Sabino Medina

NI EL PODER, NI LA ECONOMIA ESTAN PARA ENCONTRONAZOS

Desde los balcones 25/06/2015 a las 06:35    
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Sabino Medina

Sabino Medina

NI EL PODER, NI LA ECONOMIA ESTAN PARA ENCONTRONAZOS
Sabino Medina
Lo hemos escrito muchas veces, José Calzada Rovirosa es un gobernante sereno, firme y razonable; pero pareciera que se le quisiera probar a destiempo su firmeza y a última hora dentro de coyuntura electoral política que ha culminado, para seguir "haciendo chillar a las mosca", como suelen decir los parroquianos a la hora de los últimos jaiboles.
El paro parcial de camiones del servicio público urbano de la ciudad de Querétaro, daña y mucho a la economía, a la industria, al comercio y en general a la vida citadina al dejarla sin transporte público.
Dicen, quienes recurrieron al paro, querer un aumento de tarifas, hasta ocho pesos y, ¿los obreros cuando han perdido de su poder adquisitivo con la devaluación del peso y el resto de la economía, de los sectores productivos arriba enumerados?
Mal momento, peor coyuntura, si es que existe ésta, no pudieron escoger los paristas camioneros. ¿Alguien los aconseja? ¿Se trata de sembrar problemas y antagonismos nomás porque sí y a la hora que sea? El método unilateral y violento, aunque parezca de lo más pacífico del mundo, implica un desafío al Estado y a la sociedad queretana.
¿Qué pasaría si la autoridad estatal y federal se decidiera por una requisa de los transportistas en paro y que podría tornarse extensiva, en el caso de que se optara por la municipalización?
Desde luego nadie quiere eso y cualesquiera medida que se adoptara tiene sus inconvenientes y muy serios.
¿Se puede alcanzar un triunfalismo laboral y de permisionarios que afecte a toda la población? ¿Y si la población o parte de la misma optara por una medida directa, como ha sucedido en otras grandes ciudades? ¿Qué pasaría? Orillaría igualmente a la autoridad a requisar el transporte y dar el servicio sin intermediación de concesionarios.
Que no es rentable el servicio con la tarifa actual. Si esto fuera cierto, hace tiempo la ciudad se hubiera quedado sin transporte. ¿Cuánto vale un camión y cuánto cuesta su operación diaria en salarios, combustibles y demás refacciones? Pero, ¿cuánto reporta diariamente una unidad y a qué suma asciende quien explota diez o más unidades? ¿Cuánto les reporta ese número de unidades, sin más deducción que alza de combustibles, los salarios que no han variado, sin contar los subsidios estatales que acaso se concentren en unas cuantas manos, dos o tres, no muchas?
O se arregla el paro camionero, o lo arregla la autoridad en uno o dos días cuando mucho, o este paro puede generar un conflicto social mayor en que se vería involucrada la población toda, pero especialmente los sectores más vivos y activos de la misma: organizaciones obreras, estudiantes, clase pobres. Ese es el dilema de uno y otro lado, pero los dados de los desafíos y las jugarretas de parte de los concesionarios, andan saliéndosele del tapete social común de la ciudad más tranquila y plácida de las que hay pocas en el país. Si hasta allá se quiere llegar, no cuenten con el gobernador José Calzada Rovirosa para eso, ni con ninguno de sus colaboradores al finalizar ya este gobierno y sin empezar el que sigue.
Todo es cuestión de condiciones sociales y circunstancias, opine quien opine en un sentido u otro cualquiera.

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