José Luis González Garibay

REFLEXIONES Actualizada 06/02/2016 a las 06:28    
José Luis González Garibay

José Luis González Garibay


Algunas ideas para formar líderes
Indudablemente que la historia de México y del mundo reconoce a hombres que se han caracterizado por las acciones que emprenden para llegar a un objetivo, conseguir una meta y, en algunas oportunidades, un grupo de hombres y mujeres encabeza una revolución para destronar a un líder o dirigente, y más tarde convertirse ellos en los dictadores que tanto criticaron.
Me gustaría compartir con ustedes una reflexión que escribió el filósofo griego Platón: el que aprende y aprende, y no practica lo que sabe, es como el que ara y ara, y no siembra.
Hoy existen por toda la geografía mexicana, en los centros educativos y en las organizaciones que se ocupan de formar al ser humano, una serie de proyectos, programas que buscan que cada persona que se encuentra inmersa en el aula se convierta en un líder, muchas veces ustedes y yo, amables lectores, hemos arribado al domicilio o a la oficina de una persona y descubrimos en sus libreros muchísima literatura sobre superación personal, liderazgo, dirección y otras cuestiones que abarcan el trabajo de un probable líder.
Por ello, cuando he sido invitado por una organización a impartir un taller de liderazgo en la mayoría de las ocasiones tengo que decirles que por favor no tomen notas o apuntes (que formen ideas), porque es evidente que el material que comparto en esos momentos ha sido obtenido de la constante lectura y de llevar a la práctica las enseñanzas.
Por ello también les explico los diferentes niveles de conocimiento: ignorancia: no sabe que no sabe; necesidad de conocimiento: sabe que no sabe; indolencia: es un teórico que tiene acumulado mucho conocimiento, pero no lo aplica ni en su vida y menos aún en su trabajo; en crecimiento: comienza a aplicar el conocimiento y necesita mucha concentración, y también me atrevo a decirles que existen expertos, y estos son aquellos que han logrado desarrollar las habilidades y lo aplican en la competencia humana para hacer valer de manera natural su trabajo.
No importa cuán talentoso y exitoso sea, si usted, amigo lector, comete errores, desarrollará malos hábitos. El mundo cambiará sutilmente sin que usted ni siquiera lo note y las conductas que alguna vez funcionaron serán inefectivas.
Una característica clave de los líderes altamente exitosos no es tanto el saber cómo mantenerse siempre en carrera, sino el cómo desarrollar técnicas que les ayudan a reconocer una situación de deterioro profesional y a volver a tomar el rumbo lo más rápido posible.
La mejor manera de hacerlo es tomar distancia con regularidad, digamos que cada 3 o 6 meses (y por cierto que cada vez que sintamos que las cosas no van bien), planteamos con honestidad algunas preguntas sobre lo que estamos haciendo y sobre lo que sería necesario hacer de manera diferente.
Peter M. Senge publicó un exitoso libro al que denominó: “La quinta disciplina, el arte y la práctica de la organización abierta al aprendizaje”, y nos comparte en un texto, que con todo gusto recomiendo, y entre otras cosas nos dice: desde muy temprana edad nos enseñan a analizar los problemas, a fragmentar el mundo. Al parecer esto facilita las tareas complejas, pero sin saberlo pagamos un precio enorme, ya no vemos las consecuencias de nuestros actos; perdemos nuestra sensación intrínseca de conexión con una totalidad vasta.
Es importante destacar que en muchas ocasiones es una ilusión construir “organizaciones inteligentes”, organizaciones donde la gente expande continuamente su actitud para crear los resultados que desea, donde se cultivan nuevos y expansivos patrones de pensamiento, donde la aspiración colectiva queda en libertad, y donde la gente continuamente aprende a aprender en conjunto.
Aquí, amables lectores, hago un alto en el camino, nadie ni nada nos autoriza a enseñar a un niño a aprender. En rigor, nadie tiene que enseñar nada a un niño. Los niños son intrínsecamente inquisitivos, aprendices hábiles que aprenden a caminar, a hablar y apañárselas por su cuenta. Son extraordinariamente hábiles porque logran aprender a caminar, a hablar y con toda seguridad por la capacidad genética y la inteligencia propia del ser humano puede llegar a lugares increíbles y a espacios de conocimiento inimaginables.
Pero desafortunadamente la forma rígida de enseñanza de las instituciones educativas jamás se han ocupado de formar seres humanos “coleccionistas de soluciones”, o bien, cometemos el error de querer impulsar a nuestros hijos a trabajar y vivir de la misma manera que lo hicimos nosotros, sin detenernos a pensar si cada uno hemos logrado las metas y los objetivos que nos propusimos un día.
Es importante conocer y desarrollar el pensamiento sistémico: se espesan las nubes, el cielo se oscurece, las hojas flamean y sabemos que lloverá. También sabemos que después de la tormenta el agua de desagüe caerá en ríos y lagunas a kilómetros de distancia, y en el cielo se observará que está despejado para la mañana siguiente.
En cualquier empresa u órgano de Gobierno es importante que el personal que ahí labora tenga acceso al conocimiento de esta forma de pensar, nosotros mismos formamos parte de esa urdimbre, y es doblemente difícil ver todo el patrón de cambio. Por el contrario, solemos concentrarnos en fotos instantáneas, en partes aisladas del sistema.
Me gustaría que en la soledad pudiese cada uno de nosotros auto interrogarse y plantearse las siguientes preguntas: ¿con cuanta frecuencia comunico una visión y prioridad para mi empresa?, ¿Serían capaces mis empleados o mis compañeros, si les pidiera, de decir cuáles con esa visión y prioridades? ¿Cómo estoy empleando mi tiempo?, ¿Me doy y doy a mis empleados un feedback oportuno, directo y constructivo?, y una cuestión altamente sensible ¿tengo 5 o 6 subordinados que me digan las cosas que no quiero escuchar, pero que necesito oír? ¿He detectado, al menos mentalmente, a uno o más sucesores potenciales?
Si este interrogatorio y sus respuestas nacen y se forman en la honestidad, indudablemente que nos vamos a llevar una sorpresa en el momento de responder la interrogante que alguna vez se planteara en el mundo del trabajo: ¿soy parte de la solución o por el contrario soy parte del problema?
Stephen R. Covey en el texto liderazgo centrado en principios también nos aporta una serie de reflexiones que inician, en su dedicatoria: a los geniales líderes y pensadores del pasado y el presente que se basaron en principios, por su perenne sabiduría y a nuestros clientes y organizaciones, por su estímulo para cubrir el espacio que media entre la teoría y la práctica.
Antes de entrar a algunos de los temas que nos regala este brillante pensador vale la pena que pudiésemos establecer que tanto nos hemos esforzado cada uno, para que todos los días se incremente con la práctica del conocimiento la riqueza que encierra el tener una exacta y maravillosa relación interpersonal, básica para el éxito en la vida y los negocios.
A todos en alguna ocasión nos han dicho con mucha facilidad: no traigas los problemas de tu casa al trabajo y cuando llegues a tu hogar no lleves tus problemas laborales, pero ¿en realidad hemos desarrollado la capacidad suficiente de conocimiento para que esto pueda realizarse?, esto es básico porque un líder sin seguidores jamás podrá decirse líder, existen inmensos casos en donde un hombre o mujer han sido designados para encauzar o encabezar un proyecto, cuando son seleccionados tienen una excelente relación con sus compañeros, pero en cuanto son ascendidos se convierten en verdaderos tiranos, por ello me atrevo a recomendar antes de concluir lo siguiente:
Sepa reaccionar: dude de sí mismo y eche la culpa a los demás; trabaje sin tener en mente ningún objetivo claro, haga primero lo más urgente; piense en que si otros pierden usted gana; procure ante todo ser comprendido; si no puede ganar, pacte, desarrolle temor al cambio y deseche el perfeccionamiento; esto, amigos, son los 7 hábitos de la gente ineficaz.
Agradezco a mis editores la confianza y la oportunidad para compartir con ustedes algunos de los elementos que posiblemente nos puedan ayudar a descubrir la razón de ser y la transformación de un hombre simple en un verdadero líder, y desde luego la consultoría en la que estoy participando queda a su disposición.
Nos vemos en la que sigue.
joseluis.garibay7@yahoo.com.mx

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