Félix Carrillo

Atalaya Empresarial 02/11/2015 a las 07:30    
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Félix Carrillo

El gran reto de la informalidad

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fcarrillo@atalaya.info; Twitter @fachqro
Contexto
La semana pasada escribí el gran impacto que tiene en el mercado laboral la ocupación informal, recordando que abarca tanto al sector informal como a personas trabajando en organizaciones formalmente constituidas, pero en condiciones de vulnerabilidad por no contar con contratos o seguridad social.
Como podemos ver en la siguiente gráfica, la ocupación informal afecta a la mayoría de la población ocupada, con rangos que están entre el 57 % y el 60 %.


Elaborado por Inteligencia de Negocios Atalaya con base en datos del ENOE, INEGI.



De los niveles máximos alcanzados durante la crisis de 2008 y 2009, se ha tenido un descenso significativo hasta alcanzar su mínimo más reciente en el segundo trimestre del año pasado; sin embargo, lleva un año con irregularidades que lo han llevado a estar en niveles ligeramente superiores a los de hace un año. El siguiente análisis lo haré comparando los resultados de los segundos trimestres de los últimos 3 años, 2013, 2014 y 2015.
Si comparamos los años 2013 y 2014 hubo una mejora significativa en la informalidad laboral al bajar de 58.9 % a 57.6 %, pero el dato del 2015 es de 57.8 %. Hay grandes discusiones sobre el impacto, favorable o desfavorable, de la reforma laboral aprobada a finales del 2012 en estos resultados; es difícil identificar qué parte de estos resultados son realmente adjudicables a la reforma laboral, y qué otra parte son consecuencia de las condiciones económicas y sociales imperantes en el país. El resultado seguramente es una mezcla de todos estos factores; sin embargo, lo que tenemos con claridad son realidades poco favorables en términos de la calidad de la ocupación creada.
Por ejemplo, en el 2014 tuvimos un estancamiento de la ocupación creada en ese año, con un cambio significativo en la mezcla al haber cerca de 650,000 personas menos en la informalidad, contra 655,000 personas ocupadas en la formalidad (crecimiento neto de 5,000 personas ocupadas en un año). Esto fue consecuencia de resultados muy contrastantes entre los sectores y el tipo de ocupación creado: por una parte, hubo una “migración” de personas trabajando en el comercio y servicios sociales, y diversos hacia las manufacturas y la construcción; esto provocó que hubiera menos trabajadores independientes y empleadores para convertirse en empleados asalariados formales y, como consecuencia de todo esto, hubo un aumento importante de gente con ingresos en el rango de 2 a 3 salarios mínimos. Esto nos muestra que se mejoró en la “certidumbre” del trabajo, pero se vio limitada la capacidad de generar ocupación y resultados mixtos en el ingreso, ya que si bien disminuyeron los niveles inferiores, también lo hicieron los superiores.
En este año más reciente hemos tenido otros comportamientos: hubo un brinco sumamente fuerte en términos de la gente ocupada, ya que creció en más de un millón de personas, pero con una mezcla muy distinta. Por una parte, 70 % de esa ocupación creada fue informal, con lo que se perdió todo lo que se había avanzado el año anterior. Esto es consecuencia del crecimiento fuerte de ocupación en el sector de servicios diversos (p.ej., estéticas, talleres, servicios de reparación), aún por encima del crecimiento en la industria manufacturera y de la construcción. Esto provocó que hubiera un aumento importante en trabajadores asalariados, pero mayoritariamente en la informalidad, así como trabajadores independientes, que en su gran mayoría también son informales. Como consecuencia, la ocupación creada fue en los rangos de menores ingresos (hasta 2 salarios mínimos).
Conclusiones
La base económica que genera la mayor parte de ocupación formal no es capaz de absorber la demanda de ocupación por parte de la sociedad, lo que hace que se busquen espacios y sectores donde predomina una ocupación precaria y de bajos ingresos (como son las actividades independientes en sectores de menor valor agregado en promedio). Si a esto le sumamos el cambio social que provoca que por dos años seguidos sea el rango de gente entre 45 y 64 años la que más crece en el mercado laboral, nos encontramos con diversos retos estructurales que atender para realmente impactar en el bienestar social, algo muy distinto a la agenda legislativa centrada en aumentar el salario mínimo.
“El que sabe primero, actúa primero, por ello analizamos el entorno de tu negocio para que tomes mejores decisiones”

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