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RACISTA… ¿YOOOOOO?

Los comentarios del panista Carlos Treviño sobre el astro de futbol Ronaldinho despiertan el fantasma de la discriminación por color de piel, un problema antiguo que hoy tiene tintes sociopolíticos

EUGENIO GARCÍA ROMERO Actualizada 21/09/2014 a las 07:50    
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Hace unos pocos días, por muchos sabido, PLAZA DE ARMAS, El Periódico de Querétaro, así como diversos medios nacionales dieron a conocer que Carlos Manuel Treviño Núñez, ex secretario de Desarrollo Social del Municipio de Querétaro, publicó en su cuenta de Facebook que Ronaldinho era un “simio”. En la red social, el político de marras subió: “En serio trato de ser tolerante, pero DETESTO EL FUTBOL, y el fenómeno idiotizante que produce... Lo detesto aún más porque la gente estorba e inunda las avenidas para hacer que tarde dos horas para llegar a casa... Y todo para ver a un SIMIO...Brasileño pero simio aun. Esto es un circo ridículo”. ¿Qué le pasó a este personaje?

La raza, como causa y consecuencia del racismo

La primera noticia sobre racismo que se tiene, data del siglo XIX antes de Cristo, cuando un faraón egipcio prohibió a las personas de color negro utilizar una barca pública para cruzar el río. J. Duckitt, en su trabajo “Psychology and prejudice. A historical analysis and integrative framework” que se publica en el American Psychologist Journal, menciona que los historiadores están de acuerdo en señalar que aunque desde la antigüedad se disponen de datos confiables de discriminación por razones de color de la piel, en realidad no es hasta mediados del siglo pasado cuando el racismo se convierte en un problema sociopolítico.

Las actitudes racistas

Lamentablemente, la mayoría de nosotros no tenemos la consciencia de ser racistas, lamentablemente lo somos de manera voluntaria o involuntaria. Así lo señalan los resultados de una encuesta de la prestigiada National Opinion Research Center, en el que se llevó a cabo un estudio en 1991, que señala que el 77 por ciento de las personas consultadas señalaron lo absurdo de que existieran leyes que prohíban el matrimonio entre negros y blancos. Semejante resultado se obtuvo en España en ese mismo año, en que sólo el 11 por ciento votó por la legislación antirracista.

El racismo y la ambivalencia

A pesar del bajo porcentaje de antirracismo, el investigador Sánchez-Buezas, en su trabajo titulado “La España racista”, señala que no hay ningún lugar del mundo en donde no se practique el antirracismo, ya que la actitud racista se caracteriza por una doble dinámica: La manifiesta y la latente. Por lo que este autor considera que aquellos que se declararon no racistas, les falta sólo un empujoncito para demostrar lo contrario. Al respecto, abundan los estudios que indican la ambivalencia de estos sentimientos. Acá citamos el artículo de Weitz, titulado “Attitude, voice and behavior”, que se publica en el Journal of Personality and Social Psychology, en el que muestra que se da una correlación positiva entre una medida verbal amable y la afectuosidad mostrada por el sujeto en su tono de voz cuando su interlocutor era blanco, pero esa correlación era negativa cuando el otro era negro.

Discriminación inversa.- Acá, Datton, publica en el Journal of Social Issues el artículo “Tokenism, reverse discrimination, and egalitarianism in interracial behavior”, en el que habla de casos en los que una persona blanca trata más favorablemente a otra de color negro, que a una de su mismo color. Lo cual, partiendo de la definición más amplia del racismo, como trato diferente en base del color de la piel, se habla de un racismo regresivo.

¿Por qué somos racistas?

Es importante, y aún, interesante, saber porqué a alguien que considero que tiene la piel de otro color, hace aparecer en mí un efecto positivo o negativo, que no me hace experimentar una persona de mi propio color. Al respecto Gergen, en su libro titulado “The significance of skin colour in human relations”, nos cita resultados que muestran una tendencia a preferir el color blanco al negro, e incluso entre las personas de color negro. Psicológicamente se suele apuntar como explicación la asociación del negro con la noche, combinándose con el miedo que produce la oscuridad, la presencia de fantasmas, etcétera. Aunque, en sí, el color negro de la piel es insuficiente para justificar lo estúpido del racismo, ya que en muchos casos es suficiente que se trate de una persona judía, china, u otra, para que nazcan en las personas diferentes sentimientos, por más que se trate de personas con otro color de piel.

Narcisismo del racismo

G. W. Allport, en su libro “The nature of prejudice”, señala que a nivel psicológico el racismo parece funcionar sobre un mecanismo perceptivo de categorización que agrupa y segmenta a las personas en categorías distintas¸ y sobre otro afectivo que opera sobre el significado psicológico negativo que parece tener para la persona todo aquello que sea extraño, complementado a su vez, por el significado positivo que tiene para el individuo el poder identificarse con algún otro similar o familiar, y poder así reconocer o proyectar en él sus propios sentimientos narcisistas. Aquí interviene la cultura en la que vivimos.

Narcisismo mexicano

De alguna manera, ya sea la pertenencia a un grupo social, la identificación religiosa, la similitud física, el concepto de clase, entre otras, han sido formas humanas de hallar seguridad y alianza. Investigadores como E. Ormart, J. Brunetti y J. Vitalis señalan que: “Algún mecanismo psicológico arcaico nos impulsa fácilmente a discriminarlo, atacarlo, menospreciarlo, tal vez, eliminarlo”. Acá, hoy se suma un racismo económico, donde la raza puede ser menos importante al momento de discriminar, como el factor socioeconómico, como lo es el ingreso, los hábitos y las costumbres. Aunque aquí, encontramos diversas expresiones coloquiales que asocian palabras como “prieto” o “indio” con conceptos de inferioridad. Dichas expresiones y también la educación van formando prejuicios en los niños. Este estudio nos permite hablar de las ideas negativas preconcebidas y culturalmente aceptadas en la sociedad mexicana, que conducen a asociar la tonalidad de piel morena con algún tipo de inferioridad; en este caso los niños lo asocian con los conceptos: “malo, feo, pegar, falta de confianza”.

Experimento “Racismo en México”

En la red, específicamente en YouTube, podemos encontrar el video correspondiente a este experimento, el cual, de acuerdo con la misma grabación, fue realizado por “11.11 Cambio Social” como parte de la campaña “Racismo en México”. Cita que: “Se hizo un trabajo de investigación con niños y niñas mexicanos/as, replicando el experimento con niños/as y muñecos diseñados por Kenneth y Mammie Clark en los años treinta en EUA. En el experimento se presenta a los niños dos muñecos, uno de color café y otro blanco, a los participantes se les preguntó ‘cuál de los dos les parecía que era malo’”. La mayoría de los niños señaló que el muñeco de color café, aún sin saber porqué lo señalaron así.

No tenemos muñecos “prietos”

Al final del video del experimento se menciona que: “Por último señalamos que no pudimos conseguir un muñeco moreno con estas características en las jugueterías de la Ciudad de México. De hecho, se repintó un muñeco negro a un tono de piel un poco más claro y se le cambiaron los ojos azules por ojos de color café”. Dato curioso, al final del video aparece la leyenda: “Información, orientación y quejas (¿?), al 01800 543 0033, www.conapred,org.mx. Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación.
Mal de muchos, consuelo de…¿Treviño Núñez?

Este experimento se llevó a cabo en otros países como Chile, en donde a los niños se les preguntó sobre cuál es el muñeco “más feo”, obvio, la respuesta: El “morenito”. Igual pasó cuando se les preguntó cuál de los dos “era el malo”, en Guatemala, en República Dominicana, etcétera, etcétera.

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