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Goyeneche no ‘traía pistola’

Actualizada 21/10/2014 a las 08:14    
Don Mario,  dueño de la marisquería donde fueron detenidos Héctor Beltrán Leyva “El H” y Germán Goyeneche, habló en exclusiva con PLAZA DE ARMAS, El Periódico de Querétaro.  MARTHA FLORES

Don Mario, dueño de la marisquería donde fueron detenidos Héctor Beltrán Leyva “El H” y Germán Goyeneche, habló en exclusiva con PLAZA DE ARMAS, El Periódico de Querétaro. MARTHA FLORES


TEXTO PUBLICADO POR PLAZA DE ARMAS EL PASADO JUEVES 16 DE OCTUBRE :
SAN MIGUEL DE ALLENDE, GUANAJUATO.- Quince días después de los hechos, don Mario recuerda que aquel día también era miércoles. De pie junto a los reporteros, se acuerda que el miércoles 1 de este mes a su restaurante de mariscos nadie había llegado hasta que Héctor Beltrán Leyva y Germán Goyeneche Ortega entraron a comer. Media hora después, uno de los cuatro comensales que llegaron después se paró junto a Héctor, sacó la pistola y le dijo: “Estás detenido”, y luego se identificó: Él y los otros eran de Inteligencia de la Marina Armada de México. En tres minutos, “El H” y su acompañante fueron sacados del negocio, los subieron a una camioneta Suburban negra, y se fueron.
Don Mario es de Mazatlán, Sinaloa. Tiene 61 años de edad y desde los 16 se inició en la cocina de mariscos. En 1981 llegó a San Miguel de Allende, Guanajuato, y apenas hará unos 13 que comenzó a vender mariscos a bordo de un carrito en el centro de la ciudad, después de que participara en la apertura de grandes restaurantes de mariscos en sitios turísticos de renombre nacional, como Cancún. Pero nunca había tenido su propio negocio, hasta que abrió la actual marisquería.
Evocando los hechos, don Mario se acuerda de que “El H” le dijo después de saborear la comida: “Cocinas muy rico. No sabes el gran cliente que te acabas de ganar”.
Cerca de la presa de San Miguel hay entre el caserío una placita comercial llamada Pueblito. Es cuadrangular, con piso empedrado y con solamente dos accesos. En uno de los tres lados comerciales está el restaurante Mario's, donde uno come mariscos al estilo Mazatlán, mientras discurre la tarde.
El localito tiene un cancel de cristal, espacio para cuatro mesas, el área de servicios sanitarios, un lugar para un refrigerador grande y otro para las estufas y paredes blancas llenas de recuerdos y de algunos proverbios escritos con marcadores por los comensales que han ido, casi todos refiriéndose al exquisito sabor de los mariscos cocinados por quien, según cuenta, tenía 42 años de edad cuando fue el cocinero favorito de Elizabeth Taylor y Richard Burton, en Puerto Vallarta, Jalisco, y en otra época, de Rigo Tovar, entre otros.
Don Mario dice que desde hace tiempo quería abrir un lugar como éste, que en sus paredes tiene también algunas fotografías de playas mexicanas, Mazatlán, por supuesto, y ornatos propios de una marisquería. Usa como comanda un pequeño cuaderno de notas, como los que usan las secretarias, y es tan amable con los comensales que da la impresión de que entre él y el cliente existe una amistad de hace muchos años.
Afirma que nunca antes le había sucedido algo como en aquel miércoles 1 de este mes, y cuenta: “Eran como las dos de la tarde y no había nadie. Como a las dos y cinco llegaron Héctor (Beltrán Leyva) y Germán (Goyeneche Ortega), y se sentaron ahí, junto del refrigerador. Como a las dos y veinte llegaron cuatro personas, dos hombres y dos mujeres, y se sentaron aquí, enfrente de donde estaba Héctor, y también pidieron de comer”.
Don Mario recuerda que Goyeneche Ortega ya había ido una vez al restaurante; y que hace quince días “El H” le dijo que le habían recomendado el lugar. Le preguntó también si daba servicio a domicilio, porque pensaba organizar una carne asada en algún lugar. “Solamente cuatro días antes me avisa para hacer dos pedidos de marisco fresco”, le dijo don Mario.
-Cocinas muy rico –dijo de rato “El H”-; ¡No sabes el gran cliente que te has ganado!
Cuando eran aproximadamente las 16:40 horas, “El H” se levantó y entró al sanitario. Uno de los dos hombres que comían delante de él también se levantó, caminó detrás y se quedó en la puerta de la calle, hablando por teléfono, y regresó luego de que “El H” lo hizo.
Apenas se había sentado Héctor Beltrán Leyva cuando el mismo hombre que había estado hablando por teléfono se paró junto a él, de entre sus ropas sacó la pistola y le dijo: “Estás detenido”. En ese instante, una de las comensales que estaba sentada, alzó el brazo izquierdo y en ese instante una camioneta Suburban negra fue estacionada en la puerta del negocio y de ella bajaron “unos ocho marinos”, con sus uniformes y sus armas, y entraron al negocio. Don Mario dice que los marinos le preguntaron quién era el dueño de la marisquería y él les contestó que su mamá, quien estaba sentada en una mesita que está a la izquierda de la entrada, bastante nerviosa. Los marinos se acercaron y a la señora le dijeron que no se preocupara: “Jefa: No tardaremos mucho”.
“A nosotros nos dijeron que no tomáramos fotos ni videos. Nos quedamos junto de las estufas, solamente esperando… Pero el señor Héctor y su acompañante no traían armas, solamente sus celulares”, dice don Mario, seguro de que las pertenencias personales de los detenidos las pusieron sobre la mesa.
Dice que los vio llegar a pie y que un día después de la detención supo de oídas que cerca de la placita Pueblito había un coche blanco, abandonado, que la policía supuso era de Beltrán Leyva; el auto ya no está.
Desde entonces, hace 15 días, don Mario no ha vuelto a saber nada, su mamá recuperó el sosiego y los amigos y los clientes llegan, se sientan y disfrutan la sazón de una extensa variedad de mariscos, como los camarones gordos, ballenas, empanizados, tan exquisitos que parece alimento para reyes, y dejan pasar la tarde cuya resolana se disuelve en el mosquitero de la puerta de la entrada, desde la que se miran enfrente unos juegos infantiles y la apacible placita que desde hace medio mes se ha vuelto más famosa en el ya célebre San Miguel de Allende, Guanajuato. 

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