juez, conocido por su máxima obra: “La Utopía”.
Fue obligado por la Iglesia Anglicana de Inglaterra a firmar el contrato en donde se revelaba al Papa, cosa a la cual no accedió, además de oponerse como Juez al divorcio de Catalina de Aragón, y no aceptar la carta de supremacía que le daba al rey de Inglaterra, Enrique VIII, el poder absoluto como líder de la Iglesia Anglicana.
Los hechos anteriores le costaron el encierro en la famosa Torre de Londres y, posteriormente, la decapitación el 6 de julio de 1535.
Los Ingenieros tienen como Patrón a Nuestro Seráfico Señor San José, igual que los carpinteros.
En sí, siendo la Iglesia Católica la única Verdad de Vida en el acompañamiento de la historia del hombre, y en algunas ocasiones, protagonista misma, el ejemplo de Cristo se ha sembrado en el corazón de miles de personas, que han dejado su herencia como dignos servidores de Cristo, desde las profesiones mayormente honrosas, hasta los oficios más comunes.
Por citar un ejemplo de entre miles: Los cerrajeros, aquellos que por profesión están al cuidado y construcción de las llaves, cuentan con dos santos: San Pedro y San Quintín.
San Quintín fue hijo de un senador romano; conociendo el tipo de vida denigrante en lo moral que vivía la clase política de Roma, decide hacerse cristiano y fue un excelente predicador. Siendo misionero decide marcharse a la ciudad de Amiens, al norte de Francia, donde es capturado y encerrado en un calabozo hasta su decapitación, en el año de 287 d.C.
Como muchos sabemos, los músicos tienen como Santa Patrona a Santa Cecilia. Entre los años 130 y 180 d.C. fue una noble romana, de clase de abolengo, su historia es de las más hermosas que tiene la Iglesia Católica, sin menospreciar ninguna otra, claro.
Sucede que Cecilia es convertida al Cristianismo desde que era niña, pero al llegar a la edad del “casorio” es entregada por su familia a un joven apuesto llamado Valerius, quien la acepta; al llevarse a cabo la boda y ya los dos en el tálamo nupcial, Cecilia le indica a su joven esposo que no puede tocarla como mujer.
Le confiesa que ella, siendo niña, prometió a Dios entregarle su virginidad, sólo a Él, y que un Ángel velaba su cuerpo, y que ningún otro hombre la podía tomar como tal, así que invitó a Valerius a conocer la Cristiandad… éste acepta, sólo con la condición de que también viera al Ángel del cual Cecilia contaba.
Este fue el diálogo:
Cecilia: Tengo que comunicarte un secreto. Has de saber que un ángel del Señor vela por mí. Si me tocas como si fuera yo tu esposa, el ángel se enfurecerá y tú sufrirás las consecuencias; en cambio, si me respetas, el ángel te amará como me ama a mí.
Valerius: Muéstramelo. Si es realmente un ángel de Dios, haré lo que me pides.
Cecilia: Si crees en el Dios vivo y verdadero y recibes el agua del bautismo, verás al ángel.
Cuando Valerius acepta a Dios en su corazón y es convertido, a Cecilia y a él se les aparece el Ángel y les corona su matrimonio con rosas y azucenas. Tiburcio, hermano de Valerius, es también convertido al Cristianismo y vivieron los tres bajo el mismo techo y en completa pureza.
Recordemos que en aquel entonces, 180 d.C., era un delito ser Cristiano y seguidor de Jesús, por lo tanto, Cecilia, Valerius y Tiburcio, fueron capturados y condenados a muerte.
Máximus, un alguacil de Roma, es el encargado de ejecutar la sentencia, pero la santidad de Cecilia le convierte el corazón y lo vuelve cristiano, situación que molestó al Prefecto de Roma, Turcio Almaquio, y mandó matar a Valerius y Tiburcio junto con Máximus.
Cecilia se las arregló y enterró los cuerpos de ellos tres en una tumba cristiana, cuando lo estaba haciendo es sorprendida por Turcio Almaquio, quien la ahoga en la pequeña piscina del baño de la casa de Cecilia.
Cecilia sobrevive.
Luego es condenada a morir hervida en agua, de igual forma sale ilesa de tan atroz martirio. Luego, en el mismo lugar, es condenada a morir decapitada. La espada se rompe al chocar con el cuello de Santa Cecilia, de igual forma dos veces más, aunque no pudieron separar la cabeza del tronco, la sangre brotaba, dejándola mal herida.
Turcio Almaquio el prefecto, huyó envuelto en el miedo y terror de lo que había visto.
Santa Cecilia todavía duró tres días, los cuales utilizó para regalar lo que tenía entre la gente pobre, atendió sus asuntos legales, de tal manera que le permitieran donar su casa como un templo a Dios.
El Papa Urbano, al saber de su muerte, la enterró en las catacumbas del Papa Calixto, donde se sepultaban a Obispos y Confesores.
¿Por qué es Patrona de los músicos?, por un error de traducción del Latín.
Cuando Cecilia se estaba casando, cantaba unas frases en donde incluía parte del Salmo 70, que es cuando David está en la persecución de Absalón, e implora a Dios su auxilio, en donde David reza:
“Por tanto cantaré con los instrumentos (organum), cual fiel sóis en nuestras promesas, ¡oh Dios, oh santo de Israel!, cantaré con mi arpa Salmos, a honra vuestra”
Pero en latín la palabra organis es el plural de organum, y al traducir el canto nupcial de Santa Cecilia, los intérpretes pensaron que Cecilia traía un instrumento musical, un Órgano, como el que vemos en los templos, y se pensó que ella tocaba tal instrumento.
¡Pero no!, ella rezaba el Salmo.
Los locutores de Radio tienen como Santo a San Gabriel Arcángel, por la Anunciación.
Los PERIODISTAS tienen a San Francisco de Sales, Obispo de Ginebra y Doctor de la Iglesia; comparten este Santo con los Salesianos. Fue un gran pensador y misionero en su época, sencillo y amante de la pobreza, ayudó a miles de fieles a comprender el camino de Cristo, y fue famoso por sus escritos sencillos y sabios.
Cuenta la tradición que era muy ”corajudo”, y nunca mostraba tal rostro, pero se “aguantaba” tales enojos; y a San Francisco de Sales, al morir, le encontraron 33 piedras biliares, que seguramente le injerían un inmenso dolor.
Así, amigo lector, cada profesión y oficio cuenta con un Santo o Santa, que intercede ante Dios, para que podamos ser correctos a la manera de comportarnos, primero como a los ojos de Cristo le gusta que nos portemos, y en segundo lugar como nuestros Santos de oficio y profesión, que nos dieron digno ejemplo de la vida Cristiana Católica.
Las Mamás tienen, además del ejemplo de María Santísima a su hijo Jesucristo, a Santa Mónica, quien fue Mamá de San Agustín, Doctor de la Iglesia.
Aquellas mamacitas lindas que se quejan de los hijos traviesos, nocheros y bastante latosos, quiero decirles a título personal, que Santa Mónica en ningún momento dejó de rezarle a Dios y a Cristo, por la conversión de su hijo San Agustín, que de Santo nada tenía en sus años mozos.
Santa Mónica nació en Tagaste (África) en el año 331. Siendo joven y por un arreglo de sus padres, se casó con Patricio, un hombre violento y mujeriego - ya ve que en México estos maridos ni existen-.
A sus amigas les parecía extraño que Santa Mónica no tuviera golpes o moretones, debido a la agresividad de su esposo, y ella siempre les respondía:
"Es que, cuando mi esposo está de mal genio, yo me esfuerzo por estar de buen genio. Cuando él grita, yo me callo. Y como para pelear se necesitan dos y yo no acepto la pelea, pues... no peleamos".
San Agustín era rebelde, mujeriego, era egoísta y caprichoso, renegaba y no se acercaba a Dios (conste que no estoy hablando de los hijos de hoy).
Gracias a los rezos diarios de Santa Mónica, su hijo Agustín fue tocado por Cristo y se convirtió en una columna de la Iglesia Católica.
Así que mamitas lindas, no dejen de orar a Cristo y María Santísima por la conversión de nuestros hijos, y a los Papás, también ya dejen de estar como el esposo de Santa Mónica y ayuden a sus mujeres, a acercar a sus hijos al corazón de Jesús, por María.
Y a Usted, ¿qué Santo le protege?
Luego entonces amigo lector, no nos quejemos del México que estamos viviendo, porque en ello nos quede claro: ¡Tenemos el País que queremos! Esa es mi apuesta, ¡y la de Usted?…

correo:luisnusa@outlook.com
Twitter: @LuisNSDG





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