Local
MENSAJE DE AÑO NUEVO

Reorientar nuestra vida, pide el Obispo

Monseñor Faustino Armendáriz llamó a dejarse cautivar por el amor de Dios y tener fe para refundamentar la cultura cristiana

Actualizada 30/12/2014 a las 08:37    
El Obispo llamó a los católicos a mantener la esperanza de lograr un mejor país para las nuevas generaciones.  ARON COVALIU

El Obispo llamó a los católicos a mantener la esperanza de lograr un mejor país para las nuevas generaciones. ARON COVALIU

En su mensaje con motivo del Año Nuevo, el Obispo Faustino Armendáriz Jiménez afirmó que -ante la probabilidad de que la realidad mexicana se nuble- debemos dejarnos cautivar por el amor de Dios, porque “no podemos construir la historia de nuestra ciudad y de nuestros pueblos ajenos a la historia de la salvación”.
Dirigido a los Sacerdotes y Diáconos, a los consagrados y consagradas, a los fieles laicos, “a todos los hombres y mujeres de buena voluntad de la Diócesis de Querétaro”, el mensaje del Prelado retoma salmos bíblicos y los aplica en la vida actual.
En este sentido, Monseñor Armendáriz Jiménez sostiene que numerosas son las manifestaciones del amor de Dios que nos circundan y que son signo de la Providencia Divina, sin embargo, “quizá la realidad por la que México atraviesa tienda a nublar su resplandor”.
Por eso, invita a la feligresía a que en esta ocasión de comenzar un nuevo año, “nos dejemos cautivar por este amor y seamos así testigos vivos en medio de las tinieblas, de la violencia, de la corrupción, de la injusticia, de la pobreza y del dolor”.
“No podemos construir la historia de nuestra ciudad y de nuestros pueblos ajenos a la historia de la salvación, la cual busca instaurar el Reino de Dios en cada corazón, en cada persona y en cada familia”.
El Obispo afirma que para lograr que todos los pueblos reconozcan a Jesús como el Señor, es necesario que los cristianos seamos fermento en la masa, siendo “sal de la tierra y luz del mundo (Mt 5, 13-16)”.
Pregunta ¿qué sucedería si nos tomáramos realmente en serio estas palabras? “Creo que la historia tendría otro rumbo, se forjarían entre nosotros nuevos caminos para llevar al hombre a la plenitud de la vida”.
En este contexto, Armendáriz Jiménez reitera que a nosotros nos toca hoy “refundamentar” una cultura cristiana que sea capaz de mostrar a las nuevas generaciones la única esperanza, “capaz de fundamentar la existencia y ofrecer hoy al hombre el agua viva de la fe”.
Anima a la gente a no perder la esperanza en que las cosas tienen que cambiar, en que nuestra historia debe virar y reorientar su camino hacia lo que realmente será su destino final.
Aludiendo que 2015 será el Año de la Vida Consagrada, pues esa ha sido la convocatoria que ha hecho el Papa Francisco, el Obispo asegura que entonces el año por nacer ha de ser un camino no sólo para los consagrados y consagradas de volver la mirada a Cristo y renovar así la consagración, “sino que también es una extraordinaria oportunidad de todos los hombres y mujeres para reconocer, en la vivencia de los consejos evangélicos, un camino en nuestro tiempo, de instaurar el Reino de Dios en nuestro mundo”.
Así pues, afirma Monseñor Faustino Armendáriz Jiménez que no hay lugar para la angustia frente al tiempo que pasa y no vuelve, ahora es el momento de confiar infinitamente en Dios, “de quien nos sabemos amados, por quien vivimos y a quien nuestra vida se orienta en espera de su retorno definitivo”. Y concluye su mensaje deseando un “¡Feliz Año del Señor 2015!”.

Comenta el contenido
Tu opinión nos interesa Tu opinión nos interesa

Rellena el siguiente formulario para comentar este contenido.





(*) Campo obligatorio


Twitter
Envía tu mensaje

Todos los derechos reservados. MEDIOS AQRÓPOLIS S.A. DE C.V. es la propietaria y/o licenciataria de los materiales publicados en este sitio.

De no existir previa autorización por escrito, queda expresamente prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos, particularmente en algún otro sitio de internet o medio impreso, el uso de los contenidos de este sitio es solamente personal, quedando estrictamente prohibido un uso diferente a este.