Sabino Medina

Querétaro vive un sexenio de honradez política

Desde los Balcones Actualizada 01/02/2015 a las 07:22    
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“Caminante no hay camino,
se hace camino al andar”. A Machado

Ahora que se ha diferido un proyecto ambicioso de comunicar a Querétaro con el Distrito Federal, atravesando todo el poniente del Valle de México y parte de dos entidades federativas, he visto la carretera, que une al centro con el norte del país, atestada peligrosamente de enormes transportes con cargas que rebasan las 60 toneladas o más de ese peso.
Por la Ciudad de Querétaro pasan miles de transportes de carga, con millones de toneladas que vienen desde todos los puntos fronterizos con que nos comunicamos con EU.
Es aventurado y peligroso para todos los automovilistas desplazarse por esa cinta asfáltica, llevando a los lados y en la retaguardia esos enormes furgones rodantes y este riesgo lo viven quienes viajan en autobús por San Luis Potosí y Guanajuato y hasta más al norte en estas direcciones.
Por eso vi con simpatía el proyecto del tren rápido, que iba a unir en el lapso de una hora al Distrito Federal con Querétaro.
Iba a ser un alivio en todo tiempo y lugar un transporte así, además de cómodo y hasta cierto punto barato.
¿Qué intereses afectaba ese proyecto? No se ha dicho ni se han manifestado, como no sea solapadamente, el caso es que afectaba el monopolio del transporte de pasajeros, ¿a poco no?
También le abría el espacio de valorización al capital chino en un momento de dificultades internacionales y fuertes encontronazos, véase lo que significaría un medio de comunicación de este tipo al acortar el tiempo y la distancia a ciudades como Celaya, Salamanca, León y al propio Guanajuato; no constituía una solución total, pero constituye el inicio de otra época que substituye al ferrocarril central y el ramal de Guadalajara, tanto a quienes se dirijan con rumbo a Laredo y, de esta manera, todas estas ciudades dejan de ser metrópolis aisladas, atestadas de riesgos y peligros múltiples por sólo correr a 100 o 120 kilómetros por hora.
El tren ligero, cuyo proyecto ha quedado diferido, enfrentó otros obstáculos no visibles, pero concretos y ciertos, como la valorización de enormes espacios de tierra que cambiarían de valor al instante; millones de hectáreas que, acaso, cambiarían de uso o acentuarían la rentabilidad que ahora tienen.
Todo lo anterior se entrampó con un momento de retracción capitalista internacional, que impidió que se viera la fluidez del transporte de carga por una vía carretera que ya no puede digerirlo con la fluidez necesaria y sin riesgos; lo estamos viendo con transportes que se vuelcan, que estallan con substancias inflamables, exponiendo la vida de miles de personas que viajan por esa vía.
Pero antes y después del momentáneo y fallido proyecto de un transporte así, se apreció en el ánimo del gobernador de Querétaro, Lic. José Calzada Rovirosa, la total disposición a sumarse en el esfuerzo de que el mismo se hiciera realidad de inmediato; no sucedió así, pero queda de manifiesto la honradez política del Gobernador del Estado porque tal vía se llevara a cabo.
En estos momentos, en Nicaragua, una república pobre y sin el potencial de todo tipo que tiene nuestro país, lleva a cabo un proyecto ambicioso de volver a unir con otro canal al Pacífico con las Antillas y con el propio Océano Atlántico. Se da ahí otra vez, el esfuerzo de dos naciones distantes, Nicaragua y China, sin embargo esa empresa igualmente ha enfrentado dificultades y oposición a que invada el lago interior con que cuenta ese país de Sandino.
¿Qué va a pasar con Querétaro, con una vía de tres carriles de ida y vuelta, ya de plano insuficiente para desahogar los cientos de millones de valor mercancías que cruzan por su ciudad capital?
¿Se quedará aislada y congestionada, sumergida en un río de tráileres y automóviles, autobuses que, cuando llueve o hay neblina, hay que cruzar los dedos rogando salir indemnes del viaje arriesgado que muchos hacen a diario y especialmente los fines de semana?
Se atoró el tren rápido; pero tarde que temprano revivirá y cobrará vida el proyecto; ¿O acaso podrá construirse una vía carretera exclusiva para el transporte de carga? Un problema enorme, un desafío que tendrá que resolverse con honradez y determinación política, como la mostrada por el Gobernador de Querétaro, cuya inversión traspasa las posibilidades financieras y recaudatorias del Estado en que naciera uno de los primeros núcleos de la industria textil. Es el futuro el que queda pendiente y el de las comunicaciones también.

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