Luis Núñez Salinas

Lo que las autoridades han dejado de hacer

La Apuesta de Ecala 20/03/2015 a las 05:30    

luisnusa@outlook.com
Twitter: @LuisNSDG

Hoy en día amable lector, hemos de hacer algunas reflexiones en donde le invitamos a que conjuntamente comencemos un diálogo acerca de la situación que vive la educación en México.
Primero, la educación en México, la emergencia pronta que se observa no son los maestros que andan de gamberros en algunos estados de México, no para nada, o que dejan de asistir a los salones de clases.
Estas situaciones se dan porque existen autoridades en esos estados que no están haciendo su trabajo, inclusive utilizan a los maestros de aquellas entidades para ser aparato de violencia de los grupos de poder.
La Emergencia Educativa que vivimos hoy día, la debemos reconocer en específico con problemas que fácilmente vemos, pero que en ocasiones “no queremos ver”:
Desigualdad social, no es posible que en México exista quien tenga ingresos superiores a cientos de miles de pesos mensuales, y que a la vez, exista quien gane un salario mínimo al día.
El desempleo, la pobreza y la inequidad son resultado de una economía política, más que de políticas económicas. Por un lado los bajos sueldos en maquiladoras, y por otro las violaciones laborales constantes, hacen que miles de estudiantes abandonen su preparación académica, ya sea por cuestiones de tener que trabajar para aportar al gasto de la familia, o de abandonar los estudios por irse a los “Uinaites”.
Los jóvenes son hoy día la carne de cañón, que en mucho se estresan al pensar que les depara el futuro en México.
Para algunos políticos, los jóvenes son quienes les darán el voto, por lo tanto su única preocupación es que tengan IFE; para otros, los jóvenes son mano de obra barata como en cadenas de comida rápida, en donde se observan violaciones laborales por todos lados, incluyendo jornadas excesivas de trabajo y pésimos salarios.
Para los menos, los jóvenes son el HOY de México, son la base en donde se cimentarán los próximos 30 años, en donde debemos de trabajar pora formarlos, para establecer una fuerza productiva en todos los niveles, alejarlos del comercio informal, las drogas y mantenerlos dentro de un espíritu de moral y costumbres sanas.
Los jóvenes alguna vez fueron niños y niñas y estuvieron dentro de una familia, por lo tanto, la raíz de la sociedad, pésele a quien le pese y gústele a quien no le guste, es la FAMILIA.
Si la familia mexicana es la célula de todos los valores, es la base de todos los comportamientos, es la formadora de todos los individuos, nos debe quedar claro que es ahí en donde comienza la educación para una nueva sociedad, no en las aulas, no en la calle, no con los amigos, no en la violencia o los medios masivos de comunicación, es en la familia.
A pesar de que en México el porcentaje de católicos se considera por encima de tres cuartas partes, también debemos reconocer que esta Emergencia Educativa no es solo menester de los creyentes en Cristo y María Santísima, es de toda la sociedad porque en todas las creencias, la familia es parte primordial de su existencia.
El estado tiene la obligación de dar espacios educativos, pero difícilmente dará educación a nuestros hijos, no es su trabajo y no les es atractivo aún colocar a la familia como una política pública de salvaguarda de la vida y la moral, aún no existe el político valiente que lo quiera hacer.
Por lo expuesto anterior, la Emergencia Educativa es resultado de un mundo que cambió, en lo político, en lo social, en lo cultural y en lo religioso; tal vez nos ganó, es decir, se movió más rápido que nosotros, y por lo tanto, no le alcanzamos, no le atendemos, no le conocemos, que es lo más preocupante.
¿Qué vamos a hacer por esta Emergencia Educativa?
Primero, debemos reconocer que es una situación real, que la falta de valores como la unidad, la bondad y la belleza, nos ha traído las consecuencias que vivimos: violencia, falta de respeto a la vida, cultura de la muerte, bullying, falta de autoridad…etc.
Y por ende, resultados fatídicos de la sociedad en la que vivimos, y que si no se hace algo en concreto, todos vamos a perecer en un caos, o tal vez ya lo estamos viviendo.
¿Quién es la base de la solución?, bueno pues los católicos proponemos el ejemplo del Evangelio, como punto de referencia.
¡Sí ya sé amable lector! Que a usted no le gusta que hablemos del Evangelio en problemas de la vida nacional, que usted quiere mantener la educación como laica.
Y yo me atrevo a preguntarle, con todo respeto, como le hacía la misma pregunta al comunista de mi señor padre:
¿Ve usted hoy día un avance en la sociedad que vivimos resultado de la educación laica? ¿Verdad que no?, y mi señor padre guardaba silencio, se tomaba su mentón con la mano, y me daba un fuerte abrazo.
El Evangelio, proponemos los católicos, ¡no yo!, sino la Conferencia del Episcopado Mexicano, el Evangelio tiene el valor de iluminar la inteligencia y la conciencia del hombre y orientar su voluntad hacia aquello que es bueno, verdadero y justo.
Pensarán algunos lectores: ¿Padrecitos darán las clases en vez de maestros? ¿Serán monjitas las encargadas de la educación en México? ¿La educación en manos de la Iglesia Católica?
¡Ya ve! Luego, luego a armar la
camorra.
Nos debe quedar claro que la Emergencia Educativa es tarea de todos, familia, comunidad, estado, nación.
Por lo tanto, será dentro de la familia en donde les invitamos a trabajar, en donde por medio del diálogo, reconozcamos el testimonial de nuestros padres, de nuestros hermanos mayores.
Hagamos de la familia, más que un simple lugar en donde vamos a dormir y descansar después de nuestras actividades, o solo para comer.
La familia debe ser el centro de atención de esta Emergencia Educativa, en donde todos juntos, formemos en los valores de la unidad, la bondad y la belleza (dentro de muchos más) y reconozcamos en nuestros hijos e hijas verdaderos baluartes del desarrollo humano.
¿Queremos un maestro dentro de nuestra familia? Pues no le busquemos mucho, Jesucristo es el Maestro, así se referían de él sus apóstoles.
Cristo es enseñanza en su totalidad, tiene una autoridad de enseñanza y ejemplo.
Todos nosotros estamos hechos de la verdad, somos resultado de una verdad, por lo tanto Cristo enseña esa verdad, Cristo en toda ocasión estuvo en contra de los malos maestros, aquellos que no enseñaban la verdad.
Cristo es el Maestro y su pedagogía está basada en una verdad, que coincide con la vida en abundancia, con el amor en plenitud y con la belleza de Dios.
Jesús es un Maestro sabio que utiliza todos los recursos didácticos, como las parábolas, para que enseñanzas complejas se vuelvan fáciles de entender para los no letrados.
Y ¿cómo le vamos hacer? Sencillo:
Recuperemos que la persona es el fundamento y destino de toda política, no es un medio o un fin, es el centro de las cosas, nada por encima de la persona. Debemos trabajar en formar a la persona, dentro del seno familiar, en la unidad, la bondad y la belleza.
Trabajar para que la educación sea integral y llegue a todas las personas, garantizando inclusive, que instituciones privadas, sean accesibles a los bolsillos de más personas. (Esto lo propone un servidor).
Educar en la libertad y en la paz: valores que deben orientar a nuestros hijos e hijas dentro de nuestras familias.
Reconocer que la familia lo es todo y que esta promueve la fe y la vida.
Que la Iglesia Católica y quienes la conformamos, sin excepción, sea madre y maestra y que se trabaje Diócesis por Diócesis, parroquia por parroquia, templo por templo, orden por orden, escuela por escuela, para lograr que los niños, niñas y jóvenes sean acompañados en su pleno crecimiento a todos y cada uno de ellos.
Maestros y alumnos debemos caminar en conjunto para el pleno crecimiento de los niños, niñas y jóvenes, transformando cada paso en acciones que promuevan la unidad, protegiendo a nuestros pequeños de la violencia y el México que colapsa.
Así como hemos trabajando en conjunto la ciudadanía para ayudar a nuestros cercanos en tragedias naturales, ahora necesitamos trabajar en esta Emergencia Educativa, en este momento en donde los niños, niñas y jóvenes piden estar cercanos, acompañarlos en comunidad hacia la formación dentro de la familia en valores y poderlos proyectar hacia el México que todos queremos.
Miremos a Cristo y María como sentido y plenitud del proyecto educativo de la Iglesia, no olvidemos que María fue la maestra perfecta de Jesús, por eso la escogió papá Dios.
Luego entonces amigo lector, no nos quejemos del México que estamos viviendo, porque en ello nos quede claro: ¡Tenemos el país que queremos! Esa es mi apuesta, ¿y la de usted?…

Comenta el contenido
Tu opinión nos interesa Tu opinión nos interesa

Rellena el siguiente formulario para comentar este contenido.





(*) Campo obligatorio


Twitter
Envía tu mensaje

Todos los derechos reservados. MEDIOS AQRÓPOLIS S.A. DE C.V. es la propietaria y/o licenciataria de los materiales publicados en este sitio.

De no existir previa autorización por escrito, queda expresamente prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos, particularmente en algún otro sitio de internet o medio impreso, el uso de los contenidos de este sitio es solamente personal, quedando estrictamente prohibido un uso diferente a este.