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INgeniería Humana

Dragon Mart Cancún

El segundo proyecto de China más grande del mundo afectaría irreparablemente a los ecosistemas, además que acabaría la actividad turística en toda el área

Eugenio García Romero 01/02/2015 a las 06:00    
.  AGENCIAS

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Algo incomprensible es el porqué un desarrollo, de cualquier naturaleza, se planifica para construirse con base en algún atractivo natural, que curiosamente, representa un importante recurso del patrimonio natural de nuestro país. Trayendo en consecuencia la alteración, precisamente, del atractivo natural que originalmente atrajo la voracidad desmedida de inversionistas sin conciencia conservacionistas. La bronca se agudiza cuando los inversionistas tienen en mente construir, destruyendo uno de los más importantes y vulnerables ecosistemas, para muestra un botón: Puerto Morelos en Cancún.
Ubiquémonos
Puerto Morelos es un pueblo turístico-pesquero que alberga el “Parque Nacional Arrecife de Puerto Morelos”. Es un lugar completamente incompatible con proyectos de gran envergadura, por sus grandes extensiones de arrecife y manglar de gran fragilidad ecológica, amén de ser una reserva natural de aves, que además pertenece a la Red Mundial de Reservas de Biosfera de la UNESCO. Las principales actividades económicas del lugar son la pesca, el buceo con snorquel en el arrecife y el turismo ecológico.
La amenaza china
Como si fuera poca la invasión de tantas “chinaderas”, se presentaba una gran amenaza para el equilibrio ecológico del Municipio Benito Juárez, en el estado de Quintana Roo. La organización Voces Unidas de Morelos denuncia que fuera de toda norma urbana y ecológica del Municipio Benito Juárez y sin permiso de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), desde hace meses inició la deforestación de las 192 hectáreas de selvas en la cercanía de Puerto Morelos, en el norte del estado de Quintana Roo. En esta área, la ley limita el uso de suelo a áreas naturales, turísticas y mineras, con mínima construcción de vivienda, dos, tres y máximo cuatro viviendas por hectárea.
Dragon Mart
Dragon Mart Cancún es un megaproyecto que pretende construir el más grande centro de negocios y cooperación de China en América Latina. Planean desarrollar 192 hectáreas, invirtiendo 200 millones de dólares. Hablamos de un conjunto comercial de estilo oriental con pabellones mercantiles sobre una extensión de 120 mil metros cuadrados, naves industriales, 3 mil locales y bodegas, además de una zona inmobiliaria de 60 hectáreas con mil 250 casas y conjuntos habitacionales, que darían cobijo a entre 2 mil 500 y 3 mil familias que vendrían de China a trabajar en el lugar.
Megaproyecto: Megadaño ecológico
Este megaproyecto chino-mexicano obtuvo el 6 de septiembre de 2013 la autorización de la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), que promovió ante el Instituto de Impacto y Riesgo Ambiental del Estado de Quintana Roo (INIRA) el pasado 31 de julio del mismo año de manera irregular, ya que este Instituto negó la consulta pública obstruyendo así el derecho a la información y a la consulta ciudadana. Dragon Mart es el segundo proyecto de China más grande del mundo después de Dubai, con una inversión inicial de aproximadamente 200 millones de dólares que contempla la creación del Centro de Distribución de Productos Chinos, (MDCCC por sus siglas en inglés), que se encargará de movilizar mercancía china por todo Latinoamérica.
Bomba de tiempo
La amenaza del proyecto Dragon Mart Cancún para esta comunidad es inminente, pues tan solo para abastecer al emporio chino, tendrían que entrar por su pequeño puerto unos 140 contenedores por día, en su primera etapa, pero se espera que en tres años, en plena operación, lleguen a entrar más de 400 contenedores por jornada. Esto, sin tomar en cuenta que para movilizar por tierra toda esa mercancía habría que convertir a Puerto Morelos en un colosal estacionamiento de tráileres, de áreas de carga y descarga con grúas, con lo que habría una afectación irreparable a sus frágiles y muy importantes ecosistemas y acabaría la actividad turística en toda el área. Por otra parte, para facilitar la llegada de las embarcaciones, sin duda tendrían que dragar el fondo marino aledaño al Parque Nacional, y que forma parte del Sistema Arrecifal Mesoamericano, para cuya conservación y protección México suscribió un tratado internacional hace más de una década.
Masacre económica
Aunado a los severos impactos ecológicos, permitir la construcción del Dragón Mart en Quintana Roo traería consecuencias económicas desastrosas para la industria nacional, pues sería como “darle el tiro de gracia” a las ya de por sí afectadas industrias mexicanas por la invasión de productos chinos a nuestros mercados. El proyecto planea abrir la oportunidad a más de 3 mil 500 empresarios chinos para ofrecer sus productos en toda esta región sin intermediarios, lo que supone por un lado una competencia desleal con las empresas nacionales y regionales, y por el otro una preferencia laboral de mano de obra china sobre los trabajadores mexicanos. Bien sabemos que México no puede competir con China por diferencias en costos energéticos, de materias primas, de mano de obra, de impuestos y muchas otras variables. A nivel nacional, la apertura de productos chinos ya ha provocado serios impactos en la industria del calzado y podría provocar la pérdida de 35 mil empleos y el cierre de alrededor de 200 empresas mexicanas.
Sin competencia
La industria nacional no tiene la capacidad productiva para competir con la producción china: mientras México produce al año alrededor de 240 millones de pares de calzado, China tiene una producción anual de 16 mil millones de pares, aunque, la mayoría de mala calidad. Otras industrias que se verán seriamente afectadas serán la del juguete, que actualmente importa entre 35 por ciento y 65 por ciento de sus artículos, y la textil, ya que las prendas de origen chino se comercializan a costos bajos y son de menor calidad. La industria del vestido está integrada por 20 mil empresas, que representan el 10 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) Manufacturero de México, y 90 por ciento de ellas corresponde a pequeñas y medianas empresas que generan de manera directa e indirecta alrededor de un millón de empleos, cifra que se verá seriamente afectada con la reducción arancelaria e introducción masiva de productos de origen chino. En conclusión, el número de empleos que el proyecto “Dragon Mart Cancún” ofrece crear localmente, no justifica las implicaciones de las posibles pérdidas de empleos a nivel nacional.
Desastre social
A diferencia de la industria del turismo, en la que los mexicanos tienen acceso a un abanico de posibilidades laborales en todos los niveles, el centro de distribución estratégica “Dragón Mart Cancún” ofrecería a mexicanos solo los empleos de menos ingresos, como intendencia, empleados de locales, etc., mientras que los extranjeros chinos tendrían acceso a todos los beneficios de inversión económica e incluso de vivienda, se planea un desarrollo inmobiliario para ofrecer vivienda a las familias de los más de 3 mil 500 chinos que migrarían a la región, beneficios a los que de ninguna manera los mexicanos tendrían acceso.
Cada vez que el gobierno y los grandes consorcios chinos establecen un “megaproyecto deslumbrante y prometedor” en algún país, como sucedió en Perú, Argentina, Dubai, Kazajstán y Birmania, deja una nefasta huella social en la comunidad local. Esta no recibe nunca los beneficios económicos de dichos proyectos, sus recursos naturales son depredados y se crean cinturones de pobreza que se incrementan junto con la corrupción, la violencia y la desigualdad social.
No es por racismo
Desde el punto de vista cultural, un proyecto como el Dragon Mart tendrá seguramente un impacto negativo en la población local, cambiando de manera irreversible la idiosincrasia y el ambiente cultural del lugar. Sin ánimo de menospreciar a ninguna nacionalidad extranjera, el hecho de que se “importen” miles de familias de China va a alterar completamente la dinámica social y cultural de las comunidades aledañas, además de amenazar la identidad cultural y los atractivos turísticos del área.
Ilegalidad
El proyecto Dragon Mart se contrapone a las disposiciones establecidas en:
1.- La Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente.
2.- Las normas oficiales NOM-059-SEMARNAT-2001 y NOM-022-SEMARNAT-2003.
3.- El Programa de Manejo del Parque Nacional Arrecife de Puerto Morelos.
4.- El Programa de Ordenamiento Ecológico Local del Municipio de Benito Juárez, Quintana Roo, México.
5.- El Programa de Ordenamiento Ecológico Territorial Cancún-Tulum.
6.- El Reglamento de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente en materia de evaluación de impacto ambiental.
7.- La Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable.
¿Quién o quiénes dieron la autorización?
Siendo el Lic. Paul Carrillo de Cáceres el actual presidente municipal del municipio Benito Juárez, en el fatídico mes de agosto de 2013, el Gobierno Municipal confirmó que surtió sus efectos la notificación practicada en las oficinas de la Dirección General de Asuntos Jurídicos respecto a la sentencia definitiva dictada por la Sala Constitucional y Administrativa del Tribunal Superior de Justicia de Quintana Roo en el del juicio SCA/A/109/2013, y promovida por la persona moral denominada “Real Estate Dragon Mart Cancún, S.A. de C.V.”. En la sentencia, la Sala resolvió declarar la configuración de la resolución Afirmativa Ficta, y en consecuencia condenó a la autoridad de Desarrollo Urbano del Municipio de Benito Juárez, a resolver en sentido afirmativo la solicitud de licencia de construcción del proyecto denominado “Construcción y Operación Del Centro Comercial Dragon Mart Cancún y Obras Asociadas”. ¿Whaaaat?
Nombres
En diciembre del 2012, sabíamos de empresas provenientes de Brasil, Canadá, Venezuela, Panamá, República Dominicana, Corea, Japón y Vietnam, Juan Carlos López Rodríguez, socio y director general de Dragon Mart, anunció que en ese entonces ya se estaba negociando un acuerdo con la Concamin, en el que Dragon Mart “se comprometería” a no incursionar en la venta de calzado y confección de textiles, por tratarse de sectores altamente sensibles para los intereses de la industria nacional.
¿Colorín colorado?
La Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente clausuró la mañana del pasado lunes 26 de enero, las obras del proyecto Dragon Mart Cancún, ya que la empresa incumplió con el pago de la multa por más de 22 millones de pesos y con las reparaciones impuestas por la autoridad ambiental por la deforestación de 149 hectáreas. En conferencia ante los medios de comunicación, Guillermo Haro, titular de la Profepa, expuso que los inversionistas nunca presentaron el permiso de impacto ambiental ni de cambio de uso de suelo, violaron las leyes General del Equilibrio Ecológico y Protección al Medio Ambiente y la Forestal.
¡Gulp! ¿Y si los chinos han pagado la multa y reparado la deforestación?... Se los dejo de tarea.

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