Jorge Vargas Sánchez

Un ramito de parte del senador...

Crónicas de Vargas 29/11/2014 a las 06:30    
pluma roja

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Llegaron sonrientes a comer y brindar anticipadamente por las piñatas y la Navidad. Y aunque sus colores favoritos son el azul y el blanco, llegaron metidos en vestidos de luto riguroso, solemne; y lejos del bullicio de esta ciudad de ruidos, y a unos metros de la Carretera Libre a Celaya, donde hay un club exclusivo, se metieron a un salón para unos mil comensales y esperaron que los meseros les dejaran viandas con carnitas, chicharrón, arroz, tortillitas calientes, chiles en vinagre -picositos para que no digan-, refrescos de cola y, aunque la tarde estaba helándose, unas cervecitas bien heladas.
Luego de mirar unas piñatas, escucharon unos discursos para sosegar los estómagos que a esas horas de la tarde ya demandaban alimentos, y muy después, para no salir de su entorno ideológico, escucharon a un grupo musical cuyo nombre no deja lugar a dudas de que los panistas a todo le ponen pan: Grupo musical Azul Profundo.
Y cuando ya estaban saciando el hambre, mientras hablaban los que los arengaban a meterse en la cabeza la idea de que sólo ellos ganarán y nadie más, dejaron de lado los platos y aplaudieron y respondieron cada vez que el orador en turno los hacía sentir sensaciones de triunfo, y hasta gritaban cuando el senador les decía “¡más fuerte!”, y cómo no, si para eso ya habían comido.
Cerca de la cabaña que sirve de restaurante, unos metros más acá de donde ellos comieron, fueron llegando los que sueñan que estarán en las boletas y que, triunfantes, alzarán sus brazos la tarde del domingo 7 de junio de 2015; pero también llegaron los que, estando seguros de que competirán, son más discretos aunque sus rostros reflejan los fulgores adelantados del éxito; llegaron hasta los que se saludan fingiendo sonrisas, porque pertenecen a grupos políticos casi antagónicos.
Y entre todos, estaban los que desde ahora ensayan saludar a los gentíos que creen que saludarán dentro de las campañas electorales. “¿Cómo está usted?”, les dijo a unos asistentes el ex edil de Tequisquiapan, Raúl Orihuela. “¿Todo en orden?”; también estaban los que alguna vez fulguraron en el concierto político, como Amadeo Lugo, que cuando era jefe de la Policía Municipal de Querétaro encomendó a los policías al Apóstol Santiago, llevándolos ante la estatua que ha sido levantada en la convergencia de las calles Independencia y Venustiano Carranza.
Antes de ellos y en intervalos que nadie supo si eran casuales o adrede, fueron llegando también los diputados federales y algunos diputados locales, y los alcaldes que más conocen los panistas. Y muy antes de todos ellos, el edil de Corregidora, Antonio Zapata, sentado junto con otros amigos, comiendo lo que no comieron sus correligionarios, porque aunque la comida era sólo para los escogidos, no hubo para ellos viandas de carnes ricas ni postres deliciosos ni aperitivos que abren el apetito.
Sin embargo, para ellas, tan elegantes con sus vestidos negros y tan perfumadas, un ramito de flores “de parte del senador Francisco Domínguez”. Y para los demás, saludos cordiales de parte de los dirigentes, con el encargo de que cuando sea el momento no se olviden de que aunque llegue como candidato el que no deseaban, deben hacer proselitismo en su favor y votar por él, pues ante todo deben ser, como les dijo el presidente estatal José Luis Báez Guerrero, “generosos”.

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