Alejandro E. Obregón Álvarez

La utopía maderista

ARCHIVO HISTÓRICO DEL ESTADO Actualizada 02/11/2014 a las 08:09    
SEGUNDO TERCIO DE LA
“DECENA TRÁGICA”


Lo más notable del día 13 de febrero de 1913 fue el cañoneo hacia la Plaza de Armas o “Zócalo”, como se le llama a los jardines y hoy plancha de piedra volcánica, que está frente a la Catedral, al Palacio Nacional, a los edificios del “Departamento del Distrito Federal” (o casa de gobierno de la Jefatura del Distrito Federal), una parte del Monte de Piedad (o “Montepío”, fundado por Romero de Terreros), y otros edificios de comercio que cierran el cuadro. Desde la Ciudadela los rebeldes mostraron la capacidad de la artillería que tenían, capaz de dejar destartalada la “Puerta Mariana” (tradicionalmente la puerta por la que entra el Presidente y solamente él y sus invitados a alguna ceremonia especial).
El cañoneo alcanzó también las calles de Victoria, Morelos, Doctor Vértiz…Dañaron el Club Alemán y el Club Americano y en la lucha “cuerpo a cuerpo” los levantados se apoderaron de la torre de la Iglesia del Campo Florido, desde donde tenían mayor facilidad para cañonear lo que quisieran. El gobierno de Madero recibió, desde Veracruz, dos millones de cartuchos para fusiles y cañones.
El 14 de febrero llegaron tropas de Oaxaca y de Toluca, estas últimas al mando del general Aureliano Blanquet (se dio un desmentido público del gobierno maderista porque Blanquet de ninguna manera estuvo a favor de los rebeldes). Por órdenes de Huerta, estas tropas permanecieron en los llanos de Tlaxpana y, cuando entraron en combate, una parte de esas tropas defeccionaron y se unieron a los rebeldes. De nuevo “El Chacal” le mintió a Madero, poniendo de pretexto que las armas del gobierno eran escasas.
El propósito de Félix Díaz y Victoriano Huerta era doble: soliviantar la buena voluntad que todavía el pueblo manifestaba a Madero y, por la otra, lograr que se tomara a los rebeldes como un grupo “salvador”, justificar un “golpe de Estado” y presionar a los Estados Unidos a intervenir. Pero en el artículo anterior, ya dijimos cómo Madero se había adelantado, y en comunicación directa con el presidente William H. Taft, mediante carta fechada el 14 de febrero, se comprometió a salvaguardar la vida y los bienes de los estadunidenses radicados en la república mexicana y apeló a los sentimientos de equidad de Taft para evitar “el gravísimo daño a un país que siempre ha sido amigo leal”. En respuesta el presidente Taft le respondió que aunque las tropas norteamericanas no desembarcarían, la crisis mexicana “creaba un sentimiento de pesimismo extremo y la convicción de que ahora es un deber supremo dar pronta reparación a la situación”. Con esto se vino abajo la “desestabilización” que pretendían los rebeldes que seguían a Díaz y en lo que estaba de acuerdo Huerta.
El 15 de febrero el embajador Wilson persistió con su tarea de desacreditar al gobierno de Madero frente al cuerpo diplomático y a los representantes de las naciones latinoamericanas. Sin embargo, Alemania, Inglaterra y España, Cuba, etc., permanecieron en respetuoso silencio frente al gobierno legítimo de Madero. Entonces Wilson solicitó que la gendarmería fuera sustituida por integrantes del ejército federal; sugerencia que insinuaba que muchos permanecían fieles al porfirismo y eran proclives a pasarse a las tropas rebeldes. Pero tampoco esta maniobra tuvo éxito, como más tarde confirmaría el representante de Cuba en México, de nombre Manuel Márquez Sterling.
Desesperados Díaz, Huerta y el embajador Wilson, propusieron que dadas las circunstancias, el ministro de Relaciones, Pedro Lascuráin, y un grupo de veinticuatro senadores, opuestos a Madero, se reunieran con él para solicitarle su renuncia.
Francisco Ignacio Madero no se amilanó y permaneció firme frente a las presiones diplomáticas y de grupos de mexicanos que estaban a favor de los rebeldes. El incendio del domicilio particular donde vivía Madero con su familia fue una acción desesperada, fuera de toda proporción, pues su esposa y demás familiares habían permanecido totalmente ajenos a las cuestiones políticas y más durante la crisis armada. Huerta, en su papel de comandante de la plaza, designó al general Aureliano Blanquet como jefe de la tropa que resguardaba el Palacio Nacional.
Durante la noche del 15 de febrero y a partir de las 2:00 a.m. del día siguiente, se pactó un armisticio. Esto con el pretexto de que la ciudadanía pudiera salir a las calles para proveerse de alimentos. Algunas familias que habían permanecido encerradas en sus casas aprovecharon para refugiarse en las goteras de la ciudad en lugares más seguros. Los rebeldes aprovecharon para recibir provisiones y para sacar a las calles aledañas a La ciudadela sus ametralladoras. Sin respetar las veinticuatro horas pactadas a media mañana, ya se habían situado en calles y plazas desde donde reiniciaron el fuego a las 2:00 p.m. La torre de la 6ª demarcación de la policía citadina fue destruida por el bombardeo. Entretanto, el periodista y escritor John Kenneth Turner fue arrestado por las fuerzas rebeldes cuando intentaba “tomar fotografías de las escenas dantescas en las zonas destruidas por los cañones de los rebeldes. Más tarde, el autor del libro “México bárbaro”, obra que criticó fuertemente al porfirismo, tuvo que ocultar su identidad para salvaguardar su vida.
El presidente Madero le reclamó a Huerta la inefectividad de los ataques, la violación de la tregua pactada, y el traidor general argumentó que todo formaba parte de su estrategia para concentrar a los rebeldes y aniquilarlos. Veremos en el próximo artículo la información que ese mismo día lograron recabar los amigos del presidente, probatoria de la traición de Huerta.

Comenta el contenido
Tu opinión nos interesa Tu opinión nos interesa

Rellena el siguiente formulario para comentar este contenido.





(*) Campo obligatorio


Twitter
Envía tu mensaje

Todos los derechos reservados. MEDIOS AQRÓPOLIS S.A. DE C.V. es la propietaria y/o licenciataria de los materiales publicados en este sitio.

De no existir previa autorización por escrito, queda expresamente prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos, particularmente en algún otro sitio de internet o medio impreso, el uso de los contenidos de este sitio es solamente personal, quedando estrictamente prohibido un uso diferente a este.