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REALIZA HOMILÍA POR EL DÍA DE LOS FIELES DIFUNTOS

Sólo estamos de paso en esta vida: Faustino

Afirma que estas fechas sirven para analizar el rumbo de nuestra existencia y reencaminarlo

Actualizada 02/11/2014 a las 09:50    
En la Homilía, el Obispo de Querétaro habló de cómo lo que hagamos en esta vida tendrá repercusión en el juicio final.  FRANCISCO IBARRA

En la Homilía, el Obispo de Querétaro habló de cómo lo que hagamos en esta vida tendrá repercusión en el juicio final. FRANCISCO IBARRA

En su Homilía por el Día de los Fieles Difuntos, Monseñor Faustino Armendáriz Jiménez dijo que esta fecha no es sólo para orar por nuestros muertos, también para tener presente que “estamos de paso en esta vida”.
La afirmación se inspira en el Evangelio de San Mateo, según el cual Jesús les dijo a sus discípulos que para el juicio final Dios pondrá a su izquierda a los que no son misericordiosos, y a su derecha a los que han hecho de esto una forma de vida diaria; unos irán al infierno y los otros al cielo.
Por eso, dijo el Obispo de la Diócesis de Querétaro, la celebración del Día de los Fieles Difuntos, además de ser una costumbre de siempre en todas las culturas, en el caso de los cristianos “es una oportunidad para hacer un alto en el camino y tomar conciencia de la orientación de nuestra vida”.
Dijo que las obras de comprensión “son la clave que nos hace descubrir, ver y tocar, desde hoy, el rostro vivo de Dios, apelando sin duda a su misericordia”.
Afirmó “que somos peregrinos que vamos caminando hacia un destino como ciudadanos del cielo, que no tenemos aquí morada permanente, ya que estamos de paso y destinados a una vida definitiva mucho más plena en el cielo”.
Dijo que esta celebración también nos recuerda que nuestra vida cristiana es un reto, “que un día tendrá que afrontar el momento de la muerte, compartiendo ya la muerte de Jesucristo, pero también el juicio de Dios”.
Para ilustrar más su Homilía, el Prelado recordó que el texto del Evangelio de San Mateo nos presenta el juicio que Dios crea a las naciones, “haciéndonos ver que en nuestra conducta en esta vida está nuestro futuro y salvación, de tal manera que aquellos que han mostrado misericordia a sus discípulos serán bendecidos. Es claro en la sentencia cuando dice que “la sanción es heredar el Reino de Dios o ser arrojado al fuego eterno”.
El Obispo explicó que esta parábola del juicio final nos propone que “la suerte de toda persona se decide en virtud de su capacidad de reaccionar con misericordia ante los más pobres, los que sufren hambre, sed, desamparo, enfermedad, cárcel, violencia, discriminación, los forzados a migrar”.
Y aseguró que vivir con entrañas de misericordia no es vivir con un corazón sensiblero, ni tampoco practicar, de vez en cuando, alguna obra de clemencia que tranquilice nuestra conciencia y nos permita seguir cómodamente nuestro camino egoísta y encallecido de siempre.
“Quien vive movido por la misericordia reacciona ante el sufrimiento ajeno interiorizándolo, dejándolo entrar en sus entrañas y en su corazón con todas sus consecuencias”, dijo.

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