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NARCOTRÁFICO

BUSCA POVEDA SU LIBERACIÓN EN EU

Dueño del rancho Los Caballos que alberga hoy instalaciones de la PGR en San Juan, el narco colombiano negocia su libertad

AMÍLCAR SALAZAR 09/11/2015 a las 06:19    
POVEDA

Colombiano: Harold Mauricio Poveda-Ortega, alias El Conejo, presunto narcotraficante colombiano detenido durante el calderonismo en Querétaro, podría salir libre si logra acuerdo con EU. ESPECIAL


Twitter:@amilcarsalazaar
Harold Mauricio Poveda-Ortega, alias El Conejo, presunto narcotraficante colombiano que en octubre de 2008 impactó al municipio de San Juan del Río, Querétaro, al descubrirse que había convertido un rancho de la Ex Hacienda Galindo en una fortaleza con helipuerto y zoológico privado, inspirada en los que tenía en Colombia el legendario capo Pablo Escobar, podría dejar pronto la celda que ocupa en Estados Unidos, país al que fue extraditado en febrero de 2012.
Acusado en octubre de 2008 por la administración del Expresidente Felipe Calderón de ser “el principal importador de cocaína para el Cártel de los Beltrán Leyva”, con supuesta capacidad para “transportar 150 toneladas de droga utilizando lanchas rápidas y submarinos”, “El Conejo” negocia actualmente con fiscales de Nueva York la posibilidad de declararse culpable del delito de “lavado de dinero”, con el fin de obtener del juez I. Leo Glasser, quien lleva su caso, una sentencia “benévola”; idealmente para él, de 5 años de prisión.
De acuerdo con informes obtenidos por PLAZA DE ARMAS, Poveda Ortega apoya su esperanza en las gestiones que ha venido realizando su abogado, el sagaz cubano estadounidense Rubén Oliva, famoso no solo por defender a muchos jefes del crimen organizado, sino por ser especialista en conseguir los llamados “pactos milagrosos” entre clientes y fiscales, así como en negociar intercambios de “información sensible” con el FBI o la DEA.
Sentencia de 5 años para cómplice
La confianza de “El Conejo” para lograr una condena de 5 años se fortaleció este 23 de septiembre, cuando el primero de sus cuatro presuntos cómplices presos, el también colombiano Tito Miller Parra Isaza, fue sentenciado a dicho periodo de encarcelamiento, dictaminado por el juez Ed Kinkeade, del Distrito Norte de Texas.
Meses antes de escuchar el fallo de la Corte, Parra Isaza juró sobre la Biblia ser inocente del delito grave de narcotráfico, pero ser culpable y estar “muy arrepentido” de cometer el delito de menor penalidad: “lavado de dinero”.
Del total de su condena por 63 meses, el juez todavía ofreció a Parra Isaza descontarle una parte de los 67 que lleva preso, de modo que su penalización está prácticamente cubierta. Una meta que también anhelan alcanzar otros dos socios de “El Conejo”: Roberto Angulo-Isaza y Horley Rengifo Pareja, quienes ya han manifestado su respectivo “arrepentimiento.”
Cabe recordar que entre las 10 personas implicadas en el caso “USA vs. Poveda-Ortega et al” estaba el mexicano Joaquín Senderos, quien en marzo de 2012 amaneció muerto dentro de su celda del Reclusorio Norte de la Ciudad de México.
La importancia del abogado
Dueño de un elegante bufete de las afueras de Miami, el abogado de “El Conejo” presume tener entre sus clientes al narcotraficante Daniel “El Loco” Barrera, acusado de comprar cocaína a la guerrilla colombiana para revenderla a las autodefensas; Aldemar Villota, último cabecilla del Cártel de Cali y enlace de “Los Zetas” mexicanos; y Evaristo Linares, gran surtidor de enervantes para el Cártel de Sinaloa.
Como “casos de éxito” de su bufete (en realidad producto de pactos con los fiscales), Oliva cita los casos del narcotraficante aliado de las FARC, Gilberto Garavito, para quien obtuvo en 2014 una disminución de su sentencia por 168 meses; así como el del “barón” haitiano de la cocaína, Beaudouin Ketant, a quien en abril de este año rebajó su estadía en prisión en un 50 por ciento; esto último, a cambio de datos que comprometieron en un escándalo al Expresidente de su país, Jean Bertrand Aristide.
Los honorarios de Oliva suelen ser tan elevados como el de un embarque típico de droga: un millón 400 mil dólares fue, por ejemplo, el monto de la cotización enviada por este penalista a otro de sus clientes, el temible Jairo Orellana, (a) El Pelón, quien se destacó ejerciendo la práctica del “tumbe” de cargamentos a otras bandas.

La Muralla, leyenda “negra” de Galindo
“La Muralla tendrá una historia negra, pero siempre dio trabajo al pueblo”, dice Laura, quien atiende una tiendita de la comunidad de San Miguel Galindo, donde se encuentra el exnarco-rancho La Muralla, mismo que, tras ser incautado en diciembre de 2008 por la autoridad, ahora aloja el flamante Instituto de Formación Profesional de la Procuraduría General de la República (PGR).
La joven madre de familia comentó a PLAZA DE ARMAS que dicha escuela de la PGR no brinda a la comunidad ninguna oferta de empleo, a excepción de una veintena de puestos de limpieza y de jardinería que subroga un contratista que trabaja para esa instancia. Ningún paralelismo con las casi 300 personas que, según cuenta, llegaron a trabajar ahí cuando operó como hacienda ganadera y de crianza de caballos, o bien cuando estuvo el citado zoológico para “especies raras” del extraditado narco Poveda Ortega.
El último dueño de La Muralla fue el decano de los rejoneadores del país, Hugo Olvera Villafaña, mejor conocido en los ruedos como “Juan Cañedo”, un personaje que con anterioridad a su trayectoria como ganadero y criador de caballos lusitanos, tuvo un obscuro pasado como agente policial y como exconvicto. Pero “Cañedo” falleció en Santiago de Querétaro en julio de 2010, sin explicar de manera pública cómo fue que cedió o arrendó su propiedad al narco colombiano.
Entre pobreza y pistas de avioneta
La Muralla recobró actualidad mediática el pasado mes de septiembre, cuando la PGR informó que en la población contigua de Senegal de Palomas se improvisó la pista de avionetas por la que tomó vuelo el fugado capo Joaquín “El Chapo” Guzmán; aun cuando días después la autoridad rectificó, comunicando que el despegue se habría dado 15 kilómetros arriba, en San Clemente, municipio de Pedro Escobedo.
Pero ni los hechos policiales o los muchos cambios de dueño que ha tenido Galindo en su historia modifican substancialmente la precaria realidad económica que sufre este y otros poblados vecinos que forman parte del industrialmente boyante Querétaro.
De acuerdo con datos recientes de la Sedesol y del Coneval, no disponen de lavadora, refrigerador o drenaje más de la mitad de las viviendas de San José y San Miguel Galindo, Arcila, Vaquerías y Senegal de Palomas, entre otras que figuran entre las localidades con mayor rezago social de la entidad.
Siempre peón de hacienda
A sus 80 años, don Viviano Sánchez resume rápidamente su vida dentro de la población de San José Galindo:
“Estaba yo pequeño y veía yo pasar los ricos, a caballo. Me hincaba yo de rodillas, señor. Y luego alguno de ellos me llamaba y me decía: ten. Pero me daba cinco centavos. Por eso el rico tenía bastante dinero, pero ahora está pasando lo mismo”.
Viviano inició su vida laboral a los 6 años, trabajando como peón, y 74 años después seguiría siéndolo, salvo que ahora se interpone la salud y su familia. No se considera “un resentido”, porque “soy católico devoto”, apunta, pero nunca olvida su condición social inamovible.

 

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