Alejandro E. Obregón Álvarez

Archivo Histórico del Estado 31/08/2014 a las 06:15    


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La utopía maderista

VIDA Y OBRA DE FRANCISCO IGNACIO MADERO (1873-1913)
La controversia acerca de si su segundo nombre era “Indalecio” o “Ignacio” concluyó en el 2010 (Conmemoración del Bicentenario del Grito de Independencia y Centenario del Inicio de la Revolución Mexicana), cuando se exhibió no solamente la copia de su acta de nacimiento, sino también su “Fe de Bautismo” (ambos documentos los tengo a la vista). Siguiendo la costumbre virreinal de escribir con “Y” griega algunos términos que comienzan con la “I” latina, así está en ambos documentos y el propio Madero se firmaba como “Francisco Y. Madero”. Su verdadero nombre fue “Ygnacio”.
Francisco Ignacio Madero González nació en la “Hacienda El Rosario”, en Parras de la Fuente, en el Estado de Coahuila, el 30 de Octubre de 1873. Sus padres fueron Francisco Madero Hernández y Mercedes González Treviño. Tuvo dieciséis hermanos: Gustavo, Mercedes, Magdalena, Alfonso, Emilio, Rafaela, Raúl †, Gabriel, Julio, Ángela, Raúl, Evaristo, María Luisa, Ramiro y Carlos Benjamín.
Inició sus estudios en el Colegio jesuita de San Juan Nepomuceno, en Saltillo. En 1866 realizó estudios de agricultura en Maryland, Estados Unidos, y de ahí se trasladó Francia, para realizar estudios de “Peritaje Mercantil” en la Escuela de “Altos Estudios Comerciales” en Jouy-en Josas, cerca de París. De vuelta en Estados Unidos, estudió en el Departamento de Agricultura de la Universidad de California, en Berkeley. Otras fuentes documentales señalan que estudió “la carrera de comercio, primero en Baltimore, Estados Unidos; después en el Liceo de Versalles, Francia; viajó por Europa e ingresó, finalmente, a la Universidad de San Francisco, California”.
Regresó a Coahuila en 1893 y a sus veinte año, se entregó plenamente a administrar las propiedades agrícolas que eran de su padre en la región de La Laguna. Implementó nuevos sistemas de cultivo y diseñó una represa para tiempos de sequía. Sus experiencias las publicó en un folleto en 1900, que le valió una “felicitación del presidente Díaz”. Se casó con doña Sara Pérez Romero en 1903. Doña Sarita nació en San Juan del Río, Querétaro, en 1870, no tuvo descendencia con su esposo y murió en la ciudad de México en 1952.
Madero no solamente realizó innovaciones en el campo agrícola: su preocupación social le llevó a realizar también innovaciones con los peones de las fincas familiares. Les proporcionó viviendas higiénicas, tanto para los campesinos como para los obreros. Como aficionado a la “homeopatía”, curaba por este medio alternativo de la medicina a sus trabajadores. Proporcionó a numerosos jóvenes la oportunidad de estudiar, tanto en el país como en el extranjero, y fundó con sus propios medios la Escuela Comercial en San Pedro, Coahuila. Su propia familia pensaba que era un “soñador”, poco práctico, e inclusive “ingenuo” y demasiado confiado en la bondad de los demás.
Ya escribimos acerca de sus experiencias “espíritas”, compartidas con su padre. Fue el primer mexicano que comentó el “Baghavad Gita”, libro básico del hinduismo. En 1906 asistió como delegado en San Pedro de las Colonias al Primer Congreso Nacional Espiritista.
Pero también, desde 1904, empezó a intervenir en la política de su estado natal. Fue presidente del “Club Democrático”, que luchó por la gubernatura de Coahuila y escribió artículos en el periódico “El Demócrata”, órgano de difusión de dicho Club. En sus escritos ya difundía su pensamiento acerca de los derechos humanos, el voto, la libertad, la democracia. Realizó proselitismo entre los hacendados, sus conocidos, y empezó a destacar por sus facultades oratorias. Tuvo serias diferencias con Ricardo Flores Magón.
En 1908 escribe su libro “La sucesión presidencial en 1910”, con su visión acerca de lo que debería ser la participación popular, mediante el sufragio efectivo y la no reelección. Ya describimos su periplo por las principales ciudades del país, difundiendo los ideales democráticos y expresando claramente su repudio por la propuesta de Porfirio Díaz para reelegirse en 1910. Perseguido por Díaz, ya había estado refugiado en Estados Unidos y, de regreso, todavía llevó a cabo una nueva campaña y fundación de clubes antirreeleccionistas. Encarcelado en Monterrey, fuentes distintas a las aducidas en artículos pasados señalan que se “fugó” de la cárcel en San Luis Potosí.
Fundado el “Partido Antirreeleccionista”, en la campaña de 1910 fue lanzado como candidato a la presidencia, llevando como vicepresidente al doctor Francisco Vázquez Gómez; en contra de la candidatura de Porfirio Díaz y su paniaguado Ramón Corral, se opuso al reconocimiento otorgado por los diputados y nuevamente tuvo que huir a los Estados Unidos. Todos los gastos de sus viajes, así como el intento para armar a sus partidarios, fueron estorbados por Díaz y por el gobierno estadunidense. Con el lanzamiento del “Plan de San Luis” (6 de octubre de 1910) que describimos en el artículo pasado, dio inicio la Revolución mexicana el 20 de noviembre de 1910.
Internado en 1911 en territorio mexicano, Madero intervino en varios combates: resultó levemente herido en Casas Grandes. También participó en la toma de Ciudad Juárez, donde se redactó el “Tratado de Ciudad Juárez”, que señaló los pasos a seguir después de la renuncia del general y presidente Porfirio Díaz. Una vez exiliado Díaz en Francia, don Francisco Ignacio Madero respetó el interinato de Francisco León de la Barra, a fin de lanzar su nueva campaña, esta vez acompañado para la vicepresidencia por José María Pino Suárez. Antes de describir su triunfo arrollador y su toma de posesión, haremos un alto para exaltar la valentía de los hermanos Serdán, en Puebla.







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