Andrés Garrido del Toral*


queretalia 05/10/2014 a las 06:30    

El Querétaro cultural

Los murales de Victor Cauduro en el Palacio de Gobierno de Querétaro

¡Querétaro! La palabra más bonita del idioma español, que es resultado de la mixtura de la lengua castellana y de la purépecha, en un alarde de mestizaje cultural sin igual que nació sin sangre y cuya historia y riqueza son cantadas por el cronista José Guadalupe Ramírez Álvarez en un bello esfuerzo de poesía, microlección de historia y crónica:

Querétaro, cielo intensamente azul,
son tus hierros, tus canteras, bello encaje de tul.
El congreso de tus torres, invita a la oración.
Y tu historia es tan rica como tu tradición.
Noche de milagro, estrellas, sol y cruz,
surge a la vida Querétaro, y a la esperanza,
en el cerro de Sangremal.
Margil canta el alabado, libertad La Corregidora.
Triunfa la República, surge la
Constitución.
Pueblo noble y generoso, arcón de virtudes tus mujeres,
con atardeceres sin igual.
Feliz y próspero, Querétaro,
glorioso pasado, fecundo presente,
prometedor porvenir…
¡Querétaro!

La ciudad de Santiago de Querétaro es el cruce de los caminos nacionales, y no nada más por su privilegiada ubicación geográfica, sino por sus constantes citas con la historia patria y su participación activa y como sede en la formación del México que hoy eleva su voz en el concierto mundial para pasar de la aldea local a la aldea global.
De Querétaro salieron los misioneros que civilizaron los agrestes territorios del norte de América y que hoy se presentan como los más bastos y ricos del mundo; de Querétaro también partieron los evangelizadores que sembraron la fe católica por toda Centroamérica, lo que convirtió a la ciudad santiagueña, o santiaguense, en el faro que iluminó de cultura y religiosidad a gran parte del nuevo continente. La riqueza espiritual de los queretanos se convirtió también en desarrollo y prosperidad material que muy pronto se convirtió la urbe en “la Tercera Ciudad del Reino”, floreciendo las grandes construcciones religiosas y civiles que le dan el prestigio de ciudad monumental, donde de pronto estalló el barroco con todo su esplendor para orgullo de esta tierra de promisión, a la que los bates la han nombrado “la Jerusalén de América”, “nave barroca que navega en mar de historia”, “cuna de la civilización americana”, “ciudad barroca de Tierra Adentro”, y otra serie de epítetos muy cercanos a la realidad física y metafísica de la hoy metrópoli.



El material utilizado por el artista es cuidadosamente elegido, para que la pieza final sea una obra maestra. FOTO: ESPECIAL



El paso del tiempo y la marejada de los acontecimientos nacionales puso a Querétaro en el epicentro de los terremotos de la historia patria, como si ese fuera su sino, el de ser protagonista y testigo de los principales acontecimientos que forjaron el espíritu de nuestro México, la tierra volcánica que heredó a sus hijos la pasión desmesurada para regar el suelo con sangre, sudor y lágrimas cuando las desigualdades sociales o las ambiciones de extraños enemigos del exterior flagelaban sus cuerpos y almas. Así pues, a Querétaro le tocó armar el escenario donde se incubaron o se resolvieron los fastos más gloriosos y no menos dolorosos de la mexicanidad, como la Independencia, la invasión americana, la intervención francesa, el segundo imperio y la Revolución hecha Constitución. ¡Cuántas ciudades más antiguas y famosas no envidian el protagonismo de Querétaro cuando se escribe la historia nacional y mundial! Definitivamente, en Querétaro hablan las voces de la historia de México, y es y seguirá siendo el corazón de México.
Por todo esto, el legado histórico queretano conmovió a Victor Cauduro Rojas, un artista plástico, joven y atrevido, audaz y vanguardista, quien sumando la exquisita sensibilidad de un gobernante humanista y cercano a la gente, el licenciado José Eduardo Calzada Rovirosa, gobernador del estado de Querétaro, se dio a la tarea de plasmar su arte de muralista para hacer más decoroso un espacio público que ha sido, desde cuna de la Independencia nacional, hasta cárcel, caballeriza, cuartel militar, casas reales, sede de la prefectura y del Ayuntamiento capitalino y, finalmente, sede del Poder Ejecutivo. El llamado Palacio de Gobierno es conocido también como “las Casas Reales”, construido doscientos cuarenta años después de la fundación del pueblo de Querétaro en una zona llamada “la Plaza de Arriba”, solitaria y despoblada, que no competía con “la Plaza de Abajo” o de San Francisco, ya que ésta era el corazón de Querétaro, por estar situada en ella las oficinas de los poderes civiles, eclesiásticos y militares. Fueron construidas entre 1766 y 1770 por el corregidor de Querétaro, José de la Rocha; éste ofreció al rey de España construir dicho edificio a cambio de la prolongación de un periodo más en su puesto. Las nuevas casas reales se construyeron en el costado principal de la Plaza Mayor, en un terreno aparentemente baldío propiedad de un indígena. La construcción de este edificio promovió la remodelación de las edificaciones emplazadas en torno a la plaza y la revaloración de la zona, que desde épocas anteriores había sido un espacio preferido por la aristocracia dominante; este hecho subrayó el carácter político y la importancia urbana de la plaza. La construcción de las casas reales fue también un elemento que colaboró en la integración de la zona que remataba con el convento de La Cruz, el cual finalmente quedó totalmente integrado al resto de la ciudad.



Esperen el nuevo material de este autor en noviembre. FOTO: ESPECIAL



Entre los años de 1750 a 1760 quedó formado el “Portal Quemado” en la planta baja de los edificios levantados al oriente de la Plaza de Armas funcionando por más de cien años “El Mesón de Santa Rosa”. Entre 1780 y 1785 se formó el “Portal de Dolores” en el lado poniente de la Plaza de Armas cuando fueron terminadas las elegantes casas de Manuel López de Ecala y de Domingo Fernández de Iglesias. En el lado norte de la Plaza de Armas fue construido el portal de Samaniego en el año de 1796.
Este Palacio de Gobierno -de un estilo neoclásico muy pero muy sobrio, como todo lo que aportó el neoclasicismo, en una reacción furiosa contra el lujurioso barroquismo-, merecía tener en sus grandes muros un testimonio de la rica historia local, no por un interés solamente estético solamente, sino también espiritual e intelectual; espiritual, para reforzar nuestras nociones de identidad y pertenencia que forman la queretanidad; intelectual, para ser una perenne lección de historia, enriquecida por los trazos magistrales de Victor Cauduro en un festín para los ojos y el conocimiento, percibiendo los visitantes al palacio, queretanos o no, una cátedra histórica original y atractiva.



Victor Cauduro plasma en cada obra un pedazo de historia. FOTO: FRANCISCO IBARRA



El mármol joven y poroso denominado “travertino”, traído de lejanas tierras del levante mexicano, fue cuidadosamente escogido por el artista y luego cortado con precisión, para ser después trasladado hasta el estudio del artista sito en la bella Juriquilla, colocándolos con extremo cuidado en las paredes. Con ese ingenieril proceso concluido, Victor Cauduro devora con interés mayúsculo obras históricas y pregunta y repregunta a historiadores y cronistas sobre tal o cual acontecimiento, sus lugares y personajes, porque no quiere ser partícipe del divorcio entre la ciencia histórica y el arte. ¡Victor sabe de sobra que sus murales llevan también un objetivo pedagógico y por ello no se puede dar muchas licencias artísticas en detrimento de la verdad científica! Cada mural le lleva nueve meses, como el proceso de vida intrauterino, para alumbrar una obra preciosa que iluminará las frías paredes centenarias del viejo palacio del corregimiento de letras. En agotadoras sesiones de trabajo, entre tintos y mezcales, entre profanos, paganos y conocedores, concluye cada uno de sus hijos predilectos y comienza el calvario de embalarlos y trasladarlos más de 19 kilómetros de Juriquilla hasta el corazón citadino. ¡Un descuido de los cargadores o del chofer y adiós a la obra de arte! Una fractura, por muy leve que sea, y el travertino y su precioso contenido no tendrán remedio. Ya llegados al palacio gubernamental son colocados en añosos muros por laboriosos trabajadores, escogidos por el artista, obreros sensibles que saben el valor de lo que están manipulando. Cuando han quedado debidamente instalados los murales en el muro respectivo, Victor deja salir de su organismo una cantidad tremenda de adrenalina que sólo se ve compensada cuando el Gobierno y pueblo queretanos le aplauden el día de la inauguración o develación y en el día a día en que curiosos queretanos y turistas aprecian su monumental obra.

LA CASA DE LOS PERROS

Ronaldinho de Assis, la máxima figura que se ha contratado a lo largo de la historia del balompié nacional, solamente tiene dos caminos para triunfar en Querétaro como lo hizo en su rico pasado lleno de gloria: se junta con uno de nuestros dos senadores a “tomarse un cafecito” o se junta con el otro a tomarse un alcoholito en la ex Hacienda de La Laborcilla y hasta se arriesga a que a uno de los guaruras de aquél se le vaya un disparo y le arruinen su auto o hasta su físico y su carrera. Les vendo un puerco.

LAS SIRENAS DE TILACO: Aquí está Queretalia, crónica del cronista. Espérenlo en noviembre.

*El autor es cronista del estado

Comenta el contenido
Tu opinión nos interesa Tu opinión nos interesa

Rellena el siguiente formulario para comentar este contenido.





(*) Campo obligatorio


Twitter
Envía tu mensaje

Todos los derechos reservados. MEDIOS AQRÓPOLIS S.A. DE C.V. es la propietaria y/o licenciataria de los materiales publicados en este sitio.

De no existir previa autorización por escrito, queda expresamente prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos, particularmente en algún otro sitio de internet o medio impreso, el uso de los contenidos de este sitio es solamente personal, quedando estrictamente prohibido un uso diferente a este.