Ana María Arias

Saliendo del clóset

AL TIEMPO 06/10/2014 a las 06:20    
Etiquetas

El parto no es un episodio agradable para la mayoría de las mujeres mexicanas. Lo bello es dar a luz, ver a nuestro hijo respirar por vez primera, verlo mirarnos como si de siempre nos conociera, diciendo con ello que están vivos, y esta experiencia es de tal trascendencia que se nos olvidan las torturas del parto, las naturales y las agregadas por quienes nos asistieron a regañadientes, fastidiadas y muchas veces majaderas.
El maltrato que sufren las mujeres mexicanas en las salas de parto, es tan generalizado, que rebasó la anécdota que las mujeres cuentan sólo entre ellas, para convertirse en tema de estudio del investigador de la UNAM, Roberto Castro quien este año recibió el Premio Iberoamericano de Ciencias Sociales. Su estudio evidencia que México ocupa el cuarto lugar en lo referente a crueldad ejercida contra las mujeres durante el trabajo del parto en los hospitales del sector público.

“No grite, no llore, no se queje”, son las órdenes de las que nadie se salva dice el investigador, e ilustra con una serie de frases ofensivas, humillantes y hasta insultantes que el personal de apoyo al médico y hasta los mismos médicos infringen a las parturientas.
Por eso no dejamos de ser un país de tercer mundo, porque tratándose de violencia, vicios, corrupción e ignorancia México ocupa siempre los primeros lugares. También lo somos, porque acapara más la atención pública, una pareja de mujeres que decide unirse legalmente y cuya primer, foto todavía en el registro civil, es cargando a su perrito, que los millones de mujeres mexicanas que no salen del closet para apuntar o acusar a quienes les agredieron verbal y hasta físicamente durante el trabajo de parto.
La crueldad, violencia o estupidez con que se trata a las mujeres parturientas es un hecho cotidiano, tanto, que parece costumbre practicarlo sobre todo entre las mujeres asistentes del parto. Así pasa desde que las madres dejaron de dar a luz en la calidez de su hogar, para hacerlo en un lugar más seguro como son los hospitales edificados bajo cualquiera de las muchas siglas de institución de seguridad social, que si bien, ofrecen atención médica más inmediata y segura, a la madre y al recién nacido, no han dejado de ser espacios en los que prevalece la frialdad humana.

Será la falta de médicos la que hace que se les dé preferencia a estos en el ámbito de la sala y antesala de partos. Es posible que no sean suficientes de manera que los agarren cansados o simplemente vendan caro su buen trato, al grado de que el médico y no la madre parturienta, es el protagonista del evento. Y así es como las mujeres parturientas, para evitar la espera ante la vista de los que transitan por el lugar, para no exhibir su rostro de dolor, para evitar a las enfermeras que infringen frases como: “cómo no te quejaste cuando hiciste al chamaco ¿verdad?”, o “si ya sabes abrir las piernas, ábrelas igual y aguántate”, prefieren pagar “sanatoritos” privados, en los que no es remoto ver a la recepcionista, dejando su lugar para aplicar un suero y ayudar al médico al momento del parto, pero bueno… con tal de que no insulte ni se suba sobre el vientre de la mujer queriendo bajar a fuerza al que está por nacer, se paga y se paga más, aunque se endeuden, por la cesárea, a la que inducen muchos médicos argumentando que el bebé está sufriendo, que el corazón le anda fallando, que el cordón está enredado, afectaciones todas, que desaparecen y que “milagrosamente” se compusieron al momento del nacimiento.

El entorno de asistencia médica del que se rodea la futura madre de clase media para abajo está plagado de irregularidades provenientes del desconocimiento y el miedo. Ciertamente muchísimas tienen acceso a las pláticas y cursos que les imparten durante el embarazo, pero ahí, nadie les anticipa que según el grado de fastidio del personal que les atienda, pueden ser objeto de agresiones verbales y a veces hasta físicas. Mas de las que imaginamos lo hemos visto AL TIEMPO.


Comenta el contenido
Tu opinión nos interesa Tu opinión nos interesa

Rellena el siguiente formulario para comentar este contenido.





(*) Campo obligatorio


Twitter
Envía tu mensaje

Todos los derechos reservados. MEDIOS AQRÓPOLIS S.A. DE C.V. es la propietaria y/o licenciataria de los materiales publicados en este sitio.

De no existir previa autorización por escrito, queda expresamente prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos, particularmente en algún otro sitio de internet o medio impreso, el uso de los contenidos de este sitio es solamente personal, quedando estrictamente prohibido un uso diferente a este.