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CIENCIA FORENSE

Principio de culpabilidad y actio libera in causa

EUGENIO GARCÍA ROMERO Actualizada 13/02/2016 a las 10:38    
.  Agencias

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Como consultor en casos de homicidio recibo solicitudes para proporcionar el profile de un activo en homicidio cometido en aparente situación de trastorno mental transitorio, es decir, en estado de incapacidad de entender y querer lo que se hace; no falta quien nos dice que no se dio cuenta de qué hizo, es más, que ni lo pensó. Este estado de incapacidad puede ser inducido, como lo es el caso de aquel que se embriaga con la intención de matar a otro, que aunque actúe en estado de incapacidad, el sentimiento elemental de justicia nos dice que el victimario debe ser castigado como autor de un homicidio doloso.
Actio Libera In Causa (ALIC)
Es una expresión latina utilizada en el Derecho Penal que significa “acto libre en su causa” o “acto libre por su propia causa”.
Actio Libera In Causa
Aunque en el Derecho Penal se considera que la imputabilidad exige el análisis del hecho en el momento en que este se produjo y no en sus causas anteriores, se puede imputar a quien comete un acto típico y antijurídico en un estado de inconsciencia provocado por alcohol o estupefacientes en el cual él mismo se introdujo, que en principio le haría irresponsable por falta del requisito de la culpabilidad, pero el análisis de este es llevado al momento en que se causa el estado de ebriedad, momento en el cual el sujeto pudo haber actuado con culpa o dolo. También por medio de esta doctrina se puede llegar a la conclusión de que el sujeto activo del presunto delito carece de responsabilidad por haber sido introducido en estado de inconsciencia por un tercero que, por error, dolo o violencia, quebrantó o vició su voluntad.
Casos que no pertenecen a la ALIC
En el Derecho Penal moderno se modificaron los criterios de imputación de los hechos culposos. La imputación de un hecho culposo parte del principio de que al autor puede imputársele un resultado

como su obra si él, de manera antijurídica y previsible, creó un peligro para el bien jurídico o lo elevó. Asimismo, dicho peligro debe realizarse en el resultado. De modo que la construcción de la ALIC culposa es innecesaria, ya que cuando el agente se coloca, dolosa o culposamente, en estado de incapacidad de entender y de querer, dicho acto es ya un hecho violatorio al deber de cuidado, en el cual el peligro creado se realiza en el resultado.
Culpable bajo rigor científico
De acuerdo con varios autores, entre ellos Schwinghammer, Fahnenschmidt/Klumpe y Zaffaroni: “En rigor, es verdad que cuando el sujeto se coloca en una situación que le impide realizar la acción debida incurre con ello en un acto que, por lo menos, es de tentativa. Pero para afirmar esto basta con referirse a la estructura típica omisiva, sin que juegue en ello ningún papel la teoría de la ALIC. Hay directamente un acto de tentativa cuando quien, requiriendo cierta precisión de movimientos para la realización de la conducta debida, se procura un estado que le impone absolutamente la misma”.
Casos en que se plantea el problema de la ALIC
Tröndle y Fischer 2001: § 20, N. 10 b, señalan que las formas de ALIC que importan en materia penal son las dolosas en los delitos comisivos de resultado y en los delitos omisivos impropios de resultado, cuando el agente produce su propia incapacidad de acción. Los casos de ALIC dolosa son los siguientes:
-Carga emocional: La exclusión por emociones de la capacidad de entender, querer o determinarse de acuerdo con dicho entendimiento. Las emociones como el temor, miedo, cólera, etcétera, pueden producir una grave perturbación de la conciencia, si por sus efectos sobre la capacidad de entender o de querer -o sobre la capacidad de determinarse de acuerdo con esa comprensión- estas emociones afectan el núcleo de la personalidad, es decir, si producen el desgarre de las estructuras de orden del pensamiento y el proceso de construcción de la voluntad. Para que ello se produzca es necesario que el estado emotivo bajo el cual el agente comete el delito sea de tal intensidad que su efecto sobre la capacidad de entender o de querer se equipare a una enfermedad mental.
-Alcohol: Puede ocurrir que el sujeto se embriague o se drogue para cometer el delito en estado de incapacidad de entender, querer o determinarse de acuerdo con esa comprensión. El alcohol y las drogas limitan la facultad de inhibición (comportarse de acuerdo con la comprensión de lo injusto) pero, por regla general, dejan intacta la capacidad de entender el carácter ilícito del hecho. Lenckner/Perron, en Schönke/Schröder 2001: § 20, N. 16, citan que para apreciar los efectos del alcohol o las drogas como causa de inimputabilidad deben tenerse en cuenta los siguientes elementos: Realizar el hecho bajo los efectos del licor o de las drogas, no es por sí solo indicativo de la existencia de una incapacidad de entender, querer o determinarse de acuerdo con esa comprensión. Solamente cuando el estado de intoxicación alcanza cierto grado puede afirmarse que el agente se encuentra en estado de incapacidad. La doctrina extranjera ha fijado 3 gramos de alcohol por litro de sangre para asumir inimputabilidad y 2 gramos de alcohol en la sangre para asumir la imputabilidad disminuida, convención que nosotros aceptamos.
-Drogas: Cuando el sujeto que está bajo los efectos de las drogas ha alcanzado una intoxicación similar a 3 gramos de alcohol por litro de sangre se encuentra en estado de inimputabilidad; y cuando ha alcanzado un estado similar a 2 gramos de alcohol en la sangre se encuentra en estado de imputabilidad disminuida. Cuando el sujeto culposamente se ha puesto en estado de incapacidad de entender o de querer o de determinarse de acuerdo con esa comprensión, y en dicho estado de incapacidad comete el delito, el hecho es culposo y se rige por las reglas generales del delito culposo. Solamente cuando el agente se ha puesto dolosamente en estado de incapacidad para cometer el hecho delictivo, se plantea el problema de la ALIC.
-Enfermedad mental: No se plantea el problema de la ALIC cuando el agente se ha puesto dolosamente en estado de incapacidad, y la intoxicación alcohólica o de drogas activa una lesión cerebral que le ocasione el estado de incapacidad. Este caso debe resolverse, no por la provocación de una grave perturbación de la conciencia, sino por la existencia de una enfermedad mental.
Efectos predecibles y controlables
En delitos de comisión que comportan un resultado, si el agente ha cometido el hecho por efectos previsibles y controlables que él dolosamente no quiso controlar a fin de cometer el resultado en estado de incapacidad, o si el agente dolosamente se pone en estado de incapacidad por el consumo de drogas, de alcohol o de otras sustancias para en tal estado realizar el resultado, se plantea el hecho de si el acto anterior al estado de incapacidad o “actio praecedens” es una acción típica, antijurídica y culpable.
México
Legislación Federal (Vigente al 4 de junio de 2015) Libro Primero Título Primero Responsabilidad Penal Capítulo IV Causas de Exclusión del Delito (Reformada la denominación mediante decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación el 10 de enero de 1994) [Artículo 15].
Artículo 15. El delito se excluye cuando:
VII. Al momento de realizar el hecho típico, el agente no tenga la capacidad de comprender el carácter ilícito de aquel o de conducirse de acuerdo con esa comprensión, en virtud de padecer trastorno mental o desarrollo intelectual retardado, a no ser que el agente hubiere provocado su trastorno mental dolosa o culposamente, en cuyo caso responderá por el resultado típico siempre y cuando lo haya previsto o le fuere previsible.
La última palabra
En base a lo anterior, es claro que es el legislador quien debe establecer como punible la “actio praecedens” y la excepción que representa, para la ALIC, el principio de coincidencia entre el momento de la acción y la imputabilidad.

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