Exclusivas
05 Septiembre 2010
SERGIO VENEGAS RAMÍREZ/
Un queretano convertido en testigo protegido llevó a la caída de Arturo Beltrán Leyva y de Noé Ramírez, ex titular de la SIEDO. Roberto López (alias “El 19”, porque le faltaba un dedo) era policía del estado de Querétaro. Aquí, en la capital, se vinculó en 2007 con la organización de los Beltrán Leyva.
López se fue a vivir a Acapulco, donde su influencia creció, a tal grado que sabía dónde y cómo vivía Arturo Beltrán Leyva, sus ranchos, cómplices, debilidades y, sobre todo, a sus aliados en el interior del gobierno.
Los problemas para López comenzaron en 2008, cuando Edgar Valdez Villarreal decidió asesinar –no se sabe el motivo- a un hermano de López, que también servía al cártel de los Beltrán Leyva.
El crimen hizo que el queretano se trasladara a Guatemala, por temor a que “La Barbie” también lo ejecutara.
En Julio de 2008 se entregó a la PGR y entró al programa de Testigos Protegidos, dando datos para capturar a peces gordos.
El queretano Roberto López, ex policía del gobierno estatal, se convirtió, a mediados de 2008, en testigo protegido de la PGR y sus declaraciones llevaron a la detención del ex subprocurador de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada, Noé Ramírez Mandujano; del ex coordinador Técnico de la SIEDO, Niguel Colorado González; y del ex director adjunto de la Coordinación Técnica de la SIEDO, Fernando Rivera Hernández.
La historia se remonta al 2007, cuando López -vía la plaza de Querétaro, que en ese momento controlaba Arturo Beltrán Leyva- se une al cártel del Pacífico y es movido a Acapulco.
Ahí escaló posiciones, y para principios de 2008 ya manejaba importantes espacios en esa organización. A Roberto López le apodaban “El 19”, porque le falta un dedo de la mano izquierda. Un hermano de éste -cuyo nombre está bajo reserva en el expediente PGR/SIEDO/UEIDCS/241/2008- era el responsable (junto con José Antonio Cueto, ex funcionario de la PGR, según publicó REFORMA en su edición de ayer) de sobornar a funcionarios del más alto nivel en el gobierno federal. Este personaje, de apellido López, era bien visto en la estructura de Arturo Beltrán.
Quizá eso le molestó a Edgar Valdez Villarreal y decidió asesinarlo. El crimen ocurrió a principios de mayo.
La muerte de su hermano encendió las alertas para que Roberto López dejara, atemorizado, Acapulco. Se fue a Centroamérica y se escondió un mes en Guatemala. Desde aquel país intentó localizar el cuerpo de su hermano, pero fue imposible.
A los 30 días regresó al DF, para reunirse con su abogada. El miedo a ser asesinado “por gente de La Barbie” corría por las venas del ex policía local. A pesar de ello, tomó la decisión: se cambió de bando.
JENIFFER: GARGANTA PROFUNDA
El 28 de julio a las 15 horas, Roberto López pasó al programa de testigos protegidos. Hoy, con una nueva identidad y vida, es identificado en los juicios contra los Beltrán Leyva, como “Jeniffer”.
Y ya soltó la sopa:
Lo primero que reveló fue la relación del ex titular de la SIEDO, Noé Ramírez, con el cártel del Pacífico (Beltrán Leyva). Sus declaraciones llevaron a la detención de los principales mandos de la SIEDO.
Según el diario Reforma, el queretano era una bomba de tiempo para la organización de los Beltrán Leyva, porque "Jennifer" conocía los domicilios donde dormía Arturo Beltrán Leyva, "El Barbas", sus ranchos, cómplices, debilidades y, sobre todo, a sus aliados en el interior del gobierno.
De sus dichos nació la "Operación Limpieza", la redada más importante contra la protección institucional al narcotráfico desde el fin del régimen priista, y que en un principio alcanzó al ex titular de la SIEDO, Noé Ramírez Mandujano, y a los militares adscritos a la Subprocuraduría.
Sin embargo, sus acusaciones y los datos proporcionados también alcanzaron a personajes disímbolos como el narcotraficante Gerardo Álvarez Vázquez, "El Indio", y el cantante Ramón Ayala, así como a músicos del grupo Torrente.
En su testimonio del 28 de julio de 2008, "Jennifer" narró una anécdota que dibuja la forma de reaccionar de "La Barbie", frente a las dificultades.
Detalló que tras la captura, en enero de ese año de Alfredo Beltrán Leyva "El Mochomo", uno de sus contactos en la SIEDO, el Mayor Fernando Rivera, le hizo una oferta al sicario para armar un operativo de asalto en las instalaciones de la Subprocuraduría y liberar al capo.
Para ello, le entregó un croquis a mano de las instalaciones de la SIEDO y de la ubicación donde estaba recluido "El Mochomo". Le informó que a las 23:00 horas ya no habría vigilancia del Ejército y sólo se quedarían 11 elementos de la Agencia Federal de Investigación (AFI) para custodiar el inmueble.
"Que con la entrega de un millón de pesos a cada uno de ellos, así como de tres millones de dólares que fueran entregados a Fernando Rivera y su gente, se lograría neutralizar al conjunto de la guardia y permitir que con una camioneta blindada se rompiera la reja de acceso vehicular en la parte de atrás de la SIEDO.
"Sin embargo, pese a este intento de arreglo sugerido por Fernando Rivera, el rescate ya no se llevó a cabo debido a que Édgar Valdez Villarreal no le quiso avisar a Arturo Beltrán de esta posibilidad de rescatar a Alfredo Beltrán Leyva, por lo cual el dinero no llegó para realizar el pago solicitado con las cantidades precisadas por Fernando Rivera", relató el colaborador.
"La Barbie" aquella vez no quiso avisar a "El Barbas" del ofrecimiento para liberar a su hermano; cuando Arturo Beltrán fue rodeado por la Marina, el 16 de diciembre pasado en Cuernavaca, Valdez también le sugirió entregarse. Beltrán no le hizo caso y murió durante un enfrentamiento.















ZAYRA VELÁZQUEZ/