Jorge Vargas Sánchez

El triunfo de Herrera se asomó sin prisas, eran las 9 de la noche

Crónicas de Vargas 23/10/2014 a las 06:20    
pluma roja

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Los reporteros estaban más tensos que los candidatos. Estaban enredados entre cifras del conteo preliminar que iban apareciendo en la pantalla electrónica y los recursos gramaticales, que a esas horas de la noche se apretujaban en la memoria y luego se iban liberando conforme las notas tomaban cuerpo, para anunciar que -escrito estaba- estaba ganando el que iba a ganar.

El presidente de la Comisión Electoral, Carlos Salvador Núñez Gudiño, informó los resultados preliminares de la elección FOTO: MARTHA FLORES


La laboriosidad de los redactores la vigilaban con discreción, los 15 rectores que ha tenido la Autónoma de Querétaro, desde Fernando Díaz Ramírez hasta Raúl Iturralde, y entre ellos la única mujer que ha tenido el cargo hasta ahora, Dolores Cabrera Muñoz; todos, reposando en los óleos que en dos filas cuelgan del telón de cemento que uno mira primero cuando entra al vestíbulo del Auditorio Fernando Díaz Ramírez.
Y mientras los periodistas hurgaban en la pantalla donde uno, mirando las cifras preliminares, caía en la cuenta de qué tan lejos estaban los perdedores del ganador, afuera, en el resto de las instalaciones universitarias, el remanso de la noche, apenas fresquita, parecía ajeno a la paciencia infinita de los que vinieron desde los siete Planteles y los ocho Campus universitarios con los votos esperados de los 28 mil estudiantes y los 3 mil profesores.
Llegaron casi en el momento en que estaba previsto conocer los primeros resultados preliminare, esos que sacuden las entrañas de los que ganan y hunden la esperanza de los que en el comienzo de las competiciones creen que llegarán, a pesar de todo.
Llegaron con sus urnas repletas de votos, pero uniformadas de luto. Porque ni los sellos pegados en las bolsas pudieron borrar el color negro; y luego los que las transportaban esperaban que en la recepción de la Comisión Electoral les hicieran el recibo de lo que entregaban, y sólo entonces sabían el lugar de los sufragios, esos que también en urnas envueltas en otras bolsas del mismo color, estaban ya dentro, apiladas junto a una pared de sillas, unas encima de las otras, que rozaban las cortinas del Auditorio.
Y eran tantas las urnas que se las veía formadas afuera del recinto, custodiadas por los que traían consigo también los demás implementos electorales –los padrones de votantes, los frasquitos con tinta indeleble y los pequeños cojines-, de manera que la recepción era tan lenta que cada tanto los que parecía qure estaban más enterados del final de la jornada le sumaban minutos a las horas sin fin que parecía tener el reloj comicial de la elección de rector en la UAQ.
Los que también parecían no tener fin eran los reporteros gráficos. Urna que entraba urna que fotografiaban, hasta que se volvió tan familiar el ingreso de los votos escondidos que sin dejar de tener listas sus cámaras prefirieron hacerse de tanta paciencia como les fuera posible y esperar la foto del final, la foto de la noticia.
Lo hicieron después de ir de un lado a otro del vestíbulo, y después de mirar a través de las paredes de cristal los movimientos que había dentro del centro de cómputo, hasta que eso también fue tan familiar que entonces decidieron quedarse cerca de la entrada, mientras los periodistas seguían sumando cuantas cifras iban saliendo en la minúscula pantalla electrónica, porque sin ser tan pequeña resultaba insuficiente para tantos números y letras que aparecían y que se modificaban conforme avanzaba el tiempo.
Fue hacia la medianoche cuando en el horizonte universitario reposada la noticia corrió de un lado a otro del vestíbulo del Auditorio Fernando Díaz Ramírez, traspuso las paredes del recinto y entonces quedó registrado que, en efecto, Gilberto Herrera Ruiz ganó la competición y repite un periodo en el cargo.
Su triunfo se asomó sin prisas hacia las 9:00 de la noche y empezó a fulgurar más cuando, terminando el día, uno de los tres competidores, Vicente López Velarde Fonseca, admitió que la votación no le había favorecido.

Las urnas fueron vigiladas para que no hubiera irregularidades en el proceso FOTO: MARTHA FLORES


Así que después de un día expectante para muchos y tenso sobre todo para los que habrían deseado recurrir a recursos de magia para que la suerte no se equivocara y ganara el que deseaban encaramar en la Rectoría, la Universidad Autónoma Patrimonio de Querétaro, como se lee en la parte superior del nicho donde están los óleos de los rectores, vuelve a erguirse en su sitial que ha ganado desde que a la sociedad queretana le ha quedado claro que la institución educa en la verdad y en el honor.

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