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¿El año nuevo es nuevo?

El astrónomo Sosígenes, por encargo de Julio César en el 45 a.C. año 708 de Roma, decidió realizar una reforma definitiva del calendario, olvidandóse de la Luna y ajustando la duración de los meses para que el año tuviera una duración de 365,25 días

Eugenio García Romero Actualizada 02/01/2015 a las 07:21    
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Todos esperamos con gusto el 1 de enero, o más bien el día 31 de Diciembre para festejar el Año Nuevo. Es una excelente oportunidad para los buenos deseos: como empezar a hacer ejercicio, iniciar ahora sí con la dieta, dejar de fumar, recibir ese esperado pago atrasado, estrenar un auto nuevo, en fin, pero ¿por qué Año Nuevo?
El calendario
Para iniciar, el término calendario deriva del latino calendas, empleado para denominar el día inicial de cada mes. El uso del calendario se remonta a principios del tercer milenio antes de Cristo, cuando surge el calendario egipcio, el primero de tipo solar en la historia. Los egipcios fueron además quienes introdujeron las estaciones del año, basándose en los cambios que sufría el Río Nilo. Calendas, a su vez, procede del verbo calare, llamar. El primero de mes los cobradores reclamaban los tributos y, para ello, llamaban a los ciudadanos a gritos. El libro en el que estos cobradores anotaban sus cuentas se denominaba calendarium. Las “calendas” eran los primeros días de cada mes. El “calendario” era pues el registro de las calendas para un año.
1 de enero: El inicio
El astrónomo Rafael Bachiller comenta que la decisión de comenzar el año en enero tiene su origen en la antigua Roma, en el siglo II a.C., pero durante la Edad Media el inicio del año se celebraba en la Navidad, que corresponde a la Encarnación o la Pascua. Aunque la historia de nuestro calendario, es el resultado de aproximaciones sucesivas del año civil al año astronómico que marca las estaciones.
Calendario lunar
De acuerdo con el especialista en astronomía mencionado, el día y el año actual tienen su fundamento en el movimiento de rotación de la Tierra y el de traslación en torno al sol. Por lo que el día y el año son la base de un calendario solar. Aunque, el mes es una unidad basada en el movimiento de la Luna y forma la base de los calendarios lunares. En tanto que la semana, que es una unidad intermedia muy conveniente para organizar los días de trabajo y de descanso, corresponde aproximadamente a una fase lunar.
Los romanos en el tiempo
Nuestro calendario actual, que obviamente es solar, tiene sus orígenes en el antiguo calendario romano que tenía un fundamento lunar. En la antigua Roma el año era una sucesión de 10 meses, acá tenemos a Martius, dedicado a Marte; Aprilis, del latín aperire, abrir, que se refiere a los brotes de los vegetales; Maius, por la diosa Maia; Junius, por Juno; Quintilis, que corresponde al mes quinto; Sextilis, al sexto; September, al séptimo; October, al octavo; November, al noveno, y December, al décimo. Aunque el año comenzaba el primer día de Marzo o calendas, bajo los auspicios del dios guerrero Marte, pues ésta era la fecha que marcaba el inicio de las campañas militares con la designación de los cónsules. Los meses comenzaban con la luna nueva, algo que era difícil de lograr, ya que, precisamente en esa fase la luna no es visible.
Calendario más grande o más chico
Para ese entonces, el año era mucho menor a 365 días, ya que su inicio iba cambiando de estación, lo que creaba inconvenientes en las campañas militares. Para evitar este problema, se intercalaban meses adicionales cada cierto tiempo, lo que ocasionaba un gran desorden. Los pontífices, entonces encargados del calendario además de los puentes de Roma, alargaban o acortaban los años fraudulentamente, según su conveniencia, para prolongar la magistratura de sus amigos y reducir la de otros.

Trece meses
Por lo que Numa Pompilius trató de acompasar el calendario romano a las estaciones añadiendo de manera permanente dos meses al final: Ianarius, dedicado a Jano, mes onceavo y Februarius, de februare, purificación, mes doceavo. Los dos meses añadidos por Numa Pompilius permitieron que el año pasara a tener 355 días, pero respecto con la duración de las estaciones, aún era corto, por lo que ocasionalmente se introducía un decimotercer mes, algo también propicio a manipulaciones por intereses políticos o económicos. Aunque para el año 46 a.C. la duración del calendario se encontraba desfasada unos tres meses respecto de las estaciones y seguía reinando el desorden.
Astrónomo griego
Fue el prestigiado astrónomo Sosígenes quien estaba establecido en Alejandría, por encargo de Julio César en el 45 a.C. año 708 de Roma, decidió realizar una reforma definitiva del calendario. Sosígenes se olvidó de la Luna y ajustó la duración de los meses para fijar la duración total del año en 365,25 días por término medio, es decir, unos 11 minutos más cortos que el año trópico; el de las estaciones, que dura 365,2422 días, transformando así el calendario de lunar a solar. Como resultaba conveniente que el año tuviese un número entero de días, se fijó el año ordinario en 365 días (como el de los egipcios) y para que no se acumulase la disconcordancia con las estaciones, se decidió intercalar un día extra cada cuatro años. Tiempo después el mes Quintilus se renombró Julius en honor a Julio César; el originalmente llamado Sextius cambió a agosto por Augusto; aunque, por costumbre, se mantuvieron los nombres de los meses septiembre, octubre, noviembre y diciembre.
Inicio de año en fecha religiosa
En la llamada Edad Media, diferentes pueblos de Europa tenían por costumbre celebrar el principio del año en fechas de significado religioso. Así, el año podía iniciar en la Navidad, por lo que el año comenzaba el 25 de Diciembre; si era de la Encarnación iniciaba el 25 de marzo; o el de la Pascua. En pocos estados, como el caso de Polonia desde el año de 1364, se utilizó el estilo de la Circuncisión, con lo que el año comenzaba el día 1 de enero. De tal suerte que el inicio del año el 1 de enero se hizo obligatorio en muchos estados europeos a partir del siglo XVI. En Alemania se impuso mediante un edicto hacia 1500; Carlos IX lo decretó en 1564 en Francia ingresando su funcionamiento en 1567; en España se generalizó hacia el siglo XVII, en el siglo XVIII en Cataluña, y en Inglaterra hubo que esperar hasta el año 1752.
De Juliano a Gregoriano
El calendario así diseñado, en el transcurso de los siglos, los 11 minutos de diferencia en la duración del año juliano y del trópico, generaron una diferencia muy significativa. Acá, hacia finales del siglo XVI, a pesar de la corrección introducida en el Concilio de Nicea en el año 325 d.C., el equinoccio de primavera, que es muy importante para la Iglesia, ya que determina la fecha de la Pascua, caía hacia el 11 de Marzo, es decir, 10 días antes de la fecha que la Iglesia lo había impuesto en Nicea. Esta situación llevó al Papa Gregorio XIII a realizar una importante reforma en 1582, año al que recortó 10 días. En el calendario resultante, denominado gregoriano, vigente hasta hoy, el año tiene una duración media de 365,2425 días. Pero aún contiene diferencias significativas respecto del año astronómico, el año gregoriano dura 26 segundos más que el trópico y aún conserva numerosas curiosidades y elementos peculiares. Por ejemplo, sigue conteniendo años bisiestos, aunque se suprimieron los años seculares de entre tales bisiestos, salvo aquellos que son divisibles por 400.
Formas curiosas de esperar al Año Nuevo
En México se espera el Año Nuevo con las 12 uvas, las cuales se deben de comer antes de que terminen las 12 campanadas que despiden al año viejo, una por cada deseo para el Año Nuevo. Usar ropa interior como pantaletas rojas o rosas traerá amor y pasión; las amarillas, para atraer el dinero, o azul para gozar de buena salud. Si desea tener suerte, comience el año con ropa interior nueva. En Rusia se anota un deseo en un pedazo de papel, lo quemas, lo pones dentro de una copa de champaña, y la bebes antes de las 12:01. En Brasil se debe saltar siete olas en el mar, para buena suerte en cada uno de los días de la semana. En Estonia la tradición manda comer siete veces en Fin de Año, se supone que cada comida te da fuerzas renovadas para empezar el Año Nuevo.
Feliz y próspero Año Nuevo
Disfrútelo como más le guste, pero disfrute la celebración y la esperanza de un año más de vida. Desde esta trinchera un servidor agradece a sus lectores, a la familia Venegas Ramírez y a todos sus armeros poder compartir esta aventura en la que cumplimos un año más en el importante y sagrado compromiso con la sociedad queretana: transmitir la cultura escrita.
Que Dios les bendiga a todos y que tengan un excelente 2015.

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