ANDRÉS GARRIDO DEL TORAL

QUERETALIA Actualizada 08/11/2015 a las 13:30    
El Querétaro nuestro 




Ilustre queretano: Fue bautizado como Juan Caballero y Ossio, sin embargo, en los documentos que firmó siempre lo hizo como Ocio, advierte el historiador Gabriel Rincón Farías FOTO: CORTESÍA




Respecto a mi lechuza rosa y otros grifos recuerdos que tengo de mi amadísima Santa Rosa de Viterbo, peregrina y lorquiana, mi amiga Araceli Ardón me escribió para decirme lo siguiente: “Me encantó tu página del domingo en Plaza de Armas. Quiero comentarte que gracias al rescate del huerto de Santa Rosa de Viterbo han regresado las lechuzas y otras aves, además de insectos y fauna relacionada con los árboles frutales y plantas que han vuelto a vivir en el espacio conventual del siglo XVIII. Nuestro compañero del Seminario de Cultura Mexicana, Emiliano Sánchez, que es un botánico de primer orden, ha asesorado a Jaime Font y otros expertos para el rescate de flora y fauna de este espacio tan bello y tan nuestro”. Gracias querida amiga por leer y enriquecer mi columna, además de recordar a nuestros lectores cuán ingones son Jaime Font y Emiliano Sánchez, cuyos trabajos admiro. Por cierto que ya están regresando los búhos al pequeño campanario de la Catedral, espantando con sus alas oscuras y grandes a los desvelados que se salen a fumar (sin permiso de la bella e inteligente Romy Rojas Garrido) al gigantesco patio del mal llamado Palacio Conín en noches oscuras. Cuentan que solo se oía el aleteo y hasta pensaban que era el mismo Diablo, hasta que uno de ellos pudo descubrir el origen del intenso ruido. A los ingones de Informática de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Obras Públicas, mi gratitud.
JUAN CABALLERO Y OCIO
Un Juan muy caballero y la disyuntiva por una “C” o una “S”
De la mucha y desperdigada información bibliográfica que existe sobre Don Juan Caballero y Ocio -el más grande benefactor de esta tierra-, la administración municipal encabezada por Roberto Loyola Vera hizo el que creo fue el mejor libro de su relevante colección “Librarius” titulado “Don Juan Caballero y Ocio. La generosidad y el poder. Los anhelos barrocos del benefactor queretano”. Con este largo nombre, los científicos autores le dieron título a la más completa obra que, hasta entonces, se haya hecho del poderoso mecenas queretano, por lo que mucho celebro a los investigadores universitarios queretanos Gabriel Rincón Frías, Rodolfo Anaya Larios, Alejandra Medina Medina y José Ignacio Urquiola Permisán por esta formidable obra que despeja dudas e hipótesis planteadas por los ilustres cronistas fray Isidro Félix de Espinosa, Sigüenza y Góngora, José María Zelaá e Hidalgo, Valentín Frías, Manuel Septién y Eduardo Loarca Castillo, sobre la vida y obra de Caballero y Ocio.
Una de las dudas que revivió en estos días fue la relativa a la ortografía de su apellido: Osio u Ocio. De los dos modos está escrito el famoso apellido refiriéndose a tan distinguido personaje, agregando un tercero algunos autores con “Z” y hasta un cuarto modo en su acta de bautizo descubierto en los archivos de la Parroquia de Santiago por la maestra María Luisa Septién en 1994: Juan Caballero y Ossio; doble “S” amigos lectores. Pues bien, el muy grande historiador, Gabriel Rincón Frías, da la solución en la página 30 del memorable libro en comento: Si bien, don Juan Caballero y Ocio fue bautizado como Juan Caballero y Ossio, en los documentos que firmó siempre lo hizo como Ocio. A él le gustaba así. Ni modo. Gabriel Rincón nos muestra documentos varios y hasta el testamento donde aparece Ocio con “C”, y concluye que dicho apellido de origen vasco se escribe con letra “C”, según el “Diccionario de Apellidos Españoles y Filipinos” de la autoría de Gutierre Tibón.
O sea que el gran periodista Venegas Alarcón tiene razón al ponerlo como Osio, al igual que la nomenclatura oficial, los historiadores tradicionales y yo en mis inicios; pero también asiste la razón a Hugo Burgos García y Gabriel Rincón Frías y compañía cuando lo ponen como Ocio. Lo bueno es difundir entre la población estos argumentos para no confundir, sobre todo a la niñez y juventud. Mi reconocimiento al Jefe Venegas por su apertura. No se enojen señorones, a lo mejor el que levantó el acta bautismal (fray Cristóbal Vaz [sic], hasta su apellido puso mal) era bien indejo como muchos oficiales y secretarios del Registro Civil que te ponen en tu acta Jhoooonny, Jhon, Yon y quién sabe qué más indejadas sin que tus papás se den cuenta con tal de irse a la fiesta de nacos a chupar Cacardí Blanco Techador y brandy Presidente.




Santa Rosa de Viterbo y otros espacios conventuales del siglo XVIII permiten que distintas especies de flora y fauna se aniden, entre ellas, los búhos, que espantan a quien cruza sus inmediaciones en las noches oscuras FOTO: CORTESÍA










La casa de los perros

Muchos amigos mulas y eternos críticos del mundo y sus alrededores me preguntan por qué el hermoso Altar de Muertos del Palacio Municipal no contiene los retratos o efigies de todos los personajes que dan nombre a una determinada delegación del municipio de Querétaro, por ejemplo la de Félix Osores, que hasta dos esculturas tiene el citado personaje. La respuesta aquí es sencilla: No hay una efigie verdadera de cómo fue el padre Osores, y las que aparecen en el Panteón y Recinto de las Personas Ilustres de Querétaro y en la delegación del mismo nombre (Félix Osores) son obra de una ocurrencia del profesor Eduardo Loarca Castillo para apurarle en la preparación de ambos festejos a favor del Padre del Estado. El tío Eduardo le indicó al escultor Abraham González que hiciera las obras con la faz del padre Filiberto Carrillo García, mismo que aceptó posar. Así que Eduardo Rabell, testigo de aquellos hechos, le aconsejó a la diligente delegada del Centro Histórico, contadora Yadira Montes Fraire, que mejor no apareciera Osores para no propagar mentiras, es decir, una foto irreal. En cuanto a la primera santa de América, Santa Rosa de Lima, la pusimos no por haber vivido ni ser benefactora en Querétaro, ni en Jurica, ni en La Solana, ni en Juriquilla, sino porque fue nombrada Patrona del risueño pueblo de Santa Rosa de Lima (la parroquia se llama así caones), hoy de Jáuregui, desde la fundación del mismo en 1753, siendo su fiesta patronal el 30 de agosto. Timoteo Fernández de Jáuregui no fue fundador del pueblo, ni del municipio -que alguna vez fue- pero sí donó un fundo importante de sus haciendas para el desarrollo del pueblo. ¿Qué pensarían si les contara que algún ignorante me pidió la foto de la santificada mujer Santa Rosa Jáuregui? Les vendería un puerco de Santa Rosa de Puerco Rico. Servido amigo Lauro.




El Altar de Muertos del Palacio Municipal no contiene los retratos o efigies de todos los personajes que dan nombre a una determinada delegación de Querétaro capital, como por ejemplo Félix Osores, que hasta dos esculturas tiene FOTO: PILAR CARRILLO GAMBOA, AUXILIAR DEL CRONISTA DE QUERÉTARO






 

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