Luis Núñez Salinas

LA APUESTA DE ECALA 20/02/2015 a las 06:35    
Luis Núñez Salinas

Luis Núñez Salinas


La Cuaresma


Hoy en día, amable lector, comenzamos los católicos uno de los tiempos de mayor reflexión, acercamiento y comprensión, acerca del misterio de la Resurrección de Cristo, en específico, comenzamos la Cuaresma.
La Cuaresma, como su nombre lo dice, son 40 días en donde buscamos los católicos la CONVERSIÓN para la gran fiesta de la Pascua. Que va del miércoles de ceniza al Jueves Santo, justo antes de la Instauración de la Eucaristía.
Es un tiempo que se ha confundido un poco debido al paganismo con que hoy vivimos, al tipo de sociedad que enfrentamos -pobre en valores espirituales- y con ideas fuera de lugar acerca de la devoción que profesamos los católicos.
La confusión nace en que existen personas que consideran que los católicos “celebramos la muerte de Cristo Jesús”, y “volvemos a sacrificar cada año a Jesús en la Cruz”; existe quien considera este tiempo, con un cargo psicológico de sufrimiento infringido, una especie de “masoquismo”, de querer hacernos los mártires.
Situación totalmente alejada de la Verdad. Explico.
Cristo es el Mesías, el Salvador, el Redentor, el Rey de Reyes y eso sí lo celebramos cada vez que es necesario, en lo cotidiano, en la Eucaristía, en la Misa de los Domingos, en infinidad de ocasiones.
Jesús murió una vez, y resucitó solo una vez. Al morir Cristo bajó a los infiernos y rescató a los millones de almas que ahí moraban para salvarlos y llevarlos ante los ojos de Dios Padre. Es en este preciso momento que Cristo vence a la muerte.
¡La muerte no existe, ha sido desaparecida del mundo por Cristo! Al vencer a la muerte nace la oportunidad de la salvación eterna.
Esa salvación nos alcanza hoy día, a Usted, amable lector, a nuestras familias, a todos, sin excepción.
Pero esa salvación no es gratis, debe ser trabajada, debe ser cuidada y, principalmente, debe ser comprendida.
Para comprender de mejor manera la salvación y el sacrificio de Jesús en la Cruz, es relevante vivir nuestra Cuaresma bajo un tiempo de cambio, de procurar la mejora espiritual y humana, ¡De ser mejores personas pues!
Son estos 40 días en los que a los ojos de Cristo, por medio de su Santa Iglesia Católica, fundada por Cristo mismo y administrada por Pedro, el primer Papa, es que se nos invita a que tomemos el camino hacia ÉL.
Un Cristo que nos espera paciente y amoroso, vivo y palpitante, para darnos un abrazo de bienvenida y confortar nuestros corazones de las penalidades, errores y fallas que a lo largo de nuestros días vamos teniendo.
Es en este tiempo en donde Cristo mismo nos invita a CAMBIAR, a alejarnos del pecado haciendo obras buenas, haciendo oración, acercándonos a nuestros compañeros de trabajo, a nuestras familias si estuviéramos alejados de ellas, a tener mayor y mejor comprensión de la vida que llevamos, y que sin Cristo es una verdadera pesadilla.
Es un tiempo de sacrificio.
Pero no vaya Usted, amable lector, a creer -con todo respeto que me merece- que dejar de fumar, o dejar de tomar refresco, o hacer ejercicio o dejar de comer pasteles es un sacrificio digno de su persona, ¡No lo es!, ¡Usted merece más!
Dejar de hacer todo lo anterior es su obligación, por su salud y la de sus familiares, esos no son sacrificios, esas son acciones que debe corregir Usted, por la mejora en su vida cotidiana.
Un verdadero sacrificio es acercarse a sus hermanos, a quienes tiene años de no ver, y que continúa criticando, que porque se casó con una, o se casó con otra. ¡Corra y dele un abrazo!, eso sí es un sacrificio, que ante los ojos de Dios Padre es de mayor transformación de su corazón, hacia alcanzar la salvación de Cristo.
Qué le parece dejar de criticar al prójimo, dejar de andar inventado historias novelescas con tal de ser la atracción de las amistades, para demostrar a alguien (aún no sabemos a quién) que Usted está bien informada o informado de los aconteceres de la cuadra, la familia, la colonia y hasta, porqué no, de la ciudad.
En vez de callar la boca y evitar meter en problemas a terceras personas, que aunque Usted no lo crea, amigo lector, esos daños morales en ocasiones cuestan la vida misma de las personas, porque a quienes “chismearon” caen en profundas depresiones.
¿Quiere un verdadero sacrificio de Cuaresma? Vaya y pídales perdón a todas las personas que calumnió y gánese la salvación de Cristo.
Usted, amigo lector, ¿quiere hacer un extraordinario sacrificio?
Deje de hacerse “pato” en la oficina, deje de andar “feisbukiando” y “chatiando” en horas en donde debería de hacer rendir la inversión de sus jefes, y demuestre lo valioso y valiosa que es, haciendo el trabajo mejor que todos los demás, en puntualidad y esmero, ¡Que se note que hay un católico trabajando y cambiando el mundo!
¡Eso sí es un sacrificio!
Mamá que te desesperas porque tu hija está enferma, de un mal que aún no lo comprendes de manera correcta, que sufres y te acongojas porque tu chiquitina no sana, no supera su mal, y que además tienes a otros chiquitines que atender, y que tu esposo trabaja con esmero, es buen muchacho y se parte el alma por conseguir los dineros, tanto para los hospitales como para las medicinas, mira Mamita, ya estás tú convertida hacia la salvación de Cristo, ¡Ni lo dudes!
A ti que cuidas a tu Mami enfermita, que se ha vuelto necia y malhumorada por los años, que hasta grosera se porta, que te desquicia y te hace enojar; a ti buena hija o buen hijo, que le das de comer, la bañas y la cambias, que no sales a divertirte con los de tu edad por cuidar a la ancianita quejosa que te tocó, tú también ya tienes ganada la salvación de Cristo.
A ti joven esposo, que te tocó una bella mujer para contraer sagrado matrimonio, y que por una enfermedad has visto mellada su hermosura, sus ánimos y su corazón por el mal del cáncer de mama, ¡no la dejes!, no te desesperes, recuerda que la mujer con la que procreaste hijos es tu vara, tu sostén.
Entrégate totalmente a ella, cuídala y déjale claro cuánto le amas, a ti también joven esposo, si continúas así, también está ganada la salvación.
A ti Mamá que te dejó el Papá de tu hijo o hija (ya ves que eso no pasa en México), a tu sacrificio y entrega, a tu tenor de cuidar y proveer doblemente el sostén de una casa que cada día pesa más, y que los chiquitines (como los de todos) se enferman, se caen, se rompen, se levantan, o mueren; también a ti Mamita soltera, no te desanimes, no decaigas, la sociedad necesita de Ustedes para que construyan a sus hijos e hijas buenos y con valores.
Tú también Mamita soltera, que haces cuanto le agrada a Cristo para la formación de tus hijos, tú ya estás en el camino de la salvación.
A ti amigo y amiga lectores, a Ustedes también se les puede acercar el camino de la salvación, cuando le damos gracias a Dios por todo lo que tenemos, porque sufrimos todos los días las vicisitudes que nos tocan, porque las sorpresas nos desaniman, pero levantamos la frente para decirle a María Santísima: ¡Cuida a nuestros hijos e hijas!
La Iglesia Católica nos invita en esta Cuaresma a vivir una serie de actitudes cristianas que nos ayudan a parecernos más a Jesucristo, ya que por acción de nuestro pecado nos alejamos más de Dios.
La Cuaresma es el tiempo del perdón, quitando de nuestros corazones el odio, el rencor, la envidia, los celos que se oponen a nuestro amor a Dios y a los nuestros hermanos.
Las pruebas que da la vida, los problemas que enfrentamos todos, las caídas que nos desgastan y nos mellan nuestro corazón, solo son posibles si las tomamos y se las ofrecemos a Jesucristo en prenda, para que juntos Cristo y nosotros caminemos este andar, con la firme promesa cumplida de que la Resurrección de Cristo es para continuar a nuestro lado.
¡De ello estemos completamente seguros!
Luego entonces, amigo lector, no nos quejemos del México que estamos viviendo, porque en ello nos quede claro: ¡Tenemos el país que queremos! Esa es mi apuesta, ¿y la de Usted?…
correo:luisnusa@outlook.com
Twitter: @LuisNSDG

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