Luis Núñez Salinas

LA APUESTA DE ECALA Actualizada 03/07/2015 a las 07:01    
Luis Núñez Salinas

Luis Núñez Salinas

Orgullosamente católico

Hoy en día amable lector, en esta persecución de católicos y cristianos por todo el mundo, en donde estar de “moda” es creer en todo menos en la Salvación, en donde se ataca a la familia, al matrimonio, a la vida religiosa y a los laicos comprometidos con Nuestra Santa Madre iglesia, debemos reflexionar de nuestro quehacer como fieles seguidores de Cristo.
Los católicos profesamos el amor a Cristo y María Santísima de manera pronta, y en ocasiones, desbordamos ese Amor, otras, por las circunstancias que vivimos, se convierten en nuestro refugio y protección. Ya sea en una enfermedad de nuestros hijos, situaciones en el trabajo, la muerte de algún familiar, etc.
María Santísima siempre estará para escucharnos y protegernos, y su hijo Jesucristo, para darnos las palabras que nos levanten, y seguir caminando, esto es una seguridad, y en ello estamos todos los días prontos.
¿Pero que sucede cuando debemos mostrarnos públicamente como católicos?, cuando en el trabajo, en reuniones familiares, o con amigos se nos piden algunas opiniones acerca de Cristo y su Santidad, de María Santísima e Inmaculada Concepción, de la vida de San José, y nos acobardamos, nos apenamos, o de plano no sabemos qué contestar.
El Amor de Cristo es una Verdad, y el amor que nosotros le profesamos a Él, es una tarea de todos los días, de cada momento.
Por ello debemos estar informados acerca de quién es Cristo, quien es su Iglesia, cual es el mensaje de Salvación y de que está conformada nuestra Fe.
De no hacerlo, no podemos ser fieles testigos de la existencia del milagro de la Salvación, y por lo tanto, al no conocer a nuestra Santa Madre iglesia, somos susceptibles de abandonar la barca, y cambiarnos a ideologías que no ayudan a la paz de los corazones.
¿Qué debo hacer?, primero y antes que nada, reconocer que se es Católico, y el siguiente paso es acercarnos a los cursos de biblia, de teología, de catecismo básico, a nuestra parroquia, a nuestro templo más cercano; en caso de no contar con el sacramento de la confirmación, llevar a cabo los ejercicios necesarios para obtener este sacramento u otro.
Pero debemos reconocer una cosa -antes de decidir ser católicos abiertos y públicamente reconocidos- que nos van a atacar, y ¡Bien fuerte!
Una persona católica será vista -si su ejemplo logra traspasar las palabras- feliz, entusiasta, trabajador, servicial y atento a las necesidades de los demás, éticamente responsable y valiente cuando así se necesite.
Y existen personas que esto no les gusta.
Un católico deberá ser la excepción en todo momento, el que llega antes y termina su trabajo, cauto y responsable, y deberá demostrar en todo momento, que busca seguir el camino del ejemplo de Cristo, haciendo lo que a Cristo le gusta que hagamos los católicos: Ser fieles a su Amor en todo momento y circunstancia, sirviendo a nuestros semejantes.
Por ello, el decir públicamente ¡Soy Católico y profeso mi Fe! Debe de llenarnos de una vital energía de entusiasmo, a pesar de que a no toda la gente le gusta tener a un católico a su lado, porque dicen: ¡Está loquito! ¡Le falta un tornillo!... etc.
No faltarán los calificativos: ¡Es un mocho! ¡Persignado!¡Santurrón!...etc.
Todos nacemos católicos, debido al amor de nuestros padres y a la co-creación con Dios Padre y que al ser bautizados, además de terminar con el pecado original, el Espíritu Santo se posesiona de nosotros, como señal de que una nueva Vida está ya consagrada a María Santísima y al Corazón Sacratísimo de Jesucristo.
Pero es menester de Papá y Mamá, como misión del Sagrado Matrimonio, de criar a los hijos que Dios les dé, y cuidarlos en formarlos en la Fe Católica, que prácticamente, todos los bautizados, siguen contando con la afirmación y convicción en sus corazones, de que son hijos de Dios.
Si habláramos desde una perspectiva de la Antropología (la ciencia que estudia a las personas y su cultura) descubriríamos que todos somos católicos, debido a que México profesa su Fe, con un alto grado de fervor y Amor a sus raíces.
¡Que no todos digan públicamente que son católicos! es otra cuestión.
Pero de que México es católico, es MUY Católico.
Y llegó el momento de decírselo y demostrárselo a las personas que nos rodean, si leyó bien amable lector, llegó el momento de que los Católicos alcemos la voz y digamos con valentía y gallardía que:
¡Amamos a Cristo! ¡Que amamos a María Santísima! Y que nos sentimos realmente orgullosos de la Fe que profesamos, y la defenderemos estoicamente, frente a los embates del “patas de cabra” que trata de engañar y confundir los corazones de los débiles en la Fe.
Pero es que si digo esto en mi trabajo me van a correr. ¡No es verdad!, se trata de profesar y conocer su Fe Católica, de que al informarse bien, comprenda que es un compromiso de ser mejores personas y útiles a su comunidad, como resultado del Amor de Cristo.
¡No dije que agarrara a ”bibliazos” a sus compañeros de trabajo!
Demuéstrese a Usted mismo, amable lector, que es un buen católico, verá que se sorprenderá, sabrá que conoce mucho de Cristo, de María Santísima, de los Sacramentos y de los ejercicios espirituales, y si existen dudas, verá que su Parroquia o templo cercano le dará las herramientas necesarias para estar mejor informado.
Este anterior primero de julio del 2015, El Arzobispo de Valencia (España), Cardenal Antonio Cañizares, abrió la causa de canonización de José María Haro Salvador (Cheste 1904 - Valencia 1965) a quien definió como:
“un laico que vivió su fe no clandestinamente sino dando la cara, como magistrado del trabajo y en diferentes cargos públicos que desempeñó en los años 40 y 50 y también llevó a cabo su vida de cristiano laico a través de la Asociación Católica de Propagandistas". Nos menciona la nota de ACI Prensa, en misma fecha.
Y continúa:
“Él era muy practicante. Iba a Misa y comulgaba todos los días. Estaba muy unido a Jesucristo y por eso, después de un cáncer que sufrió con mucha entereza y resignación, murió en olor de santidad”, cuenta la mayor de los ocho hijos que tuvo José María.
“Desde niño nos educó en los principios cristianos leyendo dominicalmente el Evangelio. Vivíamos mucho las fiestas de la Virgen, la Navidad. Nos hacía vivir de una manera muy agradable para los hijos el Cristianismo, íbamos a Misa juntos el domingo y cuando se celebraba en latín mi padre nos explicaba qué es lo que estaba pasando en cada momento” Continúa.
Desempeñó el cargo de director del Banco de Nuestra Señora de los Desamparados y Tesorero del Patronato de Viviendas del Arzobispado. Durante su participación en el patronato se construyeron varios grupos de viviendas sociales como las de los barrios de Tendetes, Patraix y San Marcelino.
José María Haro fue un "incansable y fidelísimo colaborador de monseñor Marcelino Olaechea desde su llegada a Valencia en 1946 y gastó su vida al servicio de la Iglesia, y en ella y por ella, de los demás hombres". Fin de la cita.
Prácticamente con José María Haro, nació el movimiento que hoy conocemos como CÁRITAS, allá por 1943 a 1955, siendo uno de los fundadores de los Secretariados Parroquiales de Caridad.
¿Ser un laico Santo?, si todo sale bien, seguramente será canonizado, pero el ejemplo de vida en Cristo que nos lega, es de verdad dignísimo de apreciar y de seguir.
Y a Usted amable lector, ¿le sigue dando pena decir que es católico en su círculo de amistades?
Para los adormilados. Una pregunta hecha en el catecismo: Si Cristo venció a la muerte, y la muerte ya no existe, porque en los matrimonios se dice ¡Hasta que la muerte los separe!, quiere decir que los esposos que se aman ¿jamás se separaran?
Hasta el día de hoy la catequista aún no duerme.
Luego entonces amigo lector, no nos quejemos del México que estamos viviendo, porque en ello nos quede claro: ¡Tenemos el País que queremos!? Esa es mi apuesta, ¡y la de Usted?…

correo:luisnusa@outlook.com
Twitter: @LuisNSDG

 

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