Sergio Centeno García

Palabra Universitaria Actualizada 04/04/2016 a las 07:30    
Sergio Centeno García

Sergio Centeno García

Crónica de una huelga en la UAQ


sergiocenteno05@live.com
Una vez superado el conflicto de huelga que vivió nuestra Universidad, vale la pena hacer un breve análisis de lo sucedido con el fin de especular acerca de qué sigue ahora dentro del acontecer político  universitario.
En primer lugar, es claro que alguien dentro de la UAQ vendió la idea al Gobernador del Estado de que la posición política del actual Rector dentro de la universidad no era fuerte, que no se encontraba bien afianzado en la Comunidad universitaria y que por ese hecho era vulnerable y susceptible de ser desplazado de su cargo mediante un movimiento político.Es probable que empezaran a analizar de qué manera podrían generar este movimiento desestabilizador al interior de la UAQ, con el objetivo de presionar después para lograr la renuncia del Rector y colocar en la Rectoría a un propio panista o del grupo contrario al Rector.
Así que la coyuntura perfecta se les presentó en forma de revisión salarial (o contractual) que se dan con los Sindicatos Universitarios cada dos años o cada año según sea el caso. La idea era generar un rechazo tajante a las propuestas de Rectoría y lograr que ambos Sindicatos estallaran la huelga. Sabían, sin embargo, los operadores políticos contrarios a Rectoría, que el Comité Ejecutivo del Sindicato de Personal Académico de la Universidad Autónoma de Querétaro (SUPAUAQ) forma parte del grupo político-académico de la administración universitaria, y que difícil sería lograr que los académicos estallaran la huelga. Aun así, intentaron en la última Asamblea General del SUPAUAQ generar un rechazo a la propuesta de las autoridades universitarias, pero no tuvieron éxito, ya que los maestros decidieron no estallar la huelga.
Con ese primer revés se observó una especie de retroceso por parte del gobierno panista y hasta hubo un momento en que se alcanzó a percibir un abandono a su principal apoyo en esta aventura: el Comité Ejecutivo del Sindicato de Trabajadores y Empleados de la Universidad Autónoma de Querétaro (STEUAQ). Algunos observadores del acontecer universitario llegamos incluso a pensar en ese momento que el gobierno estatal panista lo había pensado mejor y ya había dejado sola a la señora Laura Leyva; sin embargo, quienes le hablaban al oído al Gobernador lo convencieron de que aún era posible lograr un problema importante en la UAQ y decidieron continuar con su plan desestabilizador.
Así, el Comité Ejecutivo del STEUAQ, siguiendo la línea que se le dictaba, logró que su Asamblea General, ésta sí, rechazara la propuesta de Rectoría y estalló la huelga contra la UAQ el 4 de marzo a las 12 horas, colocando las banderas rojinegras en todas las instalaciones de la Universidad. Bueno, menos en el Campus Concá o Arroyo Seco, el cual nunca cerró ni resguardó el STEUAQ.
Sin lograr acuerdos y con la Universidad cerrada, el conflicto fue subiendo de tono y el 18 de marzo tronaba la Rectoría contra el gobierno estatal panista, convocando a toda la Comunidad Universitaria a una concentración en la Plaza de Armas del centro de la ciudad, con el propósito de protestar contra la intromisión del Gobierno del Estado en los asuntos exclusivamente universitarios.
Así, el 21 de marzo, en una manifestación con buena asistencia, los universitarios repudiaron la injerencia gubernamental y exigieron que el gobierno sacara las manos de la UAQ y que, en cambio, aportara todos los recursos necesarios para su buena marcha.
La respuesta por parte del gobierno estatal no tardó mucho en venir y prácticamente el día 22 de marzo instruyó a la Junta Local de Conciliación y Arbitraje (JLCA), para que declarara procedente la huelga en favor del STEUAQ y condenara a la Universidad a pagar todas las exigencias comprendidas dentro de sus dos pliegos petitorios.
En una “guerra” ya declarada, las autoridades universitarias denunciaron el “manotazo” de Gobierno del Estado y afirmaron que cumplir al 100 por ciento las exigencias contenidas en los dos pliegos petitorios del STEUAQ, les significaba gastar más de 900 millones de pesos, los cuales no tenían, y en consecuencia, con ello se ponía en grave riesgo financiero a la institución.
De pronto, algo pasó. Algo que sólo las altas autoridades de la UAQ y Gobierno del Estado conocen debe haber ocurrido para que el gobernador Francisco Domínguez decidiera, de algún modo, echarse para atrás en su decisión y orientara a la lideresa del STEUAQ para que aceptara prácticamente la misma propuesta que la autoridad universitaria había presentado la última vez.
¿Qué ocurrió realmente? ¿Acaso los asesores del Gobernador concluyeron que se habían metido un autogol, porque sería el mismo gobierno quien finalmente tendría que pagar los 900 millones que se requerían para cumplir a cabalidad los pliegos petitorios del STEUAQ?¿Intentaron todavía mover políticamente las piezas para presionar al Rector a renunciar y se dieron cuenta que éste realmente tenía mucha fuerza y apoyo al interior de la UAQ? ¿Cuál fue la verdadera razón por la que Gobierno del Estado decidió ignorarse a sí mismo y dejar sin efecto los dos laudos que había ordenado emitiera la JLCA en favor del Sindicato?
La verdad de lo ocurrido sólo ellos lo saben, pero lo que cierta y evidentemente se observa es que al final del conflicto, no se obligó a la UAQ a cumplir con los dos pliegos petitorios del STEUAQ, y en cambio, parece que se “convenció” a la lideresa del STEUAQ a aceptar los términos propuestos por la autoridad universitaria.
Como quiera que sea, opino que hay un solo ganador en este problema de casi un mes: la UAQ. Y por otro lado, al mismo tiempo se observa que el grupo político-académico que apoya al actual Rector salió bien librado y, sobre todo, muy fortalecido de este lance. De tal manera que de mantenerse unido, no se vislumbra ninguna posibilidad de que el grupo opositor al actual Rector pueda obtener el éxito en el 2017. Me parece que la próxima contienda electoral para la Rectoría tendrá resultados bastante parecidos a los que arrojó en la reelección del Dr. Gilberto Herrera Ruiz en el 2014, donde este grupo opositor que ya había perdido la Rectoría en el 2011, la volvió a perder de manera contundente. Opino.

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