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Ciencia Forense

Detección de residuos de disparo

El empleo de nuevos métodos técnico-científicos permite establecer quien accionó un arma de fuego

Eugenio García Romero 29/01/2015 a las 06:00    
.  AGENCIAS

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A través del tiempo, uno de los objetivos de la Ciencia Forense es determinar quién fue el autor de un hecho delictivo en el que se empleó un arma de fuego. La detección de residuos de disparo constituye la premisa mundialmente empleada en la vinculación del o los autores de un hecho punible. Las técnicas criminalísticas empleadas han ido evolucionando a través del empleo de nuevas métodos técnico-científicos, que permitan establecer quien o quienes accionaron un arma de fuego.
Armas de fuego
Al producirse un disparo se genera una nube de gases en torno al orificio de desfogue de las armas de fuego, la cual contiene residuos de pólvora, restos metálicos y del fulminante. Estos residuos se alojan en las regiones más cercanas, como lo son las ropas o el cuerpo, por lo que resulta necesario hacer el análisis sobre estos restos para establecer la relación del hecho con su autor, así como el arma utilizada.
Antecedentes
La primera prueba se realizó en el año de 1914 por Gonzalo Iturrioz y Font, utilizando el reactivo de Guttman que contiene difenilamina sulfúrica, dándose cuenta de que al contacto de este reactivo con la pólvora no quemada se producían máculas de coloración azul. Lo cual en el año de 1983, fue demostrado por J. V. Cervantes en su libro “La química analítica en la investigación del delito”.
Prueba de las parafina
En México, en el año de 1922, Teodoro González Medina, introduce la misma prueba, la cual en Estados Unidos es conocida como test de González; esta prueba consistía en derretir parafina y aplicarla sobre la mano, en forma de guante, la parafina, al estar caliente, abre los poros fijándose en la cera los nitro derivados no combustionados se fijen a esta, se retira la parafina y se coloca difenilamina en medio sulfúrico y detectar la presencia de pólvora no quemada. Este método no prosperó ya que carece de especificidad, ya que reacciona con otros tipos de sustancias nitradas.
Rodizonato de sodio
En 1954 el químico austriaco Fritz Feigl crea la técnica “Rodizonato de sodio”, no para la detección de pólvora, sino hacia la detección de los restos de bario encontrados en el fulminante del cartucho del arma de fuego, así como del plomo de la bala que quedaban sobre las manos del presunto agresor. Esta prueba también se basaba en la colorimetría, ya que el rodizonato de sodio, reacciona produciéndose un punto de coloración oscura con un borde rojo y marrón al momento de reaccionar con el bario. Esta prueba fue suspendida, ya que en el caso de las balas conocidas como full metal jacket, o encamisadas, el plomo no se encuentra expuesto y dependiendo del impacto en el blanco, el encamisado se mantiene, dejando sin exposición al plomo, lo que puede ocasionar negativos falsos.
Prueba de Harrison
En el año de 1959 fue creada la prueba denominada Harrison-Gilroy, también basada en la colorimetría, acá se hace la detección mediante reacción química de bario y plomo a través del empleo de rodizonato de sodio y del antimonio a través del trifenil-arsonio. En la realización de esta prueba, se aplica con un algodón humedecido con ácido clorhídrico sobre la mano del presunto.
Fotografía infrarroja
El empleo de fotografía infrarroja y ultravioleta también han sido empleadas como herramienta forense en la detección de residuos de pólvora. Acá se utiliza una cámara fotográfica con filtros ópticos que mediante bloqueo de radiación infrarroja y ciertas longitudes de luz visible, permiten observar partículas de pólvora no quemada, sobre todo en la ropa.
Activación de neutrones.
Esta técnica se aplica a partir del año 1990, se enfoca en la detección del bario y el antimonio, aunque no detecta el plomo, por lo que se debe complementar con la técnica de espectrometría de absorción atómica sin llamas, la cual implica un despliegue logístico impresionante, muy complejo, costoso y de un reactor nuclear. La U. S. Atommic Energy Comission, señala que su aplicación consiste en que la muestra debe ser expuesta a un flujo de electrones térmicos que provienen de un reactor nuclear, lo cual permite la visualización del bario y el antimonio.
Espectrometría de absorción atómica sin llamas
J. Vincent, en su libro “Heridas por arma de fuego”, menciona que en la espectroscopía de absorción atómica, la técnica se basa en la medición de concentraciones específicas de un determinado elemento en una mezcla, permitiendo la identificación de una gran cantidad de ellos. La muestra comúnmente se introduce en una matriz líquida y mediante un nebulizador se produce una niebla de la muestra, en la cual se determina el analito, que corresponde a alguno de los elementos a analizar. Esta técnica presenta una alta sensibilidad en la detección de elementos pesados como los son el plomo, el bario y el antimonio.
Espectroscopía de Emisión Atómica Acoplada a Plasma Inductivamente
A partir de la mitad de la década de los años ochenta, el FBI ha empleado esta técnica también conocida como ICP-OES, la cual presenta varias ventajas, como lo es su alta sensibilidad analítica que no presenta interferencias espectrales ni químicas, lo que le da un excelente empleo en análisis cuantitativos forenses.
Microscopía electrónica y rayos X
En esta técnica llamada microscopía electrónica mediante onda energética de rayos X, posee una limitante, ya que no utiliza luz visible para la observación de la muestra, lo hace sobre los electrones, aunque esto permite una observación de la muestra de hasta mil veces su tamaño. Acá el perito deberá considerar tres aspectos para emitir una conclusión positiva en el informe pericial: 1) composición química de las partículas; 2) tamaño de las partículas; y, 3) morfología de las partículas.

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