Sabino Medina

Desde los Balcones Actualizada 19/10/2016 a las 10:59    
Sabino Medina

Sabino Medina

“¡ES LA ECONOMIA” IMPERIALISTA, “¡ESTUPIDOS!”

Alguna vez Bill Clinton vertió esta frase, en un contexto nada electoral, para señalar las contradicciones reales en que se mueve la potencia mundial que es EU.
Viene al caso la cita de referencia, para resaltar el hecho que pareciera perderse entre las brumas de la publicidad y los números de las estadísticas, en donde se cree y se demuestra que el legendario Aquiles, jamás podría alcanzar a una tortuga, mediando paradojas, como aquella famosa de Zenón de Elea.
Donald Trump, desde siempre nunca tuvo la menor posibilidad de competir y ganar una elección en el sistema democrático capitalista norteamericano, por una sola condición: no entiende NI JOTA de lo que es capitalismo mundial, a la cabeza del cual se halla Norteamérica, En ese sistema, aunque lo parezca, no todo es dinero y, el dinero, no siempre se transforma o deviene capital.
Donald Trump, individuos como él abundan en Norteamérica y en el mundo entero; pero no todos, por meras acumulaciones dinerarias de algunos cientos de millones de dólares, si este fuera el caso, devienen en capitalistas financiaros, bancarios, o lobos de alguna gran bolsa de valores como Wall Street.
Una cosa es tener dinero y otra ser capitalistas financieros de los que mueven ramas enteras de la industria mundial, como Rockefeller, o Dupont en la Industria ´petrolera del pasado, o Morgan y los Rotchild en la Banca mundial, por ejemplo.
Hay grandes, medianos y pequeños intermediarios del dinero mundial, principalmente especuladores de la bolsa con valores accionarios propios o ajenos; pero esa cadena de parásitos del capital, aunque le resultan necesarios, jamás podrán determinar el rumbo de un imperio del tamaño y del peso del Imperialismo norteamericano.
Personajes como Vicente Fox, Felipe Calderón o, para no cargarle las tintas a los panistas, como Luis Videgaray, Pedro Aspe, o Gil Díaz. Desfilan por el cortejo capítalista local y hasta internacional; pero sin peso alguno para determinar por ejemplo la tasa media de ganancia mundial que es el resultado y producto no de la masa y la tasa de plusvalía de tal o cual rama industrial, sino de todas las ramas industriales inscritas en el crédito mundial, que es el mecanismo de circulación mundial que traspasa naciones y continentes enteros, con una fuerza mayor a mil gigantescos huracanes que golpearan las costas atlánticas de los países que la bordean.
Valientes de la política, valentones y bufones que se disfrazan como devoradores y remediadores de miseria mundial, sólo son eso: ambiciosos inconcientes, embaucadores al estilo de todos los broncos que tenemos en la política mexicana y que suelen triunfar episódicamente sin pasar de anecdóticos y acaso chistosos, que los hay de sobra en países como el nuestro.
Una cosa es un revolucionario y otra, muy otra, es presentarse como vil oportunista y eso significa, nada más, ni nada menos Donald Trump y congéneres latinoamericanos.
Los revolucionarios, casi siempre, son hombres de clase social, hombres del pueblo y en ocasiones procedentes de los estratos medios, sin que se queden ahí, representando esos estratos; sino que trascienden, se elevan hasta alcanzar liderazgos populares, obreros, campesinos, que con su acción organizativa y vanguardista rompen el mero molde democrático en que las clases dominantes enmarcan su explotación.
Barak Obama, el Presidente Norteamericano significó en determinado momento la cristalización de aspiración de estratos enteros de las clases medias norteamericanas y esa sigue siendo la tesitura mundial política que tiene en el mundo entero, recuérdese nomás la forma en que lo recibieron por Europa, en Alemania, después de arribar a la Casa Blanca en su primera elección.
Barak Obama es el primer Presidente Norteamericano de color y eso no es poca cosa hablando históricamente; de ahí que el primer gran error del todavía candidato republicano, entre un sinnúmero de yerros sociales, es denostar y cuestionar al Presidente Obama que ha podido detener y aplazar la caída del sistema capitalista imperialista mundial.
¿Cuantos desafíos de esta índole le salieron al paso a la India, desde los tiempos de Gandhi, y Nheru? A Mao Tse Tung de China, le brincaron hasta en su propia casa catalizadores distintas para apartarlo del rumbo y del poder del Partido.

La Revolución Burguesa nuestra, tan mal llevada a cuestas por las masas campesinas y obreras y los estratos de la clase media, ¿cuántos sangrientos Termidores no se dieron de 1913 a la fecha? Y todavía jugamos con los cartuchos quemados de las consortes de los panistas y uno y mil gobernadores que le juegan las contras, como al Presidente Juárez lo intentaran Comonfort, Manuel Doblado y Santiago Vidaurri, estos dos últimos grandes contrabandista y gobernadores de Nuevo León y Tamaulipas.

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