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ANTONIO LÓPEZ/EL SASTRE DE LOS TOREROS/ENTREVISTA EXCLUSIVA

Es política la lucha contra la fiesta

Defiende la tauromaquia Antonio López Fuentes, director de la Casa Fermín, en donde se elaboran los ternos de los matadores más famosos del mundo desde 1963

Actualizada 07/02/2016 a las 09:29    
Elegante. Antonio López Fuentes posa para PLAZA DE ARMAS en el Zócalo capitalino.  AVG

Elegante. Antonio López Fuentes posa para PLAZA DE ARMAS en el Zócalo capitalino. AVG

Como si partiera plaza, de traje oscuro de raya de gis, corbata grana y camisa azul rey, camina por El Zócalo el mejor sastre de toreros del mundo, Don Antonio López Fuentes, y ahí, frente a la Catedral y el Palacio Nacional, en el mismísimo corazón de la Ciudad de México, suelta sin más: lo que pasa es que el toro siempre tiene 4 años y el matador 1 más. Con todo, jura que José Tomás -su amigo- no se retirará nunca y que la fiesta continuará a pesar de los movimientos políticos en su contra.
Dueño de la Casa Fermín de Madrid, el maestro viene por primera vez a la capital “azteca” invitado por el “Príncipe de Galapagar”, a quien le ha hecho cada uno de sus trajes, desde el primero hasta el palo de rosa y oro de su más reciente corrida.
Y no solo a él.
Los ha vestido a todos en su casa de Aduana 27, a partir de 1963, desde Luis Miguel Dominguín, “que te arrancaba el aire”, pasando por Ordoñez, Palomo Linares, “Paquirri”, Paco Camino, Manzanares, Manolo Martínez, Eloy Cavazos, “El Zotoluco”, Saldívar, “El Payo”, los Espinoza, Castella, Talavante y Morante de la Puebla, hasta José Tomás, que le dice “vísteme como quieras”.
Bien sabe Don Antonio y lo comparte: la primera lidia de los valientes no es con el toro ni el público, sino con el sastre, esa especie de confesor e intérprete capaz de hacerle otra piel para salir al ruedo a rifársela, cada tarde, en busca del triunfo.
Con el matador, revela, se crea una relación entrañable porque mientras le tomas medidas te va contando sus miedos, sus temores y sus grandezas. Y el sastre, con su paleta de 48 colores, debe buscar el más apropiado a cada matador, a su tez y personalidad.
Lo explica así: mi color siempre va con relación a la piel del matador. Entonces, para mí, dependiendo en lo que veo en el torero, pienso que si es valiente lo voy a vestir de rojo, si es espiritual para mí son los lilas, morados, los púrpuras. Entonces yo tengo que ver al cliente, cómo lo percibo o lo siento. Muchas veces no los ves, pero sí los sientes.
Por eso, tal vez contagiado de la superstición de los toreros, no quiere hablar del terno de esta tarde (31 de enero), hecho para la cita de José Tomás en la Plaza México: “Según salga y oro”, responde y suelta la carcajada.
“Como salga y oro” remacha.
Vino López por Tomás, venciendo el miedo a las 12 horas de avión y al picante.
Y está aquí, en El Zócalo, partiendo plaza con PLAZA DE ARMAS en una entrevista gestionada por nuestra amiga Carmen de Ochoa, su sobrina.
Va de cuento.
Confesor de Toreros
PLAZA DE ARMAS: Se dice que José es extrarrestre, provoca el reportero.
ANTONIO LÓPEZ FUENTES: Bueno, yo sé que es humano, lo conozco perfectamente en todo lo que un humano a otro puede conocerle, para mí no es extraterrestre, lo que pasa es que piensa de distinta manera que la mayoría, entonces ya es diferente.
PDA: ¿Usted desde cuándo empezó a vestir a José Tomás?
ALF: Pues José Tomás debía de tener aproximadamente unos 15 años, o sea, el primer vestido que se hizo, que se lo hizo el abuelo, le hizo un vestido o le armó un vestido, algo así, y a partir de ahí todos los vestidos se los hizo en la casa.
PDA: Incluido ese verde con el que actuó hace un par de años en Querétaro, en Juriquilla.
ALF: Sí, todos, todos. Desde que tomó la alternativa se lo trajo el padre, o sea se han hecho todos, ha sido uno de los toreros más fieles a la casa.
PDA: ¿Recuerda la primera vez que lo vio?
ALF: Sí, perfectamente, porque fui yo el que lo atendí, no era el más importante porque la casa era de mi hermano y le atendió él, pero yo estaba, digamos, apuntando las medidas.
PDA: ¿Y qué le pareció, qué impresión le dio este joven torero?
ALF: Pues en ese momento la impresión que me dio fue uno más, con ciertos detalles, pero no podía haber dicho yo lo que iba a ser. Yo con José Tomás he tenido gran cercanía… Para mí los clientes no son clientes, llegan a ser amigos, pensemos de que un torero es algo más entrañable puesto de que tomas muchas medidas, te cuentan a veces sus miedos, sus temores o sus grandezas, entonces se empieza a entablar una cierta relación. Con José Tomás hemos tenido nuestras dificultades en entendernos, porque yo no intento sobresalir del matador, pero si quiero darle lo que él se merece, entonces siempre busco el color que verdaderamente puede realzar, no darles el valor, pero sí realzar a la vista del público, es mi deber, es mi obligación, y entonces en eso algunas veces chocábamos, ahora no, ahora me dice “vísteme lo que quieras”.
PDA: ¿Y la tarde de hoy, de qué color pinta, de qué color va a ir el torero?
ALF: Va a salir de… según salga y oro…
PDA: ¿Cómo?
ALF: Según salga y oro.
PDA: Tiene algunas alternativas supongo, esto se va a publicar hasta después.
ALF: No, alternativa no. Está hecho única y exclusivamente para ese momento, tanto el vestido como el capote. Es muy importante no solamente el capote de lo que va a ser, puesto creo es importante para México, pero yo creo que no depende de mí el desvelar la incógnita.
Dominguín arrancaba el aire
PDA: A ver, de Dominguín a José Tomás, que hemos leído que usted ha dicho en algún momento que Dominguín ha sido, pues el más difícil, el que más le ha impresionado.
ALF: Dominguín me impresionaba porque a lo mejor yo tenía 15 años y Dominguín ya era una figura. Aparte Dominguín tenía una cosa completamente distinta, era de decir ¿dónde estoy?, y se acaba todo el mundo, o sea casi arrodillarse porque te arrancaba el aire. Entonces Dominguín era otro tipo de torero, ¿dónde está la pureza de uno y de otro? Yo creo que fue el momento lo que indicó a Luis Miguel y lo que es hoy José Tomás.
PDA: ¿Y entre Dominguín y José Tomas, que es hoy la principal figura del toreo en el mundo? Usted ha visto a Camino, a Palomo, a “El Capea” y, bueno, algunos mexicanos, supongo que a Manolo Martínez, hasta “El Payo” que es de lo nuevo?
ALF: A todos, a Saldívar, he tenido a los Espinoza. Es que en la casa son 60 años dedicados al mundo del toro, entonces se conocen muchas historias, hay muchos que no llegan, hay muchos que quieren, pero esto es difícil.
PDA: ¿Usted qué colores prefiere Don Antonio?
ALF: Me gustan todos los colores, lo que pasa es que hay colores que son más toreros. Son 48 colores, no siempre han sido los 48, lo que pasa es que siempre va pidiendo uno que se repita y pues te sale otro y entonces ya tienes uno más.
PDA: Háblenos del color del triunfo. Usted dijo alguna vez que el color del triunfo de un torero hace que se ponga de moda entre los demás y empiecen a pedir el mismo color del que fue el del triunfo.
ALF: Bueno, tenemos que pensar digamos cuando uno triunfa, los que vienen detrás se fijan en eso, en el triunfo, y piensan que es el color el que verdaderamente les ha dado el triunfo, el triunfo les da su valor y sobre todo su confianza en sí mismo, o sea eso no se juega jamás, un color, la confianza interior es eso.
PDA: Usted ha dicho de la importancia que ha tomado el torero porque siempre se habló del toro como la figura en el ruedo, ya sabemos que son dos, pero ahora tiene una relevancia singular el torero.
ALF: Bueno, lo lógico es porque están viviendo en un mundo humano y lo más importante es el humano que el toro, pienso yo, aunque no hay que olvidar que la especie taurina en el toro es tan importante, tan grande, que hace precisamente al toro, esto como en el matrimonio, tanto hace el marido a la mujer como la mujer al marido.
PDA: Dicen que un torero debe no solamente serlo sino parecerlo. Ustedes en la Casa Fermín contribuyen a que verdaderamente lo parezcan.
ALF: Bueno, ahora mismo hay unos grandes problemas porque el torero de hoy no es torero en la calle, o sea antes un torero era en la calle desde que se levantaba, entonces ahora mismo por la moda, enseguida se ponen la gorra, se ponen unas zapatillas de deporte, un chándal y entonces a mí no me parece que eso es un torero. O sea un torero es cuando salía a la calle se le veía como un torero porque iba ceñido, con los zapatos limpios, como iba con una camisa, con esos portes, esa elegancia que tenía el torero, hoy se ha mezclado demasiado con la sociedad, no sé si es bueno o es malo, yo creo que no es bueno porque la sociedad ha dejado de darle importancia al torero.
José Tomás, entrañable
PDA: ¿Cómo es su trato entre usted y José Tomás, qué nos puede compartir?
ALF: Para mí José Tomás es una persona entrañable, o sea es una persona que me ha demostrado amistad. No todo se demuestra, él me ha demostrado, él desde que venía a México me decía, vente unos días, olvídate de todo, déjalo todo, te vienes y ya está, se acabó, entonces él quería que yo hubiese ido a Aguascalientes, incluso a las reses cuando…
PDA: Lo de Navegante…
ALF: Claro, afortunadamente no fui porque lo pasé fatal. Y es que el problema nuestro, de los sastres, es que no vemos al cliente, vemos al amigo, ¿por qué? Porque es parte nuestra. Los vemos desde pequeños, los vemos crecer, crecemos con ellos, entonces es demasiado. Como de lo que estábamos hablando era de José Tomás, su personalidad, es un muchacho un poco introvertido, no sé si es tímido o no es tímido, lo que sí hace es mutis en seguida, lo que no le gusta o le incomoda se retira y punto, eso es su verdadera simpleza ante la vida, aquello que no está a gusto pues para qué aguantarlo, y para qué aguantar impertinencias de algunas personas, porque las personas algunas veces somos impertinentes porque al ser una persona relevante pues hacemos preguntas que no vienen al tema.
PDA: En Querétaro se le conoce muy bien a José Tomás porque de hecho en sus inicios estuvo ahí con Teófilo Gómez, estuvo con Luis Felipe Ordaz, estuvo ahí haciéndose y, bueno, no hay que olvidar que hace poco más de 20 años tomó la alternativa en esta plaza, La México, en la que hoy va a presentarse.
ALF: Sí, esta placita de tientas, que dicen que es de tientas ¿no?
PDA: Sí, y ahora dicen que para la corrida de hoy (31 de enero), que tiene una gran trascendencia, y por eso en el caso de usted y a otros amigos los ha hecho venir, porque quiere que estén con él este día.
ALF: Bueno, yo pienso que a él le motiva, además creo que la corrida de hoy (31 de enero) va a significar mucho para el mundo taurino, inclusive pienso yo que dependiendo de las cosas como salgan a lo mejor tenemos la ocasión de verle una más.
PDA: Sí, efectivamente, oiga hoy en este tiempo, en el mundo de hoy, con estas nuevas tendencias o el crecimiento de la defensa de los animales y todo eso, entonces hay muchos que quieren que desaparezca la Fiesta Brava.
ALF: Bueno, yo siempre pienso que tenemos ahora un movimiento, en el cual hay que desarraigar al pueblo de sus costumbres para que el pueblo acepte, digamos, cualquier otra cosa para agarrarse, creo que es una equivocación, puesto que un pueblo en cuanto pierda su cultura tiene que repetirla.
PDA: ¿Usted cree que la Fiesta va a continuar aunque en Barcelona en algún momento hayan cerrado la plaza?
ALF: Bueno, pero esos son movimientos políticos, en Barcelona resulta que ahora mismo hay unos movimientos en los cuales existen más aficionados, ¿por qué?, los jóvenes se preguntan ¿por qué se ha prohibido? Ya quieren enterarse, a lo mejor cuando estaba ni se enteraban porque era una cosa que estaba y como siempre aquello que tienes cerca no te ocupas, cuando vienes a perder es cuando lo quieres. Se van los padres, es cuando los queremos, cuando los echamos de menos y todo esto sucede, de tal manera la Fiesta, por su singularidad, ha tenido siempre en todas las épocas unos grandes problemas, la Fiesta Brava ha sido excomulgada por un Papa, Napoleón la volvió a poner otra vez en marcha, realmente los antítesis siempre han sacado un poco la cara por el toro, y ahora mismo lo que funciona en Francia es el toro.
La reinvención del vestido
PDA: Ustedes en la Casa Fermín, Don Antonio López, han sido transformadores del vestido del torero, han innovado, han actualizado siendo tradicionalistas. ¿Nos puede contar de estos cambios que ustedes le dieron al traje por dentro y por fuera?
ALF: Bueno, la verdad es que lo que no se puede hacer a mi juicio es vivir siempre en lo mismo, o sea las cosas no hay que dejar que se languidezcan por sí mismas, entonces nosotros siempre estamos buscando, mi hermano siempre estaba loco por la línea, buscar una forma realzando más la figura del torero. O sea para nosotros el torero es dote de la elegancia, prueba de ello es que los modistos se fijan mucho en las cosas taurinas, lo que pasa es que por sus formas no se pueden llevar a la plástica de una blusa porque son bordados muy pesado y se cae. Esto es lo que nos ha ido llevando siempre a buscar ¿Qué es lo que sucede hoy día? Es de que yo elevo más la figura del torero un poco más a la griega, las ocho cabezas. Siempre busco, aunque no tengan ocho cabezas, pero siempre busco conseguir ese talle, acortando chaquetillas, abriendo chaquetillas, esa es la historia que realmente tienen, porque cuando un torero sale hay que pensar siempre que lo vemos de arriba abajo.
PDA: Así es, a diferencia del teatro, en donde el personaje se ve de abajo hacia
arriba.
ALF: Eso. Entonces todo lo que le hagas abajo no les da gracia. Al torero tiene que vérsele la cintura, tiene que verse la espalda, o sea todos los lados de un torero tienen que ser bellos.
PDA: Y la flexibilidad que ustedes le han dado al traje para que tenga menos rigidez y pueda tener más libertad el torero.
ALF: Bueno, nosotros hemos movido, pero siempre nos ha ayudado la taleguilla, se ha subido más para ser más esbelto, para poder acortar más la chaquetilla y eso nos ha dado el juego del trabajo que ahora mismo se emplea en la plancha, antes no se planchaba tanto porque se tenía miedo a que los bordados se deshicieran. Ahora no se están empleando los materiales de antaño, entonces el tiempo también ha influenciado un poco la técnica que hoy se emplea.
PDA: Usted dice ser un artesano, pero realmente se les reconoce que son artistas ustedes también.
ALF: Bueno un artista parte de la base que es de mano, manual, yo no conozco un artesano que no haya llegado al arte, el arte es, digamos, el doctorado.
PDA: ¿Y usted no cree que todavía tiene el doctorado?
ALF: No. Me falta mucho. Lo que pasa es que estoy iniciando el camino.
PDA: Pero a usted le amamantaban cosiendo trajes.
ALF: Bueno, es que nuestra madre era bordadora, ella trabajaba y es lo que me ha ayudado mucho porque yo tampoco pensé ser sastre, pero mi conocimiento primario era mi madre en el bastidor. Yo en aquel tiempo no sabía que ella tenía que trabajar para llegar y comprar el pan o la leche que necesitaba al día siguiente, entonces trabajaba hasta las 4:00 de la mañana para terminar las prendas y llevárselas al sastre, y en aquél momento que se la pagaban para comprar los alimentos.
PDA: ¿Algún torero complicado especialmente para vestirlo Don Antonio?
ALF: El torero es complicado desde el principio.
PDA: ¿Todos?
ALF: Todos. Porque primero achacan mucho el éxito a lo que elijan. Lo primero que tiene que tener un torero es confianza en el sastre, porque los dos quieren triunfar, pero yo quiero triunfar desde atrás, si en el teatro existe la primera figura es el que sale, pero el tramoyista también es artista.
Yo no me conformo
PDA: Y usted ha tenido ese contacto con los grandes toreros de antes y de hoy, pues la confianza de que a usted le exigen, porque le exigen al torero y es una actividad, una Fiesta muy exigente en todos sentidos.
ALF: Bueno, a mí lo que verdaderamente exige, soy yo. O sea el peor soy yo. Un torero puede conformarse con lo que hago, yo no me conformo con lo que hago. Cuando termino un vestido y me dicen qué bonito es, ¿qué te parece?, pues que el próximo será mejor.
PDA: ¿Y está pensando en ese próximo, en hacer algo que, respetando las tradiciones que usted defiende, también aporte algo más de lo que ya ha aportado?
ALF: Intento en todo momento llevarlo a lo que es arte, o sea que tu sientas esa emoción al ver un vestido como cuando se plasma en una pintura, esa es mi misión, eso es por lo que lucho. Yo ahora mismo estoy en el proyecto casi ya realizado de hacer 25 capotes de paseo bordados, no como están bordados antes, sino con las nuevas técnicas y metiendo mitologías, metiendo cosas, para que tú al ver tengas la curiosidad de saber por qué entonces hay 25, se estrenó este año en Nimes la exposición, estoy muy contento con ella, pero estoy pensando en más.
PDA: ¿Y algún día podrá traerla a México?
ALF: Yo intento dar la vuelta al mundo con ella, porque hay motivos de Perú, hay motivos de Ecuador, hay el Calendario Azteca con los tradicionales coloridos y muchas más cosas.
PDA: Y ha bordado ya la imagen de la Virgen de Guadalupe.
ALF: Ya, la Virgen de Guadalupe la he hecho varias veces, se la hice a “El Zotoluco”, a Espinoza y a muchos toreros, pero yo ahora mismo no quiero hacer porque tenemos un problema muy grande, o sea si comienzas a hacer imaginería en los capotes también se echan las Iglesias, que si es un pecado hacer imágenes, entonces mi motivo ahora se va sobre la imagen de Dios, que nadie sabe cómo es, quién es, pero si es la manifestación de la flora o de los animales, ¿entonces por qué no puede ser representado por un águila o porque no puede ser representado por un tucán? Es un motivo más de la naturaleza en la cual está glorificando.
El amarillo es tabú
PDA: ¿Ningún torero le pide el amarillo?
ALF: El amarillo es tabú, pero vamos…
PDA: ¿Por qué?
ALF: Es sencillo, o sea viene la tradición en el teatro de que una obra de Molière salía con un alborno y hacía que se moría y sucedió que se murió. Entonces nadie quiere el amarillo, pero cuando alguien quiere algo ya no le dices amarillo, le dices canario, o sea Palomo se vistió de un canario plata.
PDA: ¿Y la aportación que han hecho ustedes también para el goyesco, el vestido goyesco?
ALF: Bueno, el goyesco es una cosa también primordial. Hoy están saliendo otros movimientos. Para mi Goya fue importante, puesto que Goya no diseñó jamás un vestido. Goya fue un pintor costumbrista, un gran pintor costumbrista, pero pintaba lo que veía, entonces todo eso es lo que hace una época en la cual hoy nos podemos fijar en eso y conseguir hacer el vestido, pero también dentro de poco se están haciendo ya las corridas Picassianas, si Goya tiene un gran plantel, para fijarte, Picasso tiene algo impresionante.
PDA: ¿Usted con cuál pintor se inspira? Porque ellos, como Goya, pintaban lo que veían, pero usted pinta y borda lo que imagina, ¿con qué pintores se identifica más?
ALF: Yo me identifico mucho con el momento del vestido que hay que hacerle, entonces la pintura es una cantidad de movimientos en las cuales a mi me reflejan lo que puedo llevar, puedo coger esto de aquí, esto de allá, ahora mismo el caso me tiene bastante atraído por Picasso, pero hay otros, como es Goya, que buscando y buscando es una continúa vida luchando por lo que uno quiere, esto es lo que yo creo que se ha perdido. El tema taurino es de que aunque lleva muchos, cientos de años, a partir de 1800, que es cuando se empieza a escribir del toro, o sea lo bello que tenía el mundo taurino es que se venía pasando de boca en boca, padres, hijos, abuelos, entonces era muy entrañable porque cuando un espectador iba a ver una corrida no veía lo bueno o lo malo que hacía el torero, sino recordaba a ese ser querido que él le llevaba.
PDA: ¿Y son supersticiosos todos los toreros?
ALF: Mucho. Cuando la suerte está jugándose la superstición puede darlo todo… el dicho de Luis Miguel que se hace un vestido nazareno y oro, y resultado que se lo pone la primera vez y lo manda por los aires, no le pasa nada, pero de momento lo manda por los aires. Eso ya de momento a muchos toreros ya les condiciona y lo guardan o lo tiran o lo echan fuera. Entonces Luis Miguel, al domingo siguiente tenía que torear y entonces le dijo su espadas maestro, ¿cuál le pongo, cuál le preparo?... “El de esta tarde”. Jajaja.
PDA: Son supersticiosos, ¿el sastre también es supersticioso?, porque me han dicho que usted ha traído el capote de José Tomás en el avión.
ALF: Bueno he traído un capote de José Tomás digamos, el traje y el capote se lo trajo el hermano, yo solamente porque como dijimos cuatro capotes, pues yo creo que era importante porque el capote de brega siempre se ha sellado. En este caso van bordados, el nombre y los sellos van bordados, entonces pienso que eso va a darle una dimensión más grande, mucho mejor desde arriba porque tiene más fuerza. Entonces lo usó y en el campo pues uno se estropeó y como son tres toros, pues no se quería quedar sin ninguno, entonces hazme uno más, es lo importante que creo que tiene ahora mismo ese momento de brega.
PDA: ¿Y su color favorito para el vestido de un torero?
ALF: Mi color siempre va con relación a la piel que tiene el matador, entonces para mi, dependiendo de lo que veo en el torero, pienso que si es valiente lo voy a vestir de rojo, si es espiritual para mi serían más los lilas, morados, los púrpuras, entonces yo tengo que ver al cliente como yo lo percibo o como lo siento. Muchas veces no lo ves, pero si lo sientes.
PDA: ¿Y José Tomás cómo es, qué le va mejor?
ALF: José Tomás es religioso, pero de una manera distinta a como los demás lo vemos.
PDA: Me dicen que incluso no pasa por la capilla.
ALF: No, pero él tiene su sentimiento. Lo que pasa es que José Tomas, volviendo otra vez a la redundancia y hablando de José Tomás, es una persona que se conoce a sí mismo, a José Tomas no le gustan los lugares comunes, por eso es que siempre elige a lo mejor plazas que no le esperan, y esto ya no le está gustando mucho, entonces eso a lo mejor lo obliga más a darse y que vean que no es un mito, es una realidad. Él no puede ir a una misa porque muchos no sienten a lo que va, simplemente van a que los vean, y de esto huye mucho. A José Tomás no lo verá nunca en un tumulto, es muy difícil verlo en un tumulto porque inmediatamente se aleja.
José Tomás no se irá
PDA: Parece que José Tomás siempre se está despidiendo porque torea muy poco ya, mucho, pero pocas veces.
ALF: Porque él siempre quiere buscar esa aceptación, si él se prodigara ya no tendría la misma fuerza, lo importante es que veamos en esto, es la sociedad que está demandando una espiritualidad de un ser, en este caso, José Tomás.
PDA: ¿Está usted de acuerdo con los que creen que es el más grande José Tomás?
ALF: Para mí, como dice la canción, “El más grande es Marcial” (y canturrea).
PDA: ¿Y José Tomás no será ese?
ALF: En este momento José Tomás, digamos, es el más grande, también es el más envidiado, por eso siempre existe una leyenda en la cual dicen que José Tomás torea toros muy pequeños, José Tomás no se deja televisar, no se da al pueblo, pero yo pienso que el toro donde se tiene que ver es en la plaza, o sea que yo estoy con José Tomás. Se ha prodigado mucho, no está mal que se dé algún detalle a la televisión, pero los momentos tienen que ser muy elegidos para dejar ganas, una corrida en televisión es muy pesada, a mí me parece, me gusta más el movimiento de una plaza, que a lo mejor no te fijas tanto en los detalles, pero hay muchos detalles que te están enseñando en la plaza, la mujer que se mueve, la mujer que es bella de por sí, porque ya la mujer es bella, entonces es un complemento más de la Fiesta.
PDA: Y ahí vienen nuevos toreros, usted está vistiendo ahora mismo a Talavante y al “El Payo” de aquí de México, a los jóvenes que ahí van.
ALF: Sí, bueno, muchos van cogiendo cosas de José Tomás, lo que pasa es que Talavante tuvo momentos en el cual estaba José Tomás y él quiso ser más, entonces es importante de que una persona vaya dejando ser y los demás quieran seguirla, luego se dan cuenta que la figura es él, se retiran e intentan hacer otras cosas; lo cual cuando tienes condiciones resalta, Talavante que aunque no mata, la gente clama, porque hace cosas diferentes, aquí lo que tenemos que luchar es que nunca haya vulgaridad ni en el traje ni en los atuendos ni en el torero.
PDA: ¿Hay Fiesta para rato, Don Antonio?
ALF: Yo calculo que sí. Lo que pasa es que la Fiesta debe ser, digamos, transformada un poco, primero no tiene que haber tanto egoísmo, lo cual ya desde que el Papa es Papa ya nos está cambiando completamente los criterios, dentro de muy poco, según veo, va a venir aquí.
PDA: Sí, pero hoy (31 de enero) viene el otro jefe del culto de la Fiesta, que va oficiar hoy en la Plaza México.
ALF: Los grandes han tenido antes un profeta que anunciaba.
PDA: Usted es el número uno en lo suyo y está también hoy aquí para acompañarlo.
ALF: Yo no creo que soy el número uno, me gustaría serlo pero realmente…
PDA: Está empezando…
ALF: Yo creo que sí, la persona debe de pensar siempre que está empezando, yo siempre digo que mañana será mañana.
PDA: Gracias Don Antonio, ¿algo que desee agregar?
ALF: Pues única y exclusivamente que estoy demasiado emocionado de estar pisando esta su tierra y felicidades a todos los mexicanos.
PDA: Y que haya suerte.
ALF: La suerte ya creo que la tenemos porque vamos a ver a José Tomás.

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