Sabino Medina

QUERETARO, ENCLAVE INDUSTRIAL Y COMERCIAL DE EXCELENCIA

08/10/2014 a las 06:30    
Etiquetas
Sabino Medina

Sabino Medina



Algunas fuentes informativas superficiales y amantes del lugar común, pretendieron generalizar y magnificar un hecho residencial incidental, con la recurrente información de actividades ilícitas que, por fortuna, Querétaro, todo la entidad se halla libre de la misma, en sentido relativo no absoluto.
Querétaro es una de las ciudades que desde el sismo de 1985 en la ciudad de México, ha recibido algunas decenas de miles, quizá cientos de miles, de población que prefirió venir a vivir a esta ciudad de provincia, de la que ya no se conservan muchas en México y en el centro del país.
Querétaro es fundamentalmente industrial y comercial, los mismo que cuenta con una fuerte demanda de otras entidades, por las bondades y la baratura, también relativa, en los costos de vida para los estudiantes.
El Estado cuenta con una infraestructura educativa a todos lo niveles bien equilibrada; en los últimos años la demanda de inscripción en la UAQ, por ejemplo, rebase los diez mil o más aspirantes, esto también porque con la crisis, y los costos de otras colegiaturas, la UAQ ofrece ventajas de todo tipo frente a sus pares académicos, que no científicos ni técnicos.
La vivienda popular y residencial fue barata o ya no tanto; pero a Querétaro se vinieron a vivir jubilados de todas las condiciones y situaciones.
Jurica y Juriquilla atrajo el interés y la comodidad de algunas capas intelectuales y académicas, multitud de maestros y viejos periodistas buscaron acomodo en ese hermoso conjunto residencial, que cuenta con instalaciones para congresos y reuniones de quienes vienen a intercambiar información económica y comercial.
Pocas zonas y conjuntos habitacionales gozan de la tranquilidad y el solaz con que se puede pasar algunos días en sus instalaciones hoteleras.
Cuando mis nietos tenían uno y dos años, la familia solía llevarlos a una zona de lagos con restaurant, para despertar su interés por la fauna de patos que deambulan por la superficie del Lago que tiene Juriquilla; yo mismo me entretuve multitud de veces echándoles algún alimento a esas aves y hasta en alguna ocasión de paso a Zacatecas, unos doctores y su servidor pasamos veladas placenteras en Juríca, a fin de evitar viajar de noche.
Antes, Querétaro no contaba con tantos magníficos hoteles como los hay ahora, lo mismo que restaurantes, yo solía detenerme con el Senador y doctor de Jalpa, Zac., Calixto Medina Medina, ya fallecido, en un restaurante que hoy me cuesta trabajo localizar, por lo poblado que se hallá el trayecto de Querétaro a Santa Rosa.
Con el Tratado del Libre Comercio la cosa se le multiplicó y se le complicó a Querétaro en todos sentidos. Por esta ciudad transitan a diario millones de transportes dia y noche con carga pesada.
Hoy recuerdo a Querétaro, unas de las veces en que estuve por diez días, instalado en un hotel que se halla todavía frente a las oficinas centrales del IMSS; entonces pasaba la carretera caminando unas tres veces a día, para utilizar el Telex de la Delegación y enviar alguna información institucional a México.
Según recuerdo, por donde ahora se le llama Bernardo Quintana, al fondo de ese horizonte había unas canteras; hoy todo eso son fraccionamientos funcionales y urbanamente bien equipados.
A Querétaro lo han afectado otros fenómenos, por la facilidad de comunicación hacia las ciudades de Celaya, Salamanca, León y algunas de Michoacán, entre ellas Morelia.
Todo ha cambiado después del tratado del Libre Comercio y más durante las recurrentes crisis económicas. La región de Escobedo, y la parte donde hubo ganado lechero de alto registro, sus cultivos de grandes extensiones de forraje y de granos, ha venido a la baja, por los precios que cada vez los vuelven menos rentables.
La fabricación de quesos ha disminuido, pero todavía los hay, especialmente en El Zarco y Aculco; en la última década del siglo pasado fue una delicia detenerse en La Mansión y disfrutar de su comida y el solaz de los jardines con que cuenta; lo mismo pasa en Galindo, lugar a donde don Antonio Calzada Urquiza llevara a clausurar las celebraciones de los 10 años de instituido el IMSS en Querétaro donde él fue delegado.
He tratado con miles de gentes, cordiales habitantes y hospitalarios como los he visto poco en otras ciudades del país; alguna vez salí del Teatro de la República y sin más le hice el alto al primer automóvil que consideré podría sacarme de esa zona; resultó que tuve la suerte de encontrarme con un personaje interesante, maestro y poeta, me dio su nombre y lo he olvidado, pero su gesto de camaradería y cordialidad provinciana no.
¿En cuantos ciudades del país puede uno darse este lujo de vida que uno encuentra en Querétaro en sus calles del Centro y en sus Plazas principales, lo mismo que en aquellos lugares antiguos que cuentan con casitas pequeñas del tipo de Ciudad Jardín, en Coyoacán, Distrito Federal?
Pero lo que hoy se cuenta de Querétaro es alarmistas, superficial, adulterado y falso. ¿Saben siquiera quienes así informan, cómo circula el capital comercial y la inversión inmobiliaria que trajo su crecimiento urbano en los últimos 15 años a la fecha? Jurica y Juriquilla datan de más antaño, se promovió nacional e internacionalmente con la estadía de Vicente Saldivar en sus entrenamientos en Juríca y lo mismo que Sal Sánchez.
Es muy fácil, pero muy irresponsable forjar leyendas negras falsas, alrededor de una ciudad tan bien balanceada como Querétaro.

Cierto, en todas partes hay prietitos en el arroz; pero Querétaro ni siquiera llega a prietito de arroz; compárese esta entidad con cualquiera de sus vecinos, contrástese a Tequisquiapan, por ejemplo, con cualquier ciudad de la Laguna, región tan querida y de tan gratos recuerdos, hoy convulsionada por esos fenómenos sobre poblacionales y los efectos de la crisis, agotada la fuente de aquella portentosa fibra del algodón y los subproductos que se exportaron a los campos agrícolas de Zacatecas y Coahuila; lo mismo podría decirse de Mexicali y hasta de Ciudad Juárez. ¡Querétaro es otra cosa! Ya ni hablar de la hermosura de Morelia y Pátzcuaro, de Uruapan y Apatzingán, hoy convulsionados y donde apenas sobrevive el hermoso parque del Río Cupatitzio. Pero Querétaro y Michoacan me gustan hasta sus cantinas a donde ya no puedo asistir con el gusto de antes a jugar dominó y chancear con los amigos. Pero las leyendas negras interesadas, deliberadamente malévolas, son otra cosa.

Comenta el contenido
Tu opinión nos interesa Tu opinión nos interesa

Rellena el siguiente formulario para comentar este contenido.





(*) Campo obligatorio


Twitter
Envía tu mensaje

Todos los derechos reservados. MEDIOS AQRÓPOLIS S.A. DE C.V. es la propietaria y/o licenciataria de los materiales publicados en este sitio.

De no existir previa autorización por escrito, queda expresamente prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos, particularmente en algún otro sitio de internet o medio impreso, el uso de los contenidos de este sitio es solamente personal, quedando estrictamente prohibido un uso diferente a este.