Sabino Medina

¿TABUES POLITICOS? UN ACUERDO Y NADA MAS

DESDE LOS BALCONES 29/08/2014 a las 06:20    
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Sabino Medina

Sabino Medina

Dígase lo que se diga y sin que las cosas de la crisis se compongan del todo, el hecho de que en la Presidencia de la Cámara de Senadores y en la de Diputados, sean ocupadas por dos perredistas, Miguel Ángel Barbosa y Silvano Aureoles Conejo, le imprime en la fecha del Segundo Informe de Gobierno, del Presidente Enrique Peña Nieto, un toque de unidad política, de convivencia y coexistencia de distintas fuerzas políticas, que no son las que prevalecieron y actuaron desde Miguel de la Madrid a la fecha.
¿Por qué y cómo se da este fenómeno político, así sea todo lo formal que represente? Se da después del alejamiento de la dirección del PRD, del pacto que precediera a la Reforma Constitucional y la aprobación de las leyes energéticas.
Se produce después de Jesús Zambrano viajara a los EU, para pretender influir en que las fuerzas económicas de aquel país, que no concurrieran a obtener concesiones o cualquier otra forma de enajenación del petróleo mexicano.
Y esta doble representación cameral de la izquierda, también se produce, después de que tampoco estos mismos representantes de la bancada perredista, no asistieran al Palacio Nacional a la firma de la expedición de las mismas leyes energéticas.
¿Qué otros fenómenos políticos, sociales y económicos han ocurrido, para que aparezca una nueva y formal relación entre la fuerza política en el poder, y la denominada izquierda tradicional mexicana, al menos habrá que denominarla de este modo?
Peña Nieto hace un viaje a EU, al Estado de California, la entidad norteamericana que más mexicano alberga quizá, que la propia Texas, y otras entidades sureñas y norteñas de aquel país.
¿Constituye todo esto un acto de flexibilidad política de una y otra parte? Lo es sin duda; sin embargo no debe interpretarse como algo definitivo, que permita ir más allá de las diferencias que surgieron y se ahondarán, todavía más, a la hora de la concreción económica con el recurso petróleo, tan caro a la industria mundial y tan necesario a las finanzas bancarias y especulativas que son las que mueven y cimbran al capitalismo mundial.
¿Pero el resto de las fuerzas, su militancia y el país entero, vivirán de la misma manera lo que acontece en la cúpula del poder del gobierno mexicano?
En parte si, en parte no; la realidad es tozuda y faltan muchas rectificaciones políticas y sociales así resulten meramente cosméticas, hacen falta siempre los acuerdos y los compromisos, hace cerca de un siglo lo escribió Lenin en su imperdurable obra de la Revolución, “El Izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo”, habría que volver a su lectura a la luz de los nuevos hechos, tácticas y estrategias con que dicen moverse los pretendidos izquierdistas de todos los tiempos, de la Zimerwald del socialismo a la fecha.
¿Y qué acontece en el mundo? Apenas hace unas horas vimos cómo se dieron la mano el Presidente Ruso, Vladimir Putin y el Presidente Porochenko, de Ucrania, para horas después se levantar una ola de agitación entorno al ingreso de la ayuda humanitaria de Rusia a los independentistas de Ucrania y que control ciudades claves cercanas de Crimea y a ambas fronteras en donde todavía humean las llantas del avión comercial abatido.
Oro tanto acontece en el Medio Oriente, esa peligrosa y convulsa zona, rica en petróleo, gas y con un potencial económico que se disputan unos y otros palmo a palmo.
Decía Lenin, que había que firmar los Tratados de Versalles, refiriéndose a las fuerzas en pugna en Alemania. La izquierda, los comunistas alemanes no lo entendieron así y le dieron alas al demagogo de Hitler que aprovechó a su manera para insuflar el chovinismo y el nacionalismo prevaleciente desde entonces en la Patria de Carlos Marx.
Estas son, en parte, atenuadas, las profundas contradicciones sociales y políticas que convulsionan el ánimo de nuestros contemporáneos, pero desde luego de los mexicanos; también no hacen entender, valorar de cierto modo que no sólo somos habitante de un gran país y con un gran pueblo; sino que pertenecemos a la humanidad trabajadora entera.
¿Qué no nos satisfacen del todo las cosas internas e internacionales? Esa es la diferencia y la óptica con que los revolucionarios y los pequeño burgueses ven, unos y otros, la realidad. ¿En qué fila de esas fuerzas nos situamos? He ahí el problema, he ahí el reto para los que andan en la danza política de los acuerdos y los compromisos, no en los bailongos y en las pachangas de las costas de Vallarta, como los panistas.
¿Qué mañana todo puede cambiar? ¿Y que con eso? Así es la dialéctica social e histórica de nuestro tiempo; esta es la cuestión inmediata que tenemos enfrente y que nadie eche las campanas al vuelo, ni tampoco caiga en derrotismos estériles y sin claudicaciones de ningún tipo, como a aquellos a los que se refiriera con genial lucidez el más portentoso internacionalista del siglo XX, Vladimir Ulianov Ilich Lenin. ¡Y qué viva México! Por lo pronto.

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