Sabino Medina

Desde los balcones 03/07/2015 a las 06:45    
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Sabino Medina

Sabino Medina

ASI CONOCI A JACOBO ZABLUDOVKY

En la “época de oro” de Jacobo Zabloudovsky, como periodista, lo que menos me preocupaba era leer periódico por dos razones, por causas económicas, aunque los diarios nacionales eran baratos, pero no alcance de los estudiantes de provincia que apenas subsistíamos.
Por las décadas de finales de 1950 y principios de 1960, tampoco veíamos TV, a esas horas estábamos en CU, o bien apenas viajando de regreso a nuestros alberges, casi itinerantes y temporales.
En aquel entonces, solía comprar semanal y religiosamente la Revista Siempre! Que, según recuerdo, costaba $ i.50 y luego tres pesos, pero mi evangelio político de entonces y los periodistas que más cautivaban la atención de los jóvenes fueron: Vicente Lombardo Toledano, Nemesio García Naranjo, José Alvarado, Alberto Domingo, Víctor Rico Galán; Francisco Martínez de la Vega y todos los del suplemento cultural.
Entre todos ellos, comenzó a escribir en Siempre! Jacobo, pero he de confesar que no atrajo mi interés; por ese entonces prevalecía un feroz anticomunismo en los medios y Televisa y el Excélsior de entonces iban a la cabeza en contra de la Revolución Cubana.
También se publicaba la revista POLITICA, dirigía por Marcué y en ella escribieron distinguidas plumas como la del maestro don Ermilo Abreu Gómez, el doctor Jorge Carreón, Alonso Aguilar y otros distinguidos intelectuales y universitarios.
En ese ambiente y alrededor del año 1962, una mañana, en la explanada que está a la entrada de la Facultad de Derecho, se gestaba un paro contra la designación de César Sepúlveda, como nuevo director de esa Facultad.
En esas estábamos, cuando de pronto, una mañana, alrededor de las ¡!.00 AM, de pronto advertí que un grupo de mis compañeros rodeaban a un personaje al que le cerraban el paso y gritaban: “pelo, pelo”. Advertí que pudiera tratarse de una provocación contra el movimiento interno de la Facultad en contra del nuevo director nombrado por el Consejo Universitario y me mezclé entre quienes le hacían ruedo a dicho personaje, que era ni más ni menos el conocido comentarista de TV que acaba de fallecer.
Recuerdo que Jacobo enfrentaba a los muchachos de manera desafiante, diciéndoles: ¿Quién de todos ustedes me va a pelar? Adivinando quizá que la mayoría no se atrevería por el impacto y la importancia que un informador de sus tamaños tiene ante la opinión pública.
Entendiendo de inmediato la situación e intentando buscarle una salida “airosa” al diferendo estudiantil con Jacobo, le dije: “yo te pelo” y éste se queda expectante y los gritos se apagan. A continuación lo tomo del brazo, lo jalo para alejarlo del grupo hacia el exterior de la explanada de dicha Facultad, descendemos por las escaleras y caminamos con rumbo a la Facultad de Economía y así seguimos en dirección a la Facultad de Ciencias Políticas y seguimos hasta la Facultad de Medicina hasta dejarlo al lado del circuito por detrás de la entonces Facultad de Ciencias.
No hablamos mucho en el trayecto. Si recuerdo haberlo dicho, “no te pongas enfrente de los muchachos, por si te van a pelar y las cosas pueden llegar a más.” Él no contestó nada, ni recuerdo haber cruzado más palabras entre nosotros. Iba callado, silencioso, sin externa emoción alguna, pero mi objetivo era sacarlo, alejándole de ahí y que nuestro movimiento no se viera afectado por algún acontecimiento que nos sería adverso en los medios, por el peso del personaje.
Años después, no muchos, lo volví a ver a distancia, durante una o dos conferencias de prensa del doctor Ignacio Morones Prieto, a la sazón director del IMSS, información que como “boletinero” cubría por parte del Departamento de Prensa y Difusión de la Institución, cuyo Jefe fue el Lic. Don Manuel Jiménez San Pedro, q.e.p.d.
El peso informativo de Jacobo en los medios y particularmente en los institucionales era inmenso, era como un ser “sagrado” y nosotros con ese sigilo lo seguíamos viendo así, tal y como lo intuí oportunamente aquella mañana de la lejana década de los 60 del siglo pasado.
Hoy sacude al mundo de la noticia y del periodismo de ahora su fallecimiento, habiéndole seguido a diario en su ruptura con televisa y su arribo a la radio, donde realizaba una destacada y aguda labor informativa.
Se había decantado el conservadurismo informativo de Jacobo y ahora era más abierto; para mi gusto uno de los mejores bloques informativos, entre los muchos que proliferan en la capital de la república, pero sin dejar de advertir las diferencias de su propio pasado, dejado atrás, antes y después de 1968, siendo ya otro en 1985, pero con su óptica muy personal en la manera de entender nuestra común realidad política. Descanse en Paz el gran periodista Jacobo Zabloudovsky, descendientes de judíos polacos pobres y habitante de los mismos barrios pobres de la Merced, de que tanto se ufana a cada momento. Hasta Siempre Jacobo, mientras me veo caminando contigo aquella mañana por las sagradas baldosas de la magnífica y espléndida Ciudad Universitaria, de la UNAM. “¡Hasta entonces israelitas, Hasta entonces!” diría don Vicente Lombardo Toledano en aquel discurso magnífico, pronunciado en cierta ocasión en homenaje a ellos.

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