Andrés Garrido del Toral*

El Querétaro que sueña 

QUERETALIA 01/02/2015 a las 06:00    
Andrés Garrido del Toral

Andrés Garrido del Toral

En el Palacio Episcopal y con motivo de los 150 años de la erección de la Diócesis en 2014, Roberto Loyola Vera y su excelencia Faustino Armendáriz expresaron en magníficos discursos que la ficción jurídica y política del Estado era un cascarón que no se explicaba sin el tejido social que nos une como sociedad y nos separa de la muchedumbre gris de masas; masas tristes y uniformes, formada por seres sin alma. Y ese tejido lo han ido haciendo estos 264 personajes que homenajeamos el día martes 27 de enero de 2015.

Rómulo Vega es uno de los personajes queretanos a los que se rinde homenaje en estos tomos recién presentados que se titulan “Querétaro en el Siglo XX. Personajes de la vida cotidiana”. FOTO: ESPECIAL


En esta preciosa obra, engalanada con las fotografías de portada de Germán Patiño y Gerardo Proal de la Isla, gozará Usted de plumas amenas y elegantes como las de Sergio Arturo Venegas Alarcón -la mejor-, Manuel Naredo, Juan Trejo Guerrero, Fernando Díaz Ramírez, Araceli Ardón, Roberto Servín, Lauro Jiménez, Edgardo Moreno Pérez, Alfonso Camacho González, Mario Arturo Ramos Muñoz y Juan Antonio Isla Estrada, siendo los más prolíficos José Sosa Padilla, Alfredo Zepeda Garrido, Dulce María Ardón Martínez, Rubén Páramo, Jaime Zúñiga Burgos, Armando Alcántara Estrada, Demóstenes Frías Rubio, Leticia Macías Zúñiga y todos los cronistas municipales de la Entidad, encabezados por su presidente Jesús Landaverde.
En esta obra don Manuel Septién tararea un tango; Toño Loarca Gutiérrez siembra sus tierras en la hacienda de Callejas canturreando “Morenita Mía” a Esthercita; Luis Olvera Montaño hace sinfonía queretana; Abraham González Ledesma chacotea con doña Poncha; Chelita Delgado Cabrera cabalga hacia la Peña de Bernal montando al “As de Oros”; Tehua canta con su voz de alondra a las estrellas, y Rosalío Solano fotografía a Dios; Crescenciano Méndez educa a la juventud; Rubén y Felipe González López trazan algo más que arte; el maravilloso Padre Miracle hace el milagro del amor en la Sierra Gorda; Alfonso Adame y Lole Herrera salvan a la Madre Tierra; Porfirio Rubio dialoga con el Tata Cárdenas; doña Raquel Pérez Pérez hace de Pinal su monumental nacimiento; Pablo Campos Ortiz funda la ONU; Manuel Montes Collantes compone un verso a Carmelitas y a doña María Luisa Medina; el filósofo Juan Ayala Ruiz consigue sus preservativos de sabores autóctonos; “El Monero” Carbajal hace denuncia social, mientras que “El Cachuchas” cierra las puertas del paraíso del pecado capital. Las hermanas Ballesteros Ríos cultivan a la niñez; Salvador Medina e Ignacio López Larrondo hacen la memoria gráfica de su ciudad, mientras que Teófilo Gómez Centeno y José Velázquez Quintanar caminan como Marcello Mastroianni en su viejo San Juan; Pedro González Matehuala organiza comerciantes y camina al Tepeyac; las universitarias Zoyla Montes, María Elisa Urbiola, Adalberta Rodríguez Márquez, Sonia Alcántara Magos, Margarita Magdaleno y Dolores Cabrera Muñoz demuestran la suprema capacidad profesional de la mujer queretana; Braulio Guerra Malo señorea en su centro universitario; Adolfo Lara y Núñez, Julia Rosas Rueda, Rafael Rosas Rosáins, Miguel Caviedes, Julio Aguilar Luján, Joel Osorio y Adolfo X. Blanco pulen diamantes en bruto; Arturo de la Isla Pozo, Francisco Rivera, Benjamín Velázquez y Manuel Mancebo del Castillo sanan cuerpos con generosidad; Carlos de Mucha crea progreso; Ezequiel Martínez Ángeles escribe como los dioses y apura una copa de “luz y sombra”; José Juárez López me invita a espiar muchachas en flor; Ezequiel Espinosa Mejía me sonríe socarrona y sabiamente mientras manda un beso a Lupita Ortiz; y “ El Chamaco” Jaime Villa entona una canción para aquella edad.
Jesús Oviedo Avendaño funda instituciones; José Ramírez Loredo pule piedras y sus hijos se las toman; José Félix Magaña nos pasea en bicicleta por la Alameda; José Luis Sierra escribe un poema a Josefa; el Padre Juan Manuel Pérez Esquivel protege a su sobrino Álvaro de los demonios de Juan Antonio; “El Profe” José Corona crea centros educativos; Natalia Carrillo García y Rodolfo Muñoz Lámbarri luchan por la libertad de elegir y “La Morriña” Trejo por la libertad de vivir; a lo lejos admiro a don Rodolfo Loyola Borja, que se santigua en Santo Domingo y conversa luego conmigo de motores, de muchachas y de flores, de Vivaldi y el flamenco.

El panista Rodolfo Muñoz Lámbarri luchó por la libertad de elegir. FOTO: ESPECIAL


Isidro Rico corre por la vida; Julio Rodríguez Velázquez nos endulza el paladar y María Aguilar Ontiveros el oído; Margarito Medina trata de educar a los Galicia Medina y a 100 mil infantes. Luis Ugalde Monroy y Gonzalo Vega sirven a los más necesitados; Agustín Pacheco nos da una cátedra magistral de álgebra y Alejandro Esquivel Rodríguez y Leopoldo Espinosa Arias una de ética jurídica; Alfonso “Pachín” Niembro nos regala sus Gallos Blancos y Alfonso Mejía Bustamante sus delicias marítimas; Carlos Alcocer Cuarón inicia la Medicina Científica y Carmelita Septién saca notas magistrales al piano; Daniel Varela y Ricardo Avendaño resucitan muertos y Enrique Martínez archivos valiosos; y Félix Ortega nos hace un traje a la medida de Querétaro. El Padre Filiberto Carrillo deja huella en Santa Clara; Héctor Ramiro Cortés Cabrera envejece para delicia de los niños y Jesús Romero Santoyo funda la Facultad de Contaduría.
Roberto Ruiz Rubio se contrata como obrero estibador en La Victoria a los 12 años de edad y nos da la mejor definición de lo que es felicidad; “Chucho” Urquiza conduce a los percherones de Carretas; Jesús Ríos nos abre el apetito y Lupita Siurob la mente; Luis Sanabrais nos monta en La Cabalgata; don Toño García Jimeno nos pone en Capilla; Manuel Rodríguez y Manuela Luna danzan con la luna en La Cruz, ahí donde el poeta de “El Calvario”, Mario Arturo Ramos vuela libre como gaviota.
Tere Azuara nos entrega la magia de sus letras y Nicos la de sus nieves de mamey; Mario Rodríguez Estrada canta para una flor de lino y don Romualdo Piña nos da las llaves de su corazón y Rosita Moreno nos condena de por vida con una epístola de Melchor Ocampo.
Miguel Ángel Epardo Ibarra, con su violín, pone de pie al mismo Santiago Apóstol en Compostela, España; Franco Muñoz nos vende una seda y Gabino Pérez una atajada memorial; Amalia Estrada Ferrusca se erige en un faro para los perdidos y Aurorita Silva Rodríguez se hace lenguas con Boyer; “El Teacher” Jesús Pérez Méndez, el maestro que nunca faltó, me regala un trago de tequila con pólvora para agarrar valor. Agustín San Román nos hace un paseíllo y nos quiebra la cintura; Rubén Maya trasciende El Cimatario y llega a Nueva York; don Pepe Estévez Casas, desde El Impala, canta a su viento del Norte; Allende Galicia y Oscar Enrique Malo ilumina Los Arcos y el árbol de La Amistad.

 
BALADA PARA UN QUERETANO LOCO

Las tardecitas de Querétaro tienen ese… qué sé yo Tigre de Bengala, ¿vieron?
Salgo de trabajar por avenida Juárez, lo de siempre en la calle y en el jardín, cuando de repente,
detrás de ese árbol, se aparece él, Felipe Mendoza Prats, mezcla rara de bolero-patinador y de primer polizonte en un viaje a Venus.
Sombrero de ala ancha en la cabeza, las rayas de la vida pintadas en la piel,
dos medias suelas clavadas en los pies,
y una cuba de marca libre levantada en cada mano... Ja...ja...ja...ja...
Se ríen… claro; parece que solo yo lo veo, pero él pasa entre la gente y los maniquíes le guiñan, los semáforos le dan tres luces celestes
y las floristas del mercado de la esquina le tiran azahares,
y así… medio bailando, medio volando,
se saca el sombrero,… me saluda,… me ofrece una cubita y me dice...
Ya sé que estoy zafao,
¿no ves que va la luna rodando por Los Arcos?
que un corso de monjitas y tunos con un vals
me baila alrededor... bailá, vení, volá
Ya sé que estoy zafao,
yo miro a San Francisco del nido de un gorrión;
y a vos los vi tan tristes; vení, volá, sentí,
el loco sentimiento que tengo para vos.
Loco, loco, loco, cuando anochece en su abajeña
soledad,
por la ribera de su Río yo vendré, con un poema
y un trombón, a desvelar el corazón.
Loco, como un acróbata demente saltaré,
sobre el abismo de la Sierra hasta sentir
que enloquecí su corazón, de libertad, ya van a ver.
Y así diciendo, Felipe me convida a andar
en su ilusión súper-sport,
y vamos a correr por las cornisas
con una golondrina en el motor.
De Palacio de Gobierno nos aplauden: Vivan, vivan...
los locos que inventaron el amor;
y un ángel, Cecilia Maciel, Esther Palacios y Cecilia Savinón, nos dan un valsecito bailador.
Nos sale a saludar la gente linda
y Felipe, loco nuestro, qué sé yo,
provoca campanarios con su risa
y al fin, me mira y canta a toda voz:
Quieran así a Querétaro, amado, soñado...
trépense a esta ternura de loco que hay en mí,
pónganse esta peluca de alondras y volá, volá conmigo ya:
vení, volá, vení
Quieran así a Querétaro, adorado, amado, soñado,
reciban los amores, que vamos a intentar la mágica locura total de revivir,
vení conmigo ya, soñar, rezar, reir
Vivan, vivan, vivan los cuerdos y locos, todos locos, pero de amor, los que inventaron esta tierra de promisión.

*El autor es cronista del estado

FOTO: ESPECIAL





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