María B. del Valle

Anáhuac 01/07/2015 a las 06:40    
IntensaMente


Hace unos días tuve la oportunidad de ir al cine a ver la película de Pixar "IntensaMente". No recuerdo haber visto ninguna película que plasmara de forma tan didáctica los a veces complejos conceptos de la Inteligencia Emocional.

Paul Ekman nos recuerda: “Las emociones determinan nuestra calidad de vida".

En nuestros colegios tenemos una precaria y a veces inexistente educación emocional. Quizá por ello, la creadora de películas como “Up” y “Toy Story 3, ahora da rostro a esas “vocecitas” (5 de nuestras emociones básicas) que nos acompañan desde el momento en que nacemos y que influyen en cada una de las decisiones y acciones que emprendemos diariamente.

“En la actualidad dejamos librada al azar la educación emocional de nuestros hijos, con resultados cada vez más desastrosos. Una solución consiste en tener una nueva visión de lo que las escuelas pueden hacer para educar al alumno como un todo, reuniendo mente y corazón en el aula.". Daniel Goleman.

Esta película nos recuerda que debemos ser capaces de dar nombre a nuestras emociones. Este será el primer paso al autoconocimiento y la autorregulación.

Creo que hay 5 lecciones emocionales que podemos aprender de la película:

1. Las emociones no son buenas o malas. Por la incomodidad que nos producen o el daño que provocan, es común asumir que hay emociones positivas y emociones negativas. Dentro de las básicas, enojo, miedo, tristeza y asco (repugnancia) podrían parecernos intrínsecamente dañinas o tóxicas, pero la realidad es que éstas son mera energía en movimiento que tiene importantes funciones para la vida cotidiana. Por ejemplo:

Sin enojo no podríamos defendernos ante un agravio o expresar nuestra indignación ante una injusticia.
Sin miedo no habría algo que avisara que quizá pasar por aquella calle obscura no es la mejor opción.
Sin tristeza no tendríamos pausas para reflexionar sobre lo que sigue después de una pérdida o un fracaso.
Y sin asco o repugnancia, no podríamos prevenir enfermedades o evitar a ciertas personas tóxicas.
Dicho lo anterior, lo que es bueno o malo es lo que decidimos pensar, decir y hacer a raíz de que alguna de estas emociones se presenta en nuestro sistema. De ahí la importancia de conocerlas y aprender a gestionarlas.

2. Las emociones tienen una función evolutiva.
Siguiendo con la parte del autoconocimiento, los personajes de “IntensaMente” reflejan muy bien diferentes cualidades y características que cada emoción produce en nuestro cuerpo y en nuestra actitud. Por ejemplo:

Furia sube nuestra temperatura corporal y el flujo sanguíneo se redirige a los puños.
Tristeza nos disminuye la energía, mientras que Alegría nos proporciona una gran cantidad de ésta.
Miedo nos hace actuar con reserva y precaución, así como todo el tiempo estar en alerta y con una predisposición a correr si es necesario.
Y Asco nos hace poner barreras entre nosotros y algún objeto o persona, así como nos pone en una actitud de mírame pero no me toques.

3. El conocer nuestras emociones nos hace conscientes de que todos los demás también conviven e interactúan con estas complejas y maravillosas vocecitas, lo cual nos hace más tolerantes.

4. Las emociones nos permiten desarrollar habilidades sociales y empatía.
Y es que como dice el Dr. Paul Ekman en “Emotional Awareness”, entender las emociones, propias y las de otros, puede ayudarnos a “…mejorar nuestra comunicación, modificar nuestras respuestas y minimizar el impacto emocional en los demás”.

5. La inteligencia emocional pronostica mayor éxito que el propio coeficiente intelectual.
Como se menciona en “La inteligencia emocional” de Goleman, en el mejor de los casos el coeficiente intelectual aporta tan sólo un 20% de los factores determinantes para conseguir el éxito, mientras que el otro 80% depende de otros factores que se atribuyen a otros tipos de inteligencia como; la emocional, la social, la musical y la kinestésica, entre otras.

“Una pequeña niña pasa una hora con un examinador, quien le hace preguntas para indagar cuánto sabe (¿Quién descubrió América? ¿Qué es el estómago?), su vocabulario (¿Qué es disparate?), sus conocimientos aritméticos, su capacidad para recordar números, su capacidad para comprender la similitud entre dos elementos. Tiempo después, el examinador califica las respuestas y obtienen solo un número: el coeficiente intelectual de la niña. La calificación en una prueba de inteligencia predice la capacidad personal para manejar las cuestiones escolares, pero poco nos puede hablar acerca del éxito en la vida futura” Howard Gardner, 2009.

Aprendamos a conocer y manejar nuestras emociones, evitando así que ellas tomen el control de nuestra vida obstaculizando la oportunidad que tenemos de vivir plena e intensamente.

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