Rafael Cardona

El Cristalazo Semanal Actualizada 12/07/2015 a las 08:24    
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El huevo, la serpiente y la fatalidad
Podríamos ahora darle plena razón a los viejos versos del malogrado vate romántico Manuel Acuña y su noción circular de la existencia: “tu misión no está acabada,?que ni es la nada el punto en que nacemos,?ni el punto en que morimos es la nada”.
Quizá a la hora del reposo, en medio de un crepúsculo placentero propio del fin de la faena, podría algún jefe militar de ceñuda expresión reflexionar sobre cuándo se va a acabar este desgaste, al parecer infinito, de un ejército sometido a presiones cuya capacidad de fuego no puede evitar.
Las Fuerzas Armadas pueden contra enemigos armados, pero no contra activistas -internos y foráneos- quienes con pretexto de los Derechos Humanos quieren simplemente disminuir al ejército, retirarle sus códigos y sus tribunales; su disciplina, sus sistemas de comunicación, sus reglas, sus condiciones de sigilo, sus secretos defensivos, su capacidad de actuar de acuerdo con su naturaleza y función, y hasta de defenderse de acuerdo con su entrenamiento cuando eso es necesario. Y no hablo de la interminable discusión sobre el significado (erróneo) de la palabra abatir. Verbo tan definitivo como eliminar.
Presiones internas y exteriores; pues como dice Héctor Aguilar Camín en una reflexión publicada recientemente:
“El general secretario de la Defensa, Salvador Cienfuegos, sugiere que la presión contra el Ejército por violación de Derechos Humanos viene de Estados Unidos (El Universal. 29.6.15.)… de Estados Unidos viene también la exigencia de que México combata el narcotráfico. Ese es el origen de la guerra no declarada que se libra en México: la persecución del narco en territorio mexicano para que las drogas no pasen la frontera americana”.
Y cuando pasen -diría yo-, sea mediante la garantía de beneficio económico de sus mafias.
En ese sentido, en la interminable mitología de las violaciones (¿alguien recuerda la escandalera de la viejecita de Zongolica, especie “abatida” por la propia CNDH?) vale la pena revisar estas palabras del secretario Cienfuegos:
“ A ver, Tlatlaya... no tengo el número, pero fue el enfrentamiento número 800 en lo que llevamos de la administración. Ochocientas veces hemos sido agredidos.
“Y lo manejamos como los otros 799, por decir un número. Este se manejó de igual manera, aunque lamentablemente hubo por ahí declaraciones posteriores a los hechos; nosotros informamos que había habido un enfrentamiento, qué resultados habían habido, y seguimos con nuestras actividades.
“Al paso de dos o tres meses salen declaraciones que fueron retomadas por acá, salen de Estados Unidos y, bueno, pues aquí se empieza a hacer todo un desarrollo mediático que finalmente nos ha creado un desgaste importante.
“Yo creo que tenemos que esperar todos el veredicto del juez, nada más. Y si los soldados se equivocaron, pues serán castigados. Pero si no se equivocaron, habrá que reconocer su inocencia. Esa es mi forma de pensar”.
En ese sentido sería conveniente revisar, a la luz de recientes declaraciones, cómo ha cambiado la educación militar en los tiempos actuales. Veamos. Pregunta Jorge Fernández:
“-Se está produciendo una reeducación, vamos a llamarlo de alguna forma, en el Ejército, en varios aspectos: uno es derechos humanos, otros son términos netamente operativos, de capacidades militares, ¿cómo se está llevando a cabo?
“Bien -responde el secretario SC-- hay temas que son transversales y hay que atenderlos en todo nuestro sistema; nosotros tenemos sistema educativo, sistema de adiestramiento, un sistema logístico, un sistema administrativo, sistema de recursos humanos, sistema judicial-militar, en todos estos sistemas tenemos trabajo, en el área de adiestramiento y educación, que son dos asuntos diferentes, pero que van complementados, nosotros educamos a nuestros cuadros de mando para que vayan a la parte de las tropas, donde se recibe el adiestramiento y de aquí regresan a perfeccionarse al sistema educativo, entonces, esto es una interacción permanente en todos estos sistemas, educativo y de adiestramiento, más los demás que señalaba, atendemos el asunto, por ejemplo, de derechos humanos, o de equidad de género o derecho internacional humanitario, que era un tema que no se veía antes.
“En todos estos nuevos temas, digamos, que han venido cobrando importancia en los últimos años, los vamos incorporando de manera trasversal. Usted, para poder aprobar, calificar un adiestramiento o poder terminar en su área educativa, tendrá que presentar exámenes sobre estos temas y tendrá que pasarlos. Eso es un hecho.
“Por otro lado, en el sistema de recursos humanos, tenemos lo que llamamos la promoción, que son exámenes de oposición para obtener la siguiente
jerarquía”.
Sin embargo la trampa está puesta y, como planteaba Buñuel en “El ángel exterminador”, nadie sale de aquí. Las policías resultaban insuficientes para combatir al crimen, cuando no concurrentes en los afanes de las organizaciones criminógenas. Entonces se recurrió al Ejército. A regañadientes, pues estaba seguro de las críticas y hasta consecuencias por venir, pero se hizo. Así lo analiza el secretario Cienfuegos:
“A nosotros nos preocupa -la debilidad cómplice de las policías-, porque hoy ya estamos haciendo funciones de policía, de policía municipal o de policía estatal y somos una institución importante en cuanto a sus efectivos, pero tenemos muchas tareas que cumplir. Entonces, aquí es importante impulsar, avanzar en la reconstrucción de policías, son mandatos que se han dado y que no veo que avancen a la velocidad, al menos que nosotros quisiéramos…”.
“Hoy no podemos pensar que un policía municipal va a contener a estas bandas de delincuentes u otras mayores como las que existían de los grandes cárteles. La policía municipal no está para eso, no puede con eso, necesitamos otro concepto de trabajo de la policía, pero si no tenemos policías, ningún concepto va a funcionar”.
Y frente a esto las palabras presidenciales, pronunciadas en la reunión de la Conferencia de Gobernadores:
“Los avances son, sin duda, alentadores, pero insuficientes. Las entidades federativas aún deben fortalecer y profesionalizar sus cuerpos de seguridad.
“Vale la pena aquí subrayar, las Fuerzas Armadas y la Policía Federal están para respaldar, como lo han venido haciendo, los esfuerzos de las autoridades locales, pero no para reemplazarlas y menos para suplirlas”.
Respaldar, reemplazar, suplir.
Verbos cuyas líneas se enredan unas con otras. A fin de cuentas ya nadie sabe dónde está parado, mucho menos cuál serpiente ha puesto e incubado el huevo.
Los grupos delictivos se han multiplicado, el consumo de drogas ha aumentado, la inversión económica, necesaria para otros campos del desarrollo económico, quizá, es incalculable y malgastada; la delincuencia organizada se ha reorganizado y los crímenes menores y mayores persisten. Una tormenta perfecta.
El Ejército se ha desgastado terriblemente, las policías se han desvanecido, los experimentos de mandos únicos y otras ocurrencias se han complicado y la realidad es casi la misma de hace diez años o peor.
-¿Primero fue el huevo o la
serpiente?
Frente a eso la insistencia patrocinada de vulnerar el ámbito castrense en todos sentidos. Hasta de inspeccionar los cuarteles con ánimo de inquisidor en busca de herejes.
Y la firmeza del secretario: “os cuarteles han estado abiertos en esta administración, totalmente abiertos para todo el público, la gente que va con nosotros va a pasear, va a participar en carreras, a hacer ciclismo, en fin, eventos que hacemos con la propia sociedad local, pero lo que no permitimos es que entren a denostarnos”.
Pero la presión del norte no cede. Seguimos en el círculo del poeta: “tu misión no está acabada,?que ni es la nada el punto en que nacemos,? ni el punto en que morimos es la nada”. Hermosa epanadiplosis, Don Manuelito.

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