Andrés Garrido del Toral


QUERETALIA Actualizada 22/03/2015 a las 07:30    
LAS SIRENAS DE TILACO:

Aquella madrugada del 11 de diciembre de 1985 en que entrevisté en La Cimatario a mi Peregrina, Alma Reed, por fin amaneció y ella se fue aspirando los perfumes del amanecer, como si levitara entre la neblina y el piso, rumbo al Sur. Sentí frío y empecé a caminar por los alrededores del bello parque ubicado entre las calles de Félix de Espinoza y Carlos Septién García, pero más grande fue mi sorpresa cuando veo la hora y me doy cuenta que ¡eran las siete de la mañana! Mi abuela Josefina seguramente me iba a poner como palo de gallinero al llegar a la casona de Ocampo. Antes de abordar mi destartalada Caribe todavía tuve ganas de inspeccionar el horizonte y pude observar al “Indio” Juárez sacando su Ford azul; a don Toño Loarca abordar su fino Crown Victoria rojo y a su bella esposa, Esthercita Palacios, dirigirse en pants grises a caminar a la Alameda; sonreí a don Samuel Palacios Borja que ya estaba recargado en su puerta fumando su inseparable cigarrillo Delicado; pude ver al “Chamaco” Villa salir de “El Génova” con un vaso desechable en la mano y a Verónica Negrete Fernández Riveroll pasar echa la ingada en su vocho verde. En eso estaba cuando una bola de guarros a bordo de una lanchota Royal Mónaco de color blanco, manejada por Ricardo Cárdenas Gracia, me invitaron a “echarme la otra”, y a pesar de mi negativa los ruegos de Jorge “El Morocho”, de “La Manguera” Martínez Zúñiga, de Enrique Botello Montes, de Chava Gómez Botello y Gerardo Quintanar Velázquez me convencieron a las quinientas y brindé por “La Peregrina”.



Desde 1997 el Templo de Carmelitas fue declarado por el Obispo Mario de Gasperín como Templo Expiatorio, abierto las 24 horas del día los 365 días del año FOTO: ESPECIAL





EL TEMPLO DE CARMELITAS
En 1972, el expresidente municipal de Querétaro, don Ricardo Rangel Andrade, presentó un sentido libro del poeta y abogado Manuel Montes Collantes, el cual se denomina “Los años también lloran” y que en un derroche de elegante prosa describe su barrio -mi barrio también-, el del Templo de Carmelitas, que había sido poco nombrado en los escritos sobre Querétaro. Me atrevo a afirmar que antes de Montes Collantes solamente José María Zelaá e Hidalgo, en sus “Glorias de Querétaro” de 1802, había dado tanta importancia a este céntrico rumbo que en leyendas y tradición es superado en citas y consejas por otros más famosos como el de Santa Ana, La Cruz, San Sebastián o Santa Rosa. Sin embargo, es el hábitat donde nací y viví hasta que me casé.
En Carmelitas y su entorno dominan las construcciones de principios del siglo XIX, aunque también existen construcciones del siglo XVIII, como son las primeras casas que construyó doña Josefa Vergara en la hoy calle de Leona Vicario, o como es el caso de la señorial mansión ubicada en Ocampo y Escobedo, la humilde casita de Ocampo e Hidalgo o el de la “Casa del Diezmo Viejo”, ubicada en Ocampo y Madero, y que desde hace años ocupa el movimiento juvenil católico.
Mi terruño se encontraba, según la división territorial que de la ciudad hizo el Corregidor de Letras, Ignacio Ruiz Calado, en el Cuartel Menor Tercero perteneciente al Cuartel Mayor Tercero, y ya aparece mi querido barrio en los planos urbanos de Santiago de Querétaro desde el realizado por Ignacio Mariano de las Casas en 1760 en el que además ya se consideraba el Beaterio de Carmelitas, alma y esencia del vecindario. Celebróse con magnificencia la erección del beaterio el 19 de marzo de 1740, consagrado al Señor San José. Se dedicó y estrenó esta nueva iglesia con toda solemnidad el 20 de julio de 1802 en ocasión de la fiesta religiosa denominada “el Tránsito del Señor San José”.
El cronista Zelaá e Hidalgo advierte que dicho centro “era un relicario en que tiene Querétaro, atesorada mucha virtud”, sobresaliendo por sus vidas edificantes las hermanas. En el censo y estadística de Querétaro, que realizó por instrucciones del presidente Santa Anna el ingeniero Juan María de Balbontín en 1854, Carmelitas aparece como el único beaterio en la historia del estado -olvidándose equivocadamente del de Santa Rosa de Viterbo- y como una de las seis escuelas públicas de la ciudad. En 1863 fueron expulsadas las beatas en virtud de las Leyes de Reforma y el beaterio vendido a particulares, pasando el templo al clero secular.
En1887 se funda en el edificio de referencia un taller de niñas pobres por parte del gran sacerdote y benefactor Florencio Rosas.
Todavía mi barrio conserva la nomenclatura de 1932 que mandó empotrar en las calles y avenidas de la ciudad el gobernador Saturnino Osornio, señalando el nombre antiguo de las calles y callejones. Con nostalgia se explica que la calle de Ocampo, entre Hidalgo y Balvanera, era la calle de “La Enseñanza”, por los colegios carmelitanos arriba referidos; Balvanera, en su tramo de Ocampo a Ezequiel Montes, era la calle de “Buenos Aires”, y no es porque yo sea tanguero o mi compadre Gustavo García Martínez haya jugado en el River Plate y conquistado a Lupita Ramírez, oriunda del barrio, sino que se puede advertir por el trazo de la avenida que el viento sopla en serio.
Desde 1997 el Templo de Carmelitas fue declarado por el Obispo Mario de Gasperín como Templo Expiatorio, abierto las 24 horas del día los 365 días del año, y yo no me explicaba la importancia de este cambio ni el porqué aumentó la feligresía en torno a mi humilde capillita, donde tengo enterrados a mi abuelo, bisabuelo, abuela, a mi padre y a mi madre: la presencia de Jesús Sacramentado y el Santísimo Sacramento son una potencia extraordinaria para curar las almas y cuerpos enfermos en lo espiritual, físico y mental. A diario acuden cientos de gentes a cualquier hora con un infinito dolor a rogar por ellos o por algún familiar y créanme que la gente sale con otro semblante. Están tan bien organizados que ya hasta una cofradía se formó a partir de 2014 y aparte de los ejercicios religiosos hay actos de caridad y compasión para pobres y enfermos, además de negar la entrada a medianoche a teporochitos, enfiestados e indigentes que sólo quieren ir a dormir sin acercarse a Dios. Ni siquiera el gran movimiento de 24 horas de Alcohólicos Anónimos tiene capacidad para dar servicio las 24 horas a un enfermo mental o espiritual como lo tiene Carmelitas; cuando los demás templos están cerrados y sus encargados duermen, en Carmelitas hay un oasis de paz y amor para cuando los demonios nos acechan.



Foto original de Benito Juárez, sita en el Museo Juarista FOTO: ESPECIAL






JUÁREZ Y SU IMPORTANCIA
Ayer el señor gobernador José Calzada Rovirosa presidió su último acto de homenaje al natalicio del patricio de Guelatao, su personaje favorito, el creador de la nacionalidad mexicana y responsable de haber fundado el estado nacional sobre la pérfida ambición de las potencias europeas. Cuando hablamos de la legalidad y honestidad de Juárez debemos darles su justa dimensión, ya que si bien como presidente de la República ganaba 3 mil pesos anuales, equivalentes a los ciento cincuenta mil pesos mensuales que gana hoy Enrique Peña Nieto y mucho menos que los ministros de la Suprema Corte de Justicia ¿dónde está la diferencia con los políticos actuales? Primera, en sueldo se podrían comparar los del presidente actual al de Juárez, pero éste lo cobraba cuando había disponibilidad de recursos y casi nunca los cobró porque gobernó en tiempos de verdaderas crisis, de 1858 a 1872. Segunda: el patricio zapoteca no tenía caja chica, tampoco gastos de representación, ni viáticos, ni fondo discrecional o reservado, ni moches, ni diezmo, ni pase de charolas, y por ello su sueldo solamente le alcanzó para tener dos casas modestas en México Distrito Federal y dos en Oaxaca. Tercera diferencia: las necesidades de un hombre sobrio como él son menos que la de un hombre falaz y vicioso al que nunca le va a alcanzar el dinero para satisfacer sus apetitos primarios. Esta sobriedad republicana, honestidad y honradez son el verdadero legado juarista: él no requería mayor boato, pompa y circunstancia para gobernar, ni metió a la nómina compadres, amigotes, novios o novias, alcahuetes o incompetentes, además de no necesitar guaruras mal encarados ni equipos sofisticados de espionaje y contraespionaje como otros verdaderos macarras de la moral que con discursos melifluos y conductas perversas se quieren apoderar de mi tierra. ¡Viva Juárez caones!


José Calzada y su esposa Sandra Albarrán de Calzada encabezaron ayer la ceremonia conmemorativa por el natalicio de Benito Juárez, la última de esta administración FOTO: LUIS SÁNCHEZ





LA CASA DE LOS PERROS
La forma es fondo en política, y experiencias recientes me hacen valorar más y más la actitud y decencia de Roberto Loyola Vera cuando era precandidato a la presidencia municipal hace tres años y nos llamaba a los expresidentes municipales y de partido personalmente al celular y sin secretarias o mininos: ¡Directamente y sin rodeos el bien educado de mi amigo! Ahora otros candidatos lo hacen a través del gato del gato del gato y a mi celular ¡Qué poca ma y educación! Por eso no voy a sus actos.

*El autor es cronista del estado

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