Andrés Garrido del Toral

QUERETALIA Actualizada 12/07/2015 a las 08:40    
El Querétaro Tierra de Cronistas

Desde el siglo XVIII Querétaro ha sido muy prolífico en cuanto a cronistas que plasmen en documentos los acontecimientos que más tarde van a servir a los historiadores para construir la Historia científica de una comunidad. Destacan los cronistas franciscanos como fray Isidro Félix de Espinosa, Francisco Xavier de Santa Gertrudis, Alonso de la Rea, Pablo de La Concepción y Beaumont, y muchos más, como el clérigo secular Joseph María Zelaá e Hidalgo, aunado esto a los grandes cronistas del siglo XX como Valentín Frías, Heriberto Frías, Rafael Ayala Echávarri, Heraclio Cabrera, Fernando Díaz Ramírez, José Antonio Servín Lozada, José Guadalupe Ramírez Álvarez y Eduardo Loarca Castillo. No incluyo aquí a los historiadores Manuel Septién y Arturo Domínguez Paulín porque ellos fueron pioneros de la Historia científica de Querétaro.
A pesar de ser reconocido como el auténtico cronista queretano, Heraclio Cabrera jamás recibió nombramiento oficial ni de gobernador ni ayuntamiento alguno. Es hasta 1972 que el presidente municipal Antonio Calzada Urquiza le entrega el nombramiento oficial, como cronista de la ciudad de Querétaro, a José Guadalupe Ramírez Álvarez, y ya como gobernador, don Antonio le entrega el de cronista estatal en 1974, aunque vaya firmado por el presidente de la República, Luis Echeverría Álvarez. Esto último se debió a un acto de cortesía de don Toño, mas no a que el presidente del país tuviera la facultad.
Antes de José Guadalupe Ramírez Álvarez, nadie había tenido el nombramiento de cronista oficial, como es lo más común en España, ni siquiera el gran cronista e historiador, Valentín Frías, a quien tanto le debemos y sin recibir estipendio alguno. Al morir el maestro José Guadalupe Ramírez Álvarez en 1986, el gobernador Mariano Palacios Alcocer le ofreció ambos cargos, cronista del Estado y cronista de la ciudad, a Eduardo Loarca, pero éste declinó ser el del Estado por razones de “peso” y salud, aduciendo además que no sabía más que de la ciudad capital, por lo que el gobernante instruyó a Juan Antonio Isla Estrada para que instrumentara, con el acuerdo de los ayuntamientos respectivos, la figura del cronista municipal en cada circunscripción, cosa que cristalizó en 1987. El cronista decano, al morir Loarca, es el bernalense artista José Velázquez Quintanar, flamante cronista de San Juan del Río desde mediados de los años setenta. El segundo cronista estatal que ha habido en la historia de Querétaro es un loco armero y placero al que llaman “Peregrino de Amor”, aunque no sea tan prolífico como su amigo Jaime Zúñiga Burgos.



Escudo de Querétaro Patria de Ilustres Cronistas. FOTO: ESPECIAL





Me permito hacer las siguientes reflexiones:

I. El Cronista
El cronista es un humanista, un fedatario del haber histórico y cultural tangible e intangible. Es custodio de la memoria histórica de su comunidad. Abierto a la vida y la cultura, busca ser generoso y tolerante. Es un lector y relator perseverante y obstinado del tiempo pasado y del presente, lo que no le impide alzar su mirada al porvenir porque el cronista también necesita del futuro para contar y escribir cómo hemos sido, cómo somos, cómo estamos siendo y para saber hacia dónde vamos como barrio, pueblo, colonia, ciudad y país, El cronista compila información, la registra, la investiga, la critica; rescata las tradiciones, la historia oral y escrita, las difunde, opina y propone enriqueciéndolas con su experiencia personal y profesional. El cronista relata la historia siendo fiel a los hechos y la expone bajo un planteamiento estético. Conocedor del valor del patrimonio arquitectónico y natural, lo defiende y propicia su protección. El cronista es memoria del tiempo, gambusino de hechos y conocedor del espíritu de su ciudad y de su raza en su noción más amplia. Nada de lo que acontece en su comunidad y en la sociedad le es ajeno.

II. Derechos del Cronista
a).- El cronista tiene derecho a la libertad de informarse;
b).- El cronista tiene derecho a compilar;
c).- El cronista tiene derecho a investigar;
d).- El cronista tiene derecho a comentar y criticar;
e).- El cronista tiene derecho a participar en la vida cultural de las comunidades;
f).- El cronista tiene derecho a documentar, preservar, enriquecer y difundir el patrimonio cultural, así como las tradiciones y la historia oral y escrita;
g).- El cronista tiene derecho a publicar; y
h).- El cronista tiene derecho a promulgar la dignidad y la igualdad de las personas.



Estatua de Eduardo Loarca Castillo, destacado cronista del siglo XX, ubicada al exterior del Conservatorio de Música José Guadalupe Velázquez. FOTO: ESPECIAL





III. Deberes del Cronista
a).- El cronista tiene el deber de informarse, de compilar e investigar de manera lícita y ética;
b).- El cronista tiene el deber de dotar de sustento cultural sus comentarios, opiniones y crítica, apoyado en la historia nacional y local y en la investigación, con pleno apego a la verdad;
c).- El cronista tiene el deber de investigar y de confrontar sus datos con todas las fuentes necesarias;
d).- El cronista tiene el deber de preservar y difundir información con pleno respeto a la identidad cultural de las comunidades;
e).- El cronista tiene el deber de rescatar y preservar el patrimonio cultural tangible e intangible, así como las tradiciones, el lenguaje y el habla de sus comunidades como parte esencial de su identidad;
f).- El cronista tiene el deber de ser veraz y buscar la verdad;
g).- El cronista tiene el deber de privilegiar el interés colectivo por encima de intereses políticos y económicos;
h).- El cronista tiene el deber de enmendar informaciones falsas; y
i).- El cronista tiene el deber de realizar sus actividades con honestidad y objetividad.




Andrés Garrido del Toral, actual cronista del estado de Querétaro. FOTO: ESPECIAL




IV. Pronunciamientos
a).- Porque se respete la diversidad cultural y la dignidad de las personas, lo que incluye a quienes pertenecen a minorías étnicas y de género;
b).- Por el respeto irrestricto a las tradiciones culturales,
c).- Por la paz, el fortalecimiento de la sociedad civil y el restablecimiento del tejido social;
d).- A favor de la necesidad social de defender y proteger el patrimonio natural y cultural del Estado y municipios;
e).- A favor de la creación de políticas públicas que rescaten, beneficien, refuercen y divulguen el patrimonio natural y cultural, tangible e intangible; y
f).- A favor de la solidaridad y cooperación con todas las organizaciones culturales y sociales, particularmente con las organizaciones hermanas de cronistas.
La cereza en el pastel de la gran labor cultural que ha desarrollado el gobernador José Eduardo Calzada Rovirosa sería el que enviara a la Legislatura del Estado la iniciativa de Ley de Crónica, con ella se acabarían las designaciones y remociones de cronistas estatal y municipales, porque serían objeto de un examen de oposición ante el Consejo de la Crónica respectivo. Ya sé que este tipo de acciones post electorales están sujetas a los acuerdos que haya entre el gobernador en funciones y el gobernador electo, pero esta Ley sería en beneficio de Querétaro y nos pondría a la cabeza del desarrollo de la crónica en el país, ya que el estado más avanzado, Puebla, sólo tiene un decreto del Ejecutivo, pero no ley en sentido estricto.



Reunión de los cronistas municipales del estado de Querétaro. FOTO: ESPECIAL




 

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