José Luis González Garibay

REFLEXIONES 27/06/2015 a las 06:00    
Carta de deberes

Recientemente la fundación del Poeta Portugués promovió que fuera precisamente la capital del país mexicano la sede para que se reunieran hombres y mujeres de todos los países, encabezados por intelectuales de nuestra nación para elaborar lo que, a mi criterio, si ustedes lo permiten amables lectores, es uno de los temas más interesantes de nuestros tiempos, y que además significa una alta necesidad.
Efectivamente en la vida diaria de todos nosotros invariablemente estamos reclamando derechos, y poco caso hacemos a los deberes que resultan urgentes de atender, desde el seno de la familia y en nuestra convivencia con la sociedad.
Inicialmente dos jóvenes pueden conocerse e iniciar una amistad, y más tarde formalizar una relación de noviazgo, y si las cosas van por buen camino más delante se unen en matrimonio; al principio todo parece azul o rosa, sin embargo, al poco tiempo se inicia una serie de reclamos por las amistades que uno y otro tienen, por la forma de vestirse, por llegar tarde, por no atender en tiempo una llamada telefónica, y aquello que un día fue un deber se convirtió en un derecho a reclamar.
En lo que a la sociedad se refiere, muchísimas ocasiones estamos reclamando diversas cuestiones, ya que si el vecino organiza una fiesta y tiene el sonido a un volumen bastante elevado, que si el vecino bota la basura frente o fuera de nuestras casas, que si invadimos el espacio de estacionamiento que pudiera correspondernos, y en fin, lejos estamos de construir una sociedad de convivencia amistosa porque estamos más ocupados en reclamar a quienes manejan un vehículo y no encienden las luces para indicar que se van a detener, o van a dar vuelta en un sentido u otro, y frecuentemente dejamos escapar insultos, independientemente que sea una mujer o un varón quien conduzca el vehículo que supuestamente nos causa una molestia.
En lo que se refiere a los servicios públicos, siempre estamos en calidad de víctimas en los servicios de salud, de seguridad, o la pronta y rápida atención que exigimos o reclamamos, porque supuestamente ya tenemos mucho tiempo esperando, si bien es cierto que la Constitución Política de México ha elevado al carácter de Derechos Humanos la educación, la salud, la seguridad y otros, me parece que es hora de entender que nosotros no solo tenemos derechos, sino que también debemos cumplir con deberes.
En la genética del ser humano existe una codificación que establece “la sensación de utilidad”, sin embargo, poco nos hemos ocupado de ello; considero, salvo la mejor opinión de ustedes, que esta condición establece la necesidad de que cada uno de nosotros no necesariamente esperemos a ser requeridos para el apoyo de quien lo requiere, o bien, considero que debemos incluir como una norma permanente de nuestro trabajo el ser comedidos para auxiliar a nuestros compañeros, a nuestros amigos, a nuestra familia y en general a la sociedad.
En las oportunidades que México ha enfrentado situaciones naturales adversas, como lo fue en 1985 cuando se presentó un temblor y una réplica en el mes de septiembre, dimos muestras de solidaridad y todos los habitantes de la capital, y en general del País, nos unimos para apoyar a quienes habían sido lastimados por esa o por otras situaciones, como son las lluvias torrenciales e incluso huracanes. EPN dijo públicamente que nosotros éramos más fuertes que cualquier fuerza de la naturaleza, refiriéndose a la unidad que debemos y hemos acreditado en circunstancias como las antes mencionadas.
Uno de los autores que en lo particular a mí me gusta mucho escuchar y leer, en sus textos Alberto Cortés escribió: “Equipaje” y “Soy un ser humano”, uno de sus poemas hecho canción, el hombre al que se denominó la voz de la amistad intituló “que suerte he tenido de nacer”, y en su primer párrafo dice: qué suerte he tenido de nacer, para estrechar la mano de un amigo y poder asistir como testigo al milagro de cada amanecer.
Sigue diciendo: qué suerte he tenido de nacer, para tener la opción de la balanza, sopesar la derrota y la esperanza con la gloria y el miedo de caer. Qué suerte he tenido de nacer, para entender que el honesto y el perverso son dueños por igual del universo, aunque tengan distinto parecer.
En sus últimas estrofas dice: qué suerte he tenido de nacer, y lo digo sin falsos triunfalismos, la victoria total, la de uno mismo se concreta en el ser y en el no ser; qué suerte he tenido de nacer, para cantarle a la gente y a la rosa y al perro y al amor y a cualquier cosa que pueda el sentimiento recoger.
Recientemente, al venir escuchando el noticiario de Aurelio Peña, una mañana descubrí que se estaba iniciando una serie de entrevistas a personajes queretanos, y afortunadamente el pasado miércoles me tocó escuchar la entrevista al decano de la radio, y a quien yo pienso es un ícono de la sencillez y la honestidad en el trabajo que de informar se trata, me refiero a Don Alvarito Rico.
Hace algunos años tuve la oportunidad de ser invitado por algunos amigos a formar parte de la Directiva del Club de futbol de la tercera división “Estudiantes de Querétaro”, ahí nos encontrábamos Pedro González Rivas, Chepo de Alba y más tarde quien se hizo cargo del equipo, Manuel de Alba (qepd), juntos compartimos muchos viajes y en más de alguna oportunidad aportábamos nuestras esperanzas y nuestras emociones, que nos hacía vivir un grupo de jóvenes deportistas.
Fui gerente de esa Institución que, debo decirlo, en la primera temporada ascendió a la segunda división, podría narrar muchas de las cuestiones que ahí ocurrieron, pero hablando de lo hermoso que es vivir y compartir la amistad con todos esos amigos, me parece oportuno recordar lo que ahora comparto con ustedes.
Recientemente se cumplieron años del acontecimiento que llenó de emociones y actitudes positivas a quienes acompañamos a ese equipo a la Ciudad de Toluca para enfrentar el duelo final con “Osos Grises”, dejando claro que ya entonces el empresario queretano Armando Presa había adquirido los dos equipos profesionales de futbol que entonces tenía Querétaro, Gallos Blancos se transformó en el “Club de Industriales” y Estudiantes de Querétaro se convirtió en “Atletas Campesinos”.
Antes de concluir, y con el permiso de mis editores, me gustaría mucho recordar a un hombre que fue el Maestro más laureado en materia de oratoria: Don Manuel Lozada; recuerdo que en esa oportunidad cuando nos encontrábamos estudiando la primera parte de la profesión de Abogados, el hoy Dr. en Derecho, Mariano Palacios Alcocer, me invitó a acudir a las clases de la Academia de Oratoria, que en ese entonces se impartían en el edificio ubicado en la calle 16 de Septiembre.
Mariano en su primera oportunidad acudió al certamen nacional que convocó lo que entonces se denominaba INJUVE, y en la ciudad de Colima conocieron de la calidad y la grandeza oratoria del entonces jóvenes estudiante de la UAQ.
Más delante en el estado de Guerrero José Antonio Alcocer Navarrete logró alzarse con la victoria, en la Ciudad de Toluca el ahora Dr. Eduardo Miranda Correa ganó el concurso nacional de oratoria; en lo que se refiere al Dr. en Derecho, Juan Ricardo Jiménez Gómez, hoy Magistrado del TSJ, tuve la oportunidad de acompañarlo a competir y ver como obtenía el máximo galardón del Concurso de Oratoria en el que participó; a nosotros nos tocó participar en varios eventos, el último de ellos para festejar los 25 años de la UAQ, y lograr obtener el máximo galardón, desafortunadamente no tengo en la memoria todos los nombres de quienes acudíamos a esas hermosas reuniones que 2 veces por semana se realizaban, y que invariablemente el Maestro Don Manuelito Lozada, al término siempre, nos entregaba un libro como obsequio.
Pero cabe mencionar que el Maestro Inocencio Reyes, que el Lic. en Sicología Fernando Tapia, que el Lic. en Derecho Salvador Tapia,y varios ingenieros, fueron parte de esos hermosos recuerdos. Solo para concluir, el Concurso interno de la Academia era de los más concurridos, pues participaban estudiantes de planteles educativos como son Alma Muriel, Plancarte y otros.
Este día, mi nieto Luis Germán estará festejando su primera comunión acompañado de sus padres, abuelos y, sobre todo, de sus compañeros de estudio. Felicidades a mi estimado amigo (carnavalito).
Nos vemos en la que sigue

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