Karla Verastegui

Tertulia Actualizada 12/04/2016 a las 12:54    
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KARLA VERASTEGUI

KARLA VERASTEGUI

Mireya Ballesteros


verasteguikarla@plazadearmas.com.mx

¡Mi Mire! Hoy a una semana de tu partida física, me encuentro ante un teclado sin encontrar una explicación de tu ausencia, con el corazón inundado de tristeza, los recuerdos agolpándose en mi cabeza y con la necesidad de poder platicarte tantas cosas que faltaron por decirte a pesar de que fueron muchos años de amistad, amor, confianza, admiración y respeto en los que jamás existió un mal entendido o discrepancia. En el trabajo fuiste una gran compañera, siempre apoyando, compartiendo, enseñando y respetando. Como amiga siempre dispuesta a escuchar, ayudar y regalar esa sonrisa que te caracterizaba por ser honesta y franca. Como mujer eres inigualable, siempre fuiste discreta, prudente y una dama elegante, valiente, guerrera, culta, fina. Hoy todavía me encuentro con los sentimientos en pedazos, la razón nublada y extrañando nuestras pláticas interminables. Pero con la tranquilidad que me da el saber que cada vez que te vi, me despedí siempre con un “te quiero”.
Periodista
Con una carrera consolidada y reconocida, nunca perdiste la humildad, la sencillez, lo ético y la objetividad. Tu profesión fue una de tus prioridades, eras incansable con tu libreta, lápiz y tu inseparable grabadora de casette que tanto te critique y la que resguardo las entrevistas más interesantes, completas y profesionales. Eras meticulosa, entregada, estricta, critica pero dulce y detallista. Una gran amante y promotora de la cultura y las artes. Tu trabajo siempre lo realizaste con elegancia, profesionalismo, educación y una sonrisa calidad y sincera. Tus letras, entrevistas, crónicas y reseñas fueron realizadas con una pluma fina, delicada y con credibilidad que le dieron voz a un sinfín de artistas. Dejas tanta enseñanza y un gran legado para los que disfrutábamos leerte y un gran ejemplo para los que jamás podremos igualarte. Te lo dije siempre y lo reafirmo… “Eres la mejor.”
En lo familiar
En lo familiar siempre coincidimos; nuestra familia era una prioridad en nuestras ajetreadas vidas. Un tema recurrente en nuestras charlas. A través de ti conocí a tu mamá y como se partió tu corazón con su partida. También conocí un poco a cada uno de tus hermanos; Ramón, Guillermo, Adriana, Norma y Lucero; sobre su unión y las reuniones donde departían. Hoy me gustaría mitigar su dolor, diciéndoles a cada uno lo que te emocionaba hablar de ellos, sobre lo mucho que los querías y lo importante que eran para ti. Como esposa, amaste, respetaste y admirabas a Alejandro. Tuve el honor de que compartieras conmigo tus preocupaciones y tus alegrías, pero sobre todo lo orgullosa que te hacía sentir tu única hija Alejandrina. Conocí a través de tus palabras como fue terminando sus etapas escolares, el día que decidió estudiar periodismo, el orgullo que sentiste el día que se graduó y conque felicidad preparaste aquella fiesta que dijiste sería sencilla, sin embargo se convirtió en uno de los días más felices de tu vida. Mi Mire… Gracias por tantas confidencias, por escuchar y dejarte ser escuchada, por los consejos y ser más que una compañera… la mejor de las amigas.
Taurina
Compartimos la pasión por la tauromaquia; recuerdo con gran emoción cuando me comentaste que eras cuñada del matador Javier Escobar “El Fraile” y tu admiración por el diestro Eloy Cavazos. Si bien no coincidíamos en el gusto por nuestros toreros, siempre respetaste mis opiniones, aplaudiste mis crónicas y te alegraste por mis entrevistas. Era un placer comentar en privado los carteles a presentarse y después en muchas ocasiones disfrutar de tu compañía y tus apreciaciones en uno, dos o tres toros, antes de que tuvieras que salir corriendo a otro evento; para días después comentar las faenas y los apéndices otorgados. A pesar de tus razones, nunca entendí porque jamás escribiste de toros, pero agradezco que siempre me alentaste y apoyaste cuando las cosas no eran fáciles, diciéndome “Ud. Vestida de luces, bien plantada en el ruedo, con la cara en alto y a salirle a cualquier toro”. Hoy te digo que seguimos aquí y este toro en especial te lo brindo con todo mi amor.
Tu partida
Tu partida fue inesperada, te vi dos días antes de que enfermaras, tenías simplemente gripa. Nunca pensé que sería la última vez que me reconfortaran tus palabras y sin esperarlo me diste la bendición diciéndome que todo saldría bien. Dos días después caíste en un sueño profundo pero volviste a salir adelante, te aferraste a la vida y continuaste luchando. Regresaste para regalar amor unos días más. Pero el 4 de abril, a las 19:00 horas partiste rodeada de las personas que más amabas para iniciar una vida eterna. Tu despedida y tus misas estuvieron repletas de flores, de familia, amigos, cariño, agradecimiento, de música y de artistas. Estuvimos todos los que te amamos y a pesar del gran dolor que sentíamos, todos teníamos un motivo para agradecer tu presencia en nuestras vidas. Hoy mi Mire… me sigues doliendo, te sigo extrañando y necesitando, pero mi consuelo es… que descansas en paz.
Difícil escribir en unas pocas líneas lo mucho que significas en la vida de los que te conocimos, te queremos, te admiramos y lo que aportaste. Dejas un enorme vacío, un importante legado cultural en el periodismo y una gran enseñanza por la vida, el trabajo, la familia y la cultura… solo me queda volver a decirte: “¡Mi Mire! ¡Te quiero… Gracias por tanto; Gracias por todo!”.

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