Sergio Centeno García

Palabra Universitaria Actualizada 11/07/2016 a las 07:57    
Sergio Centeno García

Sergio Centeno García

El “rescate” de la Alameda
Hace unos días por órdenes del presidente municipal se ejecutó una acción policiaca con el fin de “rescatar”, no sé de qué ni de quién, a nuestra Alameda, que fue por mucho tiempo el lugar tradicional de esparcimiento de los queretanos pobres. La Alameda y la central camionera (que estaban pegaditos), fueron siempre los puntos de referencia de las personas de los pueblos y rancherías que visitaban la pequeña ciudad para conocer o conseguir algún producto específico que no encontraban en sus lugares de origen: “Nos vemos en la central”, “nos vemos en la Alameda”, decían, cuando acordaban puntos de encuentro.
Lo que más recuerdo de la Alameda de hace años es un pequeño zoológico que establecieron ahí. Pobre como era y soy, es la Alameda el único lugar donde he escuchado el rugido de un león. Recuerdo también a un señor que andaba con un carrito vendiendo helados muy ricos con cajeta y una especie de cazo de barquillo que sabía delicioso. Además, la única foto que tengo donde aparecen dos de mis hermanos varones, mi mamá, mi papá y el que esto escribe, fue tomada precisamente en la Alameda, en “Las Aguilitas” les decían, aunque la mera verdad nunca supe por qué les llamaban así. Ahí íbamos siempre que necesitábamos fotografías para las boletas de la primaria.
Y luego cuando pasábamos a “Milano” a comprar nuestra ropa, (porque esa tienda ya tiene un rato que llegó a Querétaro. Bueno, la verdad no sé si aún esté ahí enfrente de la Alameda, porque como ya no soy muy pobre, ahora compro en los tianguis del Tintero y del Mercado de La Cruz), obviamente teníamos que pasar a sentarnos un rato en una banca de la Alameda a saborear un helado con cajeta encima.
Recuerdo también que había como 4 ó 5 puertas para entrar y salir de la Alameda, y creo que esa puerta que da a Zaragoza y que es la única que hoy existe, parece que ni existía. ¿O sí?, ya ni me acuerdo.
El caso es que Marcos Aguilar vega, a quien no conozco ni me gustaría conocer, decidió por sus puros pantalones, sin consultarlo con la ciudadanía de la cual es empleado, correr a los comerciantes que trabajaban en la parte de la Alameda que da a Zaragoza, privando de un solo golpe a una buena cantidad de familias mexicanas de su fuente de empleo y sustento. Tal como lo hizo en su tiempo el ex presidente panista Felipe Calderón, quien al desaparecer Luz y Fuerza del Centro (LFC) dejó en la calle a más de 40 mil trabajadores junto con sus familias.
Al conocer esta acción tan prepotente y autoritaria, pregunto al presidente municipal: ¿Cree usted señor Aguilar que los comerciantes ambulantes y los que trabajaban en la Alameda lo hacían por puro gusto? ¿Cree usted que son comerciantes porque la única intención y fin que tienen es molestar la sacrosanta vista de quienes no soportan ver al diferente, al pobre, al desarrapado que sólo tiene su trabajo para sobrevivir? ¿Son comerciantes por placer o por qué no les queda de otra? ¿Su presencia le molestaba a usted y a los queretanos de “buenas costumbres”? ¿En verdad su presencia perjudicaba a alguien? ¿Y ahora qué? ¿Usted les va a recuperar su trabajo?
Cuando me doy cuenta que existen este tipo de actos tan prepotentes por parte de una autoridad, no dejo de pensar en la cantidad de suicidios, divorcios, infartos y familiares muertos que necesitaban atención médica especializada y que la dejaron de recibir, que hubo a partir de que Felipe Calderón sin piedad, sin misericordia alguna, cual nazi moderno, dejó sin trabajo de un solo plumazo a miles de mexicanos que laboraban en LFC.
Dicen que los señores comerciantes queretanos estaban instalados afuera de la Alameda -no adentro, que es muy diferente- desde el año 1999; es decir, ¡desde hace más de 16 años! ¿Y saben qué amables lectores? Estoy totalmente seguro que mientras estos señores comerciantes trabajaban en la Alameda, tanto mi vida como la de usted y la de 600 ó 700 mil queretanos o tal vez muchos más, siguió su curso de forma totalmente normal, sin cambios, tal y como debía de darse. Lo cual significa que su presencia ahí nunca afectó negativamente las actividades de un gran porcentaje de queretanos.
Es cierto, con toda seguridad puedo decir que ni la presencia de estos trabajadores, ni las actividades presuntamente ilícitas que ahí se llevaban a cabo, perjudicaron mi actividad cotidiana. Si había ahí prostitutas o no, como las hay en varias calles de la ciudad, a mí siempre me tuvo sin cuidado, repito: nunca me molestaron. Que ahí vendían droga dicen, lo mismo que ocurre en muchas colonias y calles de la ciudad, eso a mí jamás me perjudicó, pues no consumo drogas ni alcohol ni prostitutas. Y así como yo miles de queretanos.
En otros términos, opino que no había ninguna necesidad de ejercer la prepotencia que da el poder para arrebatarle su trabajo a decenas de mexicanos. Tampoco me enteré que nosotros los ciudadanos del municipio de Querétaro, le hayamos solicitado u ordenado a nuestro empleado Marcos Aguilar Vega, que corriera a los trabajadores de la Alameda.
Pero si no se lo ordenamos nosotros, ¿por qué lo hizo? ¿Por qué les quitó su trabajo? ¿Qué harán ahora los señores comerciantes que ya no tienen empleo para ganar el sustento de sus hijos? ¿Qué harán ahora las personas que con frecuencia pasaban por ahí para comprar algún artículo que encontraban a buen precio?
De verdad sería un verdadero desatino que sólo por favorecer futuros proyectos comerciales o turísticos de amigos personales, el presidente municipal sin preguntarnos haya tomado la decisión de cometer semejante atropello contra estos ciudadanos trabajadores. Tal vez, Marcos Aguilar ni siquiera sabe que el derecho al trabajo es un derecho fundamental de los seres humanos.
Además, dicen que también encarceló, como nazi, al líder de estos comerciantes. Si así fuera, porque no estoy muy informado, seguramente utilizó el mismo esquema de los dictadores de derecha: inventar o fabricar un delito cualquiera al afectado, solicitar a uno de sus jueces (porque también dicen que el poder judicial del estado queretano está todo en manos de los panistas) una orden de aprehensión, y después con toda impunidad encarcelar por motivos puramente políticos al mencionado representante de los comerciantes de la Alameda.
No lo sé, pero si esto último ocurrió así, opino que todos los que somos de pensamiento crítico o que pensamos diferente a los panistas debemos preocuparnos, pues en un estado dictatorial ninguno estamos a salvo: a mí, a usted o a cualquier otro ciudadano le pueden inventar un delito, pagar testigos para que lo acusen e instruir a los jueces para silenciarnos por medio de la cárcel. Muy preocupante.

Comentarios: sergiocenteno05@live.com
 

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