El Querétaro

Andrés Garrido del Toral

Hacienda de San Juanico 2ª. Parte

QUERETALIA Actualizada 20/03/2016 a las 08:41    
Andrés Garrido del Toral

Andrés Garrido del Toral

Para los liberales no es tan gloriosa esta expedición como aseguran los cronistas del imperio, pues en esta jornada, en San Juanico, se cometieron horribles tropelías por parte de los chinacos en contra de la propiedad privada, como lo señala Frías y Soto en una importante crónica que narra lo siguiente: “La casa de la hacienda era una habitación magnífica, y montada con un lujo europeo. Allí vivía Bernabé Loyola, el tipo del caballero, del hombre honrado y trabajador. Siendo San Juanico propiedad de familia, la cultivaba con inteligencia y asiduidad: consagrado a crear un porvenir para sus hijos, había hecho para ellos aquella elegante villa adonde los educaba perfectamente, procurándoles las comodidades y el bienestar propio a sus hábitos de cultura y buen gusto. Allí, en aquel nido levantado en medio de un jardín, pasamos los amigos de Loyola horas muy felices, gracias a la finura con que aquel labrador de alma de oro y maneras de cortesano sabía hacer los honores de la casa. Su señora era el ángel que abrigaba a todos los desgraciados, y los peones de la hacienda tenían en ella una hermana de la caridad en sus enfermedades, una mano pródiga en sus miserias, y una madre para sus huérfanos.
Jamás la caridad se había encarnado en una figura más noble: Catalina era una matrona llena de inteligencia y de virtudes: era, además, una artista consumada. Pero esta familia había huido al centro de la ciudad al escucharse los primeros tiros del cañón; y dentro de Querétaro sufría mil tormentos sujeta a las crueles vejaciones de los soldados imperialistas que les arrancaban así grandes sumas de dinero. Entre tanto, desaparecía la hacienda de San Juanico. Las tropas que perseguían a Miramón, entraron a saco a la hacienda como si ésta fuera culpable de la sorpresa sufrida. En un momento desapareció todo aquel lujo. Los muebles de ricos tapices fueron hechos pedazos para alimentar el fuego de los ranchos: las cortinas, los cielos rasos y los cuadros fueron arrancados, y el piano fue destruido en un momento. Gracias a aquella rabia salvaje de la soldadesca, la finca se vació en un momento, quedando sólo las paredes desnudas ennegrecidas por la llama de un incendio incipiente que las lamió con sus lenguas rojas hasta que se apagó por falta de pábulo. He aquí lo que fue la célebre expedición sobre San Juanico, en la cual los dueños de la hacienda hicieron los gastos de la guerra, sufriendo las injustas iras de ambos contendientes”.
Esto deja claro que los propios republicanos perjudicaron a su valiente correligionario Loyola en la destrucción de la finca, y Miramón sólo se llevó los productos mencionados. Para vengar esta afrenta, los republicanos lanzaron cuatrocientos cañonazos cada hora, según Blasio.
Por cierto, que una vez que tomaron la hacienda de San Juanico las fuerzas republicanas del general Ramón Corona, don Bernabé les rogó mucho a sus trabajadores atender bien las necesidades de los chinacos, pero se dio el caso de que los subordinados del señor Loyola se condujeron con inaudita torpeza en sus atenciones que Corona mandó cortarle el pelo al escribiente de la finca y lo enroló a fuerzas en la tropa.
Tienen repletos los sitiadores los hospitales de Hércules y Alvarado (hoy restaurante Los Laureles) después de la batalla del 24 de marzo de 1867, por lo que se localizan nuevos sitios para llevar a los heridos, entre los que destacan El Pueblito, El Jacal y San Juanico. Por cierto, que se talaron muchos árboles de la hacienda de San Juanico para construir la línea telegráfica que comunicaría a Mariano Escobedo de Pathé a los diferentes cuarteles de la línea de circunvalación con el fin de agilizar los mensajes militares.
En el bando republicano se siguen recibiendo refuerzos el 27 de marzo, ahora procedentes de Durango al mando del coronel Juan Sánchez Román, las que de inmediato son asignadas a San Juanico con el general Guadarrama.
Se vio arder la hacienda de San Juanico, a la que presuntamente las fuerzas republicanas prendieron fuego el 6 de mayo de 1867 al igual que a otras fincas de campo. El 15 de mayo, muy temprano y con la entrada de los republicanos a La Cruz, el republicano Guadarrama circunvala el Cerro de Las Campanas desde San Juanico. Los republicanos hicieron una leva terrible en las fincas cercanas a la ciudad y de la hacienda de San Juanico se llevaron a un mayordomo y a un antiguo mozo de confianza, los cuales fueron conducidos a la brigada del general Vicente Riva Palacio, asentada en la hacienda de Carretas.
La tarde del 14 de junio de 1867, el general Escobedo mandó traer a su cuartel general urgentemente al liberal hacendado Bernabé Loyola, a quien a menudo invitaba a comer y éste encuentra muy nervioso y molesto al norteño de Galeana por aquello de la presunta fuga de Maximiliano con la ayuda de ministros extranjeros y la princesa de Salm. Después de los alimentos acuden en coche a la hacienda de San Juanico, a donde Escobedo pensó trasladar a los tres ilustres prisioneros de Capuchinas, atendiendo la petición de los médicos de asignarle un lugar más ventilado a Maximiliano, mas encontrando la finca toda dañada por el ataque y destrucción del 22 de marzo, pareció titubear diciendo al liberal propietario: “Nunca hubiera yo imaginado una destrucción tan completa, una ruina tan espantosa”. Sin embargo, insistió en pasar a la citada hacienda a sus notables reos arreglando puertas y ventanas, pero al final desistió de tal proyecto por el inconveniente para notificar y llevar a cabo las diligencias del juicio. A este punto habría que sumar que un lugar tan alejado de la ciudad, dos kilómetros aproximadamente, sería más difícil de vigilar.
Sé que jamás te alcanzará mi anhelo;
que otro feliz levantará tu velo.
Y estrechará tu juventud en flor…
En tanto crece mi pasión y avanza.
¿Qué es medio amor? Amor con esperanza.
Y amar sin ella es el verdadero amor.”m
Chucho Herrera y Eugenio de Castro
Como una dulce visión, te apareciste ante mí,
Y fuiste la ensoñación, la más hermosa que vi.
Como corona imperial, tus cabellos de oro son,
y de blancura ideal, es tu rostro angelical.
Tú, divina mujer,
como aquellas hadas de un cuento de amor.
Tú, en mi corazón,
has dejado un suave perfume de flor.
Y yo pronunciaré,
como una oración tu nombre diré.
Tu nombre diré con adoración.Tú divina mujer,
postrera ilusión con que moriré”
Jorge del Moral
La Casa de los Perros
Vamos a organizar otra liga de futbol en Querétaro, donde los equipos serán: “Los Hermafroditos” del América; “Los Inquisidores” del PAN; “Los Abstemios” de El Monje; “Las Locas Serranas” de La Cruz; “Los Muertos” de Convergencia Ciudadana; “Los Huleros” formado por franeleros y vallets parking; “Las Momias” de la Asociación de Cronistas Municipales del Estado; “Los Comparsas” del Partido Naranja; “El Rebaño Sangrado” del Guadalajara; “La Castañeda” del STEUAQ; “Los Chambeadores” de los González Jáuregui; “Los Hermosos” de Carrillo Puerto; “Los Aristócratas” de Bolaños; “Los Cocos” de El Campanario; “Los Juniors” de Jurica; “Los Pericos” del PVEM; “Los Condes” de Menchaca; “Los Duques” de Lomas de Casa Blanca; “Los Mañaneros” del Bar El 7; “Los Nutriólogos” de Los Correa; “Los Chismosos” de la Hacienda Club; “Los Zombies” de Santa Rosa Jáuregui; “Las Juanitas” de la Sierra Gorda; “Los Inéditos” con varios funcionarios del Gobierno del Estado; “Los Matasanos” del Seguro Popular; “Los Cafres” de la Unión y Federación de Transporte Urbano; “Los Hijos de la Lingada” con los del Instituto Queretano del Transporte; “Los Charros” de la CTM; “Los Abstemios” de El Monje; y “Las Mojigangas” del Patronato de las Fiestas de Querétaro.
 
LAS SIRENAS DE TILACO
El minuciosos historiador Lauro Jiménez sostiene que el predio formó parte del patrimonio del fundador de Querétaro Fernando de Tapia, mismo que lo heredó a su hijo Diego, quien a su vez lo donó al convento de Santa Clara, al que protegía por ser precisamente su hija, Luisa del Espíritu Santo, una de las fundadoras. El convento clariso lo remató a don Lorenzo Hidalgo en 1769. Al inicio del siglo XIX, San Juanico pertenecía al matrimonio formado por Juan José Ayarragaray y María Manuela Zelea. Por los registros notariales Lauro Jiménez sabe que San Juanico pasó de Ayarragaray a manos de Telmo Primo, cuyos acreedores la sujetaron a almoneda pública celebrada el 18 de mayo de 1846, en que pasó a poder de Timoteo Fernández de Jáuregui. En 1883, Fernández de Jáuregui acordó con Cirilo Vázquez vender en 70,000 pesos la hacienda. La hacienda de San Juanico fue una de las más importantes del valle de Querétaro durante los siglos XVIII gracias al aprovechamiento de los recursos naturales como el agua, lo que desde tiempo atrás le otorgó una ventaja significativa; además de su localización respecto a la ciudad, la confluencia de vías de comunicación y la afluencia de ríos y canales para riego.

Comenta el contenido
Tu opinión nos interesa Tu opinión nos interesa

Rellena el siguiente formulario para comentar este contenido.





(*) Campo obligatorio


Twitter
Envía tu mensaje

Todos los derechos reservados. MEDIOS AQRÓPOLIS S.A. DE C.V. es la propietaria y/o licenciataria de los materiales publicados en este sitio.

De no existir previa autorización por escrito, queda expresamente prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos, particularmente en algún otro sitio de internet o medio impreso, el uso de los contenidos de este sitio es solamente personal, quedando estrictamente prohibido un uso diferente a este.