Karla Verastegui

TERTULIA 07/07/2015 a las 06:00    
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Fue durante la presentación de un libro en donde coincidí gratamente con el Mtro. Santiago Carbonell, uno, si no es que el mejor, de los artistas pictóricos contemporáneos más importantes del mundo. Él era el invitado de honor para hacer la presentación de la obra literaria. A mi llegada al Museo Fundación Santiago Carbonell, ubicado en la calle 5 de Mayo No. 90 en el Centro Histórico de nuestra Ciudad, el Mtro. se encontraba en la puerta, quizás disfrutando del clima agradable de aquella tarde o tal vez solo dejando pasar el tiempo. Saludando sonriente, poco a poco recibió a algunos invitados e incluso los invitó a entrar a disfrutar de sus obras en las diferentes salas. Se llegó el momento de la presentación y después de ella se realizó un brindis de honor, en donde tuve el agrado de platicar con él sobre las recientes elecciones, pero para hablar sobre él, me propuso que asistiera al Museo al día siguiente en punto de las 18:00 hrs. Al día siguiente llegué puntual, era una tarde como todas en Querétaro, con una puesta de sol inolvidable y la majestuosidad del Centro Histórico. El Mtro. Carbonell me invitó a sentarme en la banca del pasillo que lleva a la sala principal, como testigos a nuestra charla la pared de piedra, hermosamente iluminada, y una de sus esculturas, acompañados de dos botellas de agua y vestimenta informal, comenzamos a platicar sobre su trabajo.
Museo
Comenzamos hablando del Museo Fundación Santiago Carbonell, el cual acaba de cumplir su primer aniversario el pasado mes de mayo. Al preguntarle lo que ha significado este recinto para él, me comentó: “Siempre lo he dicho y lo digo ahora, es el final de la vida de un artista o la aspiración de la vida de un artista; es tener un espacio para presentar su obra; para mí era una bonita aspiración, una bonita idea, la verdad nunca pensé que lo pudiera hacer tan pronto y creo que por el esfuerzo y el trabajo lo pudimos construir relativamente pronto y fácilmente”. Sobre la posibilidad de abrir otro museo dedicado a su obra en alguna otra parte del mundo, como por ejemplo Europa, con una gran sonrisa dijo: “No tendría ningún sentido, porque yo vivo aquí y llevo muchos años aquí, me siento muy de aquí, y hacer un museo en otro lado creo que carecería de sentido, a menos que me fuera a vivir allá, pero no lo creo, nunca lo he pensado”.
Técnicas
Sobre las diferentes técnicas que existen para pintar y al preguntarle cuál es la que prefiere, Carbonell, dijo: “En realidad no soy un pintor de muchas técnicas, a pesar de que toda mi vida sí, he hecho muchas, yo me considero un pintor de la pintura, del óleo, de contrastes, un pintor de color y forma; siempre me he expresado bien con el óleo, creo que el óleo es casi el germen de todas las técnicas pictóricas; totalmente es donde se han expresado mejor todas las pinturas… yo soy un enamorado del efecto del lino”.
Para el mundo
Durante la plática le comenté que su obra, mientras era pintaba por él, le pertenecía, pero al ser expuesta y nosotros como público identificarnos y sentir a través de ella, esa obra ya no le pertenecía, porque se volvía nuestra; en ese momento me miró y afirmó con la cabeza para decir: “Sin duda es como la poesía… decían que los poetas describen la poesía y tiran las palabras al viento, y uno las puede recoger y hacerlas suyas; creo que cualquier tipo de arte sale del control del artista, es arte público y es de todos. Obviamente la pintura no se trata de una posesión tangible, sino que es una posesión a través del recuerdo, de la memoria y de la emoción visual que te haya despertado”.
Anatomía
Al observar la pintura del Mtro. Carbonell, apreciamos la figura humana perfectamente, sus músculos, sus textura, sus detalles, podríamos decir que son tan perfectos que parecen reales. Y no podía dejar de preguntarle obligadamente si él tenía estudios en anatomía; a lo que el Mtro. Respondió: “Sí, y te voy a decir que cuando era muy joven, creo que tenía 20 años de edad y era estudiante de pintura, asistí a algunas clases de anatomía e inclusive a unas disecciones de cadáveres y fue una experiencia bastante horrorosa, porque tanto el olor como la impresión no me dejaron aprender. Sí, pero más que nada toda mi vida he sido un gran observador de la naturaleza, de lo que nos rodea y un gran observador del cuerpo humano; siempre me llamó más la atención unos ojos que un árbol; una mano que una piedra. La verdad es que he conocido y he mirado mucho el cuerpo humano; y soy un amante del cuerpo y de la piel. El mismísimo Francis Baicon (considerado uno de los padres del empirismo) establecía que la pintura era un problema de carnes, de la carnación que tiene todos los misterios de la naturaleza”. Sin duda alguna, el Mtro. Carbonell plasma en sus obras el cuerpo humano simplemente como es… hermoso, perfecto y maravilloso.
Pero la interesante plática apenas comienza… en la próxima Tertulia les platicaré más sobre este extraordinario artista.

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