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INFORMA CEA

Crearán oficina hidrológica

Se encargará de estudiar los mantos freáticos en los acuíferos del estado, en particular, del acuífero del Valle de Querétaro

Actualizada 10/07/2016 a las 10:57    
Lerma-Chapala. De acuerdo con el amplio estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México, además del problema en Guanajuato, hay una concentración de arsénico y fluoruro en el acuífero Lerma-Chapala, que se duplicó en los últimos 14 años, fenómeno que también se presenta en aguas subterráneas de Querétaro,  San Luis Potosí,  Aguascalientes,  Zacatecas,  Durango y Sinaloa.  ESPECIAL

Lerma-Chapala. De acuerdo con el amplio estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México, además del problema en Guanajuato, hay una concentración de arsénico y fluoruro en el acuífero Lerma-Chapala, que se duplicó en los últimos 14 años, fenómeno que también se presenta en aguas subterráneas de Querétaro, San Luis Potosí, Aguascalientes, Zacatecas, Durango y Sinaloa. ESPECIAL

Luego de que en abril de este año PLAZA DE ARMAS publicara que de acuerdo con un estudio de la Universidad Autónoma de México, hay una concentración de arsénico y fluoruro en el acuífero Lerma-Chapala, que se duplicó en los últimos 14 años -fenómeno que se presenta en aguas subterráneas de Querétaro, Guanajuato, San Luis Potosí, Aguascalientes, Zacatecas, Durango y Sinaloa-, Enrique Abedrop Rodríguez, vocal ejecutivo de la Comisión Estatal de Aguas (CEA), anunció que el próximo 14 de agosto someterá a Consejo Directivo la creación de la Oficina de Hidrogeología, la cual estudiará los mantos freáticos en los acuíferos del estado, en particular, dijo, del acuífero del Valle de Querétaro, que incluye a los municipios de El Marqués, Corregidora y Querétaro.
El 14 de agosto se someterá a Consejo Directivo la creación de la Oficina de Hidrogeología
El funcionario dio a conocer que ya se inició con el estudio del acuífero del Valle de Querétaro, que representa 450 kilómetros de diámetro y será entregado en no más de tres meses, sin embargo, dijo, la idea con la creación de esta nueva oficina es que sea de una labor constante y se obtengan datos recientes permanentemente.
Con esta medida, señaló el funcionario estatal, se busca tener un monitoreo de todo el estado.
En abril pasado, El Periódico de Querétaro dio a conocer la contaminación por arsénico y fluoruro en aguas subterráneas de la entidad. Y es que el Río Lerma capta también las corrientes de Amealco y Huimilpan, en una superficie de 117 km2, con un desplazamiento medio anual de 9 millones de metros cúbicos.
Han iniciado el estudio del acuífero del Valle de Querétaro, que representa 450 kilómetros de diámetro
Sobre el tema de agua contaminada, la senadora Silvia Garza Galván solicitó en punto de acuerdo a la Secretaría de Energía, a la Comisión Nacional del Agua y a la Secretaría de Salud, informar sobre las acciones tomadas respecto del Informe del Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares sobre la radiación que encontraron en los pozos de agua en San José Iturbide, Guanajuato, a unos cuantos kilómetros de Querétaro, además de realizar una investigación exhaustiva para identificar las causas de dicha
contaminación.
Enrique Abedrop señaló que los responsables del monitoreo deberán ser gente especializada y capacitada en el tema, incluso, dijo, ya hay acercamientos con el área del doctor Eusebio Ventura Ramos, director de Vinculación Tecnología de la Universidad Autónoma de Querétaro, buscando trabajar de forma conjunta con la CEA.
La historia de Guanajuato
En marzo pasado se publicó en La Jornada un amplio reportaje sobre consumo de agua contaminada en el estado de Guanajuato.
El texto, elaborado por la experimentada reportera Blanche Petrich, consignaba cómo en La Cantera, comunidad de San José Iturbide, con menos de 700 habitantes, se reportaba en los 2 últimos años la muerte de tres niñas y dos adultos por leucemia linfoblástica aguda. Una niña más también ha sido diagnosticada con este cáncer y está en
tratamiento.
“Frente a esta cadena de tragedias -cuenta una madre de familia del lugar, Nelly Baeza- nos llenamos de dudas y de miedo. Empezamos a preguntar, a pedir apoyo del Municipio, del centro de salud. Nadie nos decía nada. Hasta que un día fuimos a escuchar una conferencia sobre la contaminación de los acuíferos de Guanajuato y empezamos a entender”.
La conferencia la dictaba uno de los científicos de la región que mejor conoce la situación de los acuíferos del norte del estado, el geólogo Marcos Adrián Ortega, investigador del Centro de Geociencias de la UNAM, Campus Querétaro.
“Habíamos estado pidiendo consejo. Nos dijeron en la Presidencia Municipal: ni vayan, él cobra muy caro, en dólares. ¿Cómo le van a pagar?”. A pesar de todo, acudieron a él y encontraron una mano amiga en el geólogo, que dio la casualidad que es nativo de San José Iturbide.
Cuenta Petrich que para poder solicitar el apoyo (en marzo de 2015) de este centro de la UNAM, las mujeres de La Cantera se constituyeron en asociación civil. La llamaron “Mayoye Angelitos Guerreros”, en honor a las tres niñas pequeñas fallecidas: María Fernanda López, Joselyn Soto y Yessica Aguilar.
El hallazgo es alarmante
El Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares (ININ) realizó una medición de radioactividad a solicitud del CG. Se determinó que el agua del pozo que abastece a la población registró niveles de radioactividad Alfa global “fuera de valores de referencia en base a la Norma 127”. Los niveles encontrados en muestras registraron 2.3 becquereles por litro, cuando la norma nacional considera como el máximo aceptable 0.56 becquereles por litro. Es decir: la radioactividad del pozo de La Cantera es cuatro veces mayor que el límite permitido.
La prueba se repitió tres veces. “Se sugieren investigaciones más detalladas para identificar la fuente de esta radioactividad en el agua, que podría ser natural o asociada a la disposición de algún material en el basurero adyacente”, recomienda la
investigación.
A 20 metros del pozo se encuentra un antiguo basurero, en desuso, pero no clausurado. Este depósito de 30 mil metros cúbicos de capacidad recibió desde los años 80 descargas de basura industrial de las fábricas circundantes. Quizá también recibió descargas de los tráileres que transitan la ruta hasta Texas, camino a los confinamientos de desechos tóxicos al sur de la frontera.
Ese depósito de residuos, de 30 mil metros cúbicos de capacidad, recibió desde los años 80 cargas de basura industrial -líquidos y sólidos-de las industrias circundantes, entre las que se encuentra una vieja planta de Colgate-Palmolive, Mission Hills y otras más.
Próximamente se establecerá en ese corredor industrial entre Querétaro y San Luis Potosí una fábrica de chocolates.
“Hasta ahora solo tenemos hipótesis -dice el investigador-pero no podemos descartar que en el pasado se hayan desechado en el lugar químicos y otros residuos tóxicos. Hay testimonios de la población en este sentido. Podría haber, por ejemplo, viejos aparatos de Rayos X, de hospitales o hasta de uso industrial para control de calidad”.
A pesar de la recomendación del CG de Juriquilla de hacer muestreos y rastreos de radioactividad en el basurero, todavía no obtienen permiso para acceder al lugar.
Pero no es el único caso
De acuerdo con el amplio estudio de la Universidad Autónoma de México, además del problema en Guanajuato, hay una concentración de arsénico y fluoruro en el acuífero Lerma-Chapala, que se duplicó en los últimos 14 años, fenómeno que también se presenta en aguas subterráneas de Querétaro, San Luis Potosí, Aguascalientes, Zacatecas, Durango y Sinaloa.
Lo anterior fue denunciado por la senadora Silvia Garza Galván, quien abordó también el caso La Cantera. Informó que ya solicitó, mediante un punto de acuerdo, a la Secretaría de Energía, a la Comisión Nacional del Agua y a la Secretaría de Salud, informar sobre las acciones tomadas respecto del Informe del Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares sobre la radiación que encontraron en los pozos de agua en Guanajuato, además de realizar una investigación exhaustiva para identificar las causas de dicha
contaminación.
Por lo pronto, el Centro de Geociencias de la UNAM recomendó que hasta no tener estudios más específicos, no beban agua de ese pozo.
Pero nadie dice nada del acuífero Lerma-Chapala, que pasa por Querétaro y que tiene altas concentraciones de arsénico y fluoruro.

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