Karla Verastegui

TERTULIA Actualizada 11/07/2015 a las 07:37    
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Carbonell III

“Un pintor es un hombre que pinta lo que vende. Un artista, en cambio, es un hombre que vende lo que pinta”. Decía Pablo Picasso y así es Santiago Carbonell; un hombre que nació artista y que lo único que sabe vender es arte, porque a través de su pincel, de forma exquisita plasma en su lienzo instantes de amor, dolor, pasión, erotismo, sensualidad e incluso de nostalgia y tristeza, de encuentros y desencuentros; pero todos acompañados de cálidos matices; provocando que el tiempo se detenga para recordarnos la belleza que existe dentro de nuestra cotidianidad.
Reconocimiento
La obra de Carbonell se ha exhibido por todo el mundo, ha sido subastada en las más importantes casas especializadas; es reconocido como uno de los mejores pintores contemporáneos en “Fotorrealismo” y recientemente por sus murales. Pero que ha significado para él, la fama y el reconocimiento; me miró y respondió: “No me creo ni el último ni el primero de los artistas; dejemos así las competencias para los políticos que compiten unos con otros; los artistas jamás hemos competido y no creo que exista una lista de importancia o de fama. El reconocimiento para los pintores y artistas no nos llega; porque casi nunca estamos en contacto con el público, quizás el reconocimiento para un actor o un cantante que tiene el aplauso y el contacto directo con su público probablemente sí le afecte, pero no para un artista pintor… yo estoy diez horas en mi casa encerrado, yo no sé si sea famoso o importante… yo hago mi trabajo y ya está”.
Soledad
“El pintor es el político de la soledad; los artistas en realidad son una historia de fracasos, de un fracaso tras otro pero en la soledad, somos como unos actores sin público o unos bailarines con el teatro vacio. Tú cuelgas un cuadro, pero el cuadro tiene una vida intima y se va por ahí y, ya no sabes que pasa, ni lo que diga la gente; los artistas visuales estamos encerrados en nuestro taller y ya no tenemos contacto con lo público” dijo Carbonell, al preguntarle si le agradaba la soledad y continuó diciendo “Sin duda el artista visual es una persona solitaria -la mayoría de los que conozco- ¡imagínate! que la mayoría de las personas trabajan en una fábrica o en un banco por ejemplo, tienen compañeros, jefes y asistentes; los pintores no tenemos ni jefes, ni compañeros ni asistentes ni nada, es un estar solo contigo mismo todo el día durante doce horas… Tal vez te ayuda para reflexionar otras cosas…”
Belleza
Se dice, que la belleza depende de los ojos que la miran; para Carbonell “La belleza no está en el objeto pintado, sino en la pintura misma; Van Gogh, nos lo enseñó al pintar sus zapatos viejos, enlodados, feos y al ponerlos en la pintura se volvieron un objeto de culto y bellos; la pintura tiene esa posibilidad; que la belleza no radica en el objeto pintado, ni como lo pintes… sino el estar ahí” aseguró, sin embargo las modelos en sus cuadros son mujeres espigadas y hermosas, por lo que le pregunté si no le gustaban las mujeres voluptuosas; la primer respuesta que recibí fue una sonrisa y dijo “no conozco yo la voluptuosidad”. Continué preguntándole cómo logra plasmar la belleza de forma tan natural, y con un movimiento de cabeza, me explicó “La naturaleza, si te fijas demasiado en ella, es un retrato y yo, estoy muy lejos de hacer retratos de la naturaleza; yo lo que hago es pintura y, sí utilizo recursos visuales, como personas que me posen; pero es por información, pero el tema está dentro de la pintura”.
Futuro
Intrigada le pregunte cuáles eran sus proyectos a futuro, esperando que me dijera algo sobre el cuadro en el que seguramente está trabajando, pero la respuesta me sorprendió cuando respondió con absoluta seriedad: “En realidad yo soy una de esas personas, que siempre he pensado que al nacer; nacemos, con una condena a muerte y la vida es una gran espera para el día de nuestra muerte, es lo que hago todos los días, esperar tranquilamente la muerte y cuanto más divertida y más alegre mejor…”
Colores
Para finalizar le pregunté que a sus ojos de qué color veía a: La Vida: azul como el planeta; Querétaro: tiene un rosado naranja bastante divertido, pero a veces le sobra el purpura monjil y el negro de los curas, que no me gusta. Y Santiago Carbonell: Me imagino que rojo, a lo que pregunté ¿Por pasión? Y con la leve sonrisa que lo caracteriza respondió: No, pero creo que si fuera un color, sería el rojo; porque siempre los pintores decían que tienes que tener cuidado con el rojo; el rojo no se puede pintar en grandes extensiones… es mejor ser un puntito rojo, me gusta ser un puntito… ¡pero intenso!
Y así llegó a termino la ultima pincelada de una exquisita platica con el hombre que nació artista, un virtuoso que le da otro sentido a la pintura, la hace magnifica, perfecta, real y nos hace disfrutar de tiempos, formas, espacios, silencios y equilibrios; regalándonos una historia única en cada una de sus obras.

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